Ideal

«No tengo ningún objetivo, lo veo muy peligroso»

Intervención en el programa de Movistar.
Intervención en el programa de Movistar. / IDEAL
  • «Dos años después de estar en la tele mi abuela me seguía diciendo que mirara el mes que no me iban a pagar», asegura el humorista jienense David Broncano

Estando un día en clase David Broncano Aguilera (Santiago de Compostela, 1985) se escondió debajo de una mesa tapada con material del gimnasio y se dedicó a maullar como un gato cada pocos minutos. Tardó en pillarle el profesor y porque las risas eran incontenibles. Es una de las anécdotas que sus amigos de toda la vida recuerdan a menudo y no contaremos otras para no dar más material a las acusaciones del propio David de excesivo interés por los escolares. Ya por entonces se le daba bien hacer reír; ahora, además, le pagan por ello. El jienense «de mundo rural» (muy pequeñito llegó a Orcera y lo lleva muy a gala, afirmando para que no se enfaden los gallegos que tiene «la doble nacionalidad»), es una de las estrellas emergentes del humor de este país, con programa propio en la Ser, espectáculo y sección en el programa de Buenafuente. En Orcera y alrededores ha superado en fama a su hermano, músico muy conocido, y su padre, que también lo es en toda la sierra. Son los Broncanos de Jaén, que haberlos, ya lo saben, los hay hasta en Filipinas.

–Expláyese. Qué quiere decir sobre usted para que salga en la Wikipedia.

–(Ríe) Con lo que hemos dicho en la tele ya tenemos bastante. O ponme alguna famosa. Pregúntame por mi vida sentimental y te digo que estuve con Ariana Grande o algo así (ríe). Bueno no, déjalo, esta entrevista en serio, venga.

–¿El Bulli o unas pringosas en el bar de Antonio?

–(Ríe) Las pringosas están buenas pero reducen entre 10 y 12 años tu esperanza de vida, así que si quiero disfrutar de mis nietos igual las dejo.

–¿Si le digo Jaén qué es lo primero que se le viene a la cabeza? Varear ya está claro que no.

–(Risas) Pues la sierra, el monte, todos los olivos al lado de mi casa, subir al castillo...

–¿Cómo llega un chico de Orcera a triunfar en la tele nacional?

–La vida puede ser maravillosa a veces. No hay un plan, es estar en el sitio adecuado y un poco de suerte. Lo primero que hice fue mandar un monologo a Paramount en un momento en el que necesitaban nuevos para la tele. Ahí empezó todo. Luego hay que hacerlo bien también claro, no voy a pecar de falsa modestia.

–Cuándo se dijo «puedo vivir de esto, voy a dedicarme al humor».

–(Piensa) Los monologuistas suelen empezar actuando en bares y sitios pequeños y no puedes vivir de eso. Yo por suerte lo primero que hice fue un programa de televisión y me alcanzaba para vivir. Y hasta ahora va bien, igual dentro de dos años tengo que tirar por otro lado.

–¿Tiene plan B?

–Mi plan B era entrar en el circuito profesional de tenis y ya estoy un poco mayor... El B de los monologuistas si no tienes tele o radio es siempre volver a bares y pubs. Es la suerte que tenemos con respecto a los actores y otros artistas.

–¿Mejor la tele no?

–Depende, hay algunos que solo están en teatros y eso y están forrados. Pero a igualdad de escalafón sí está un poco mejor pagado.

–¿Cómo se tomaron sus padres lo de ser artista sin acabar ni Física ni Publicidad?

–Siempre han sido muy flexibles con eso. No son la típica figura de padre que te dice que eso no, que ahí te van a violar y te vas a meter en la droga. Que probara. Mi abuela no, ves. Me preguntaba ¿este mes te han pagado? Quería que revisara cada mes la cuenta, que seguro que no me iban a pagar. Dos años después de entrar en la tele me decía revísalo, a ver si te han pagado.

–¿Le ha perdonado ya su madre que le montara una huelga?

–(Ríe) Con eso bromeé en el programa, pero es verdad que lo hice. Era directora y se llevó un disgusto, le gustaba que su hijo tuviera iniciativa pero para ella era un marrón.

–¿Hasta el momento cuál ha sido el mejor momento de su carrera?

–No sé si tengo uno. El primer día que estuve en El club de la Comedia, el primero del programa de radio, la primera vez con Andreu y hace cuatro o cinco años cuando gané un concurso en Londres de monólogos.

–¿En inglés? ¿Me la quiere colar? Humor en otro idioma...

–Aprendí por mi cuenta, mi padre desde pequeño nos ha enseñado, algún verano por ahí, series, NBA... Y nos lo preparamos mucho.

–¿Su monólogo o chiste infalible?

–Por suerte cambio un montón de cosas, no soy de tener un monólogo estrella o un tema recurrente. Tengo una actuación en unos días y el texto es totalmente diferente al de hace cinco meses.

«Quiero una tuneladora»

–¿Un famoso que le ha hecho ilusión conocer? Vale Buenafuente.

–(Ríe) Soy muy poco mitómano. Me hizo ilusión conocer al director José Luis Cuerda, director de Amanece que no es poco y otras pelis que admiro y ahora viene a la radio.

–¿Uno que le gustaría conocer?

–Roger Federer, pero es difícil, al ser el hijo de Zeus, un Dios que ha pisado la tierra.

–Sí que iba en serio lo del tenis.

–Me habría gustado mucho. En cuanto tengo un rato libre juego mucho, soy superpicado. Se me daban muy bien todos los deportes, pero ninguno lo suficientemente bien como para vivir de él (ríe).

–¿Y si pudiera meterse en la piel de un famoso por un día? (no literalmente ni siendo usted, no me malinterprete).

–Jim Morrison o Freddie Mercury en el ochenta y tantos.

–Dicen que es ‘extrasano’, que se pide un Colacao en una barra libre.

–No bebo nada y si te lo han dicho mis amigos no gracias a ellos. Tengo lo hábitos de un chiquillo de ocho.

–También comentan que le dicen de quedar a las 8, quedan en realidad a las 9 y usted llega a las 10.

–(Ríe) Vamos a cenar y me dicen, quedamos a las 18:30 horas, y yo ¿tan pronto? Soy un desastre absoluto.

–¿Qué regalo le gustaría?

–Tendría que juntarse mucha gente pero una tuneladora, para hacer agujeros, debajo de algún monte. Echas unos ratos muy buenos con eso.

–Directo a Wikipedia, supongo ¿qué quiere hacer que no ha hecho aún?

–No tengo mucha ambición con eso. Igual si estuviera en mi casa sin hacer nada diría me gustaría presentar esto o aquello. No tengo ningún objetivo. Casi es una barrera mental, lo veo muy peligroso. Mi objetivo es cada vez hacer cosas más guais.

–¿Vale como su máxima en la vida?

–Mi máxima es pasármelo muy bien todo el rato.