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Jaén sufre en los últimos seis meses más tiroteos y atracos con armas de fuego que en tres años

La Policía muestra armas intervenidas en una operación en 2015.
La Policía muestra armas intervenidas en una operación en 2015. / IDEAL
  • Más de una quincena de robos, guerras entre clanes por drogas o cuestiones de honor, disputas de lindes y enemistades a tiro limpio

La Policía Nacional busca la pista de cinco pistoleros que atracaron el fin de semana a un feriante de Jaén, al que supuestamente robaron entre 300.000 y 400.000 euros tras amenazar de muerte a su esposa y a su hijo en su casa. También buscan al atracador enmascarado que el martes encañonó con un arma de fuego a una mujer en la plaza de los Jardinillos. Del golpe del miércoles pasado en un salón de juego de la calle La Luna se ha logrado detener a los dos asaltantes (uno está en prisión y otro en libertad con cargos) pero no se ha encontrado la pistola que le pusieron a pocos centímetros de la cara a uno de los clientes del local. El trabajo se acumula. En un recuento no oficial, han trascendido al menos una quincena de robos con armas de fuego y tiroteos ocurridos en la provincia de Jaén durante los últimos seis meses. ¿Son muchos o son pocos? Todas las fuentes consultadas en las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado coinciden en señalar que para los niveles habituales de seguridad en Jaén son «una barbaridad». Prácticamente tantos como los que se habían conocido en los tres últimos años, sumados, si no más. Y ni los más veteranos recuerdan tantos sucesos con armas en tampoco tiempo desde los años ochenta.

A los tres atracos intentados o consumados en los últimos días hay que sumar un tiroteo doble en el Tomillo en el Altos del Puente Nuevo por el que hay dos investigados, un atraco en un 24 horas en el Bulevar, otro tiroteo en el barrio de la Magdalena, otro más en Mengíbar, relacionado con otro en la puerta de una discoteca de Linares, ciudad donde luego fue arrestado un armero por abastecer supuestamente el mercado negro, otro atraco en La Puerta de Segura, al menos dos en salones de juegos en Jaén y Linares con recortadas, tiros al aire y pistolas en la calle Antonio Díaz en una guerra entre dos clanes, un ex legionario que se atrincheró en su casa de Begíjar, y otro vecino de Castillo de Locubín que disparó contra un vecino.

Esos que hayan trascendido, ya que no hay una estadística oficial de este tipo de asuntos. En estos sucesos hay de todo: riñas entre clanes de la droga, pleitos de lindes, enemistades por cuestión de ‘honor’ que se arreglan a plomazos, ajustes de cuentas, robos perpetrados por profesionales, otros robos cometidos o intentados que parecen más bien obra de profesionales.

Los últimos años

En los tres años anteriores, sin embargo, los sucesos con armas de fuego prácticamente se cuentan con los dedos de una mano ejercicio a ejercicio. Contados asaltos a mano armada a bancos o a negocios, y reyertas entre familias de la droga en la zona de Antonio Díaz o entre ‘pikikis’ y ‘mallarines’, que libran una guerra sin cuartel desde hace una década.

Insistentemente las autoridades han respondido que se trata de «casualidades» al ser preguntadas por este cúmulo de altercados con pistolas y escopetas. En la demarcación de Guardia Civil, por ejemplo, los sucesos conocidos son un atraco a un banco en La Puerta, un pleito de lindes que acabó a perdigonazos, un ex legionario atrincherado en su casa con un arsenal de armas de guerra dos tiroteos en el contexto de una enemistad entre dos familias por asuntos de honor. «Armas ha habido siempre. Y siempre, periódicamente, se han producido altercados entre este tipo de familias», aseguran las fuentes consultadas. El Instituto Armado batió el mercado negro de armas y acabó deteniendo a un armero que supuestamente lo abastecía.

Atracos variados

En demarcación de Policía Nacional también han tenido guerra de clanes y enemistades que acaban a tiros, pero se han sucedido atracos de todo tipo, callejeros y en establecimientos, con secuestro y con variedad de armas empleadas.

Ninguna de las fuentes consultadas admite tampoco que haya más que casualidades. Aunque hay ya quien sugiere que la escasez de personal en las fuerzas de seguridad haya ido en detrimento de las labores de investigación, que no dan frutos a corto plazo pero que permiten acceder a las claves del mercado de armas y a los movimientos de los delincuentes que suelen emplearlas. El sindicato policial UFP alertó recientemente del abandono que sufren los grupos de investigación ante las urgencias del día a día y la necesidad de mantener presencia policial en la calle. Mientras, siguen los tiroteos y los atracos con armas.