Ideal

EL POYETE

Fin de fiesta

San Lucas estirado cuan largo es en la cama del potro del calendario. Estirado por otra vuelta de tuerca para elongarle los tendones festivos. La ciudad se queda exhausta, mareada por tantos giros de la enorme noria que ha presidido unas calles feriales en las que el mundo oficial se ha ido diluyendo en los últimos tiempos. Copas y capos oficiales a tutiplén a escote del presupuesto dejando con las tetas al aire a la cosa pública. Las cortes y cohortes de gerifaltes, jefecillos, reyezuelos y sátrapas locales desaparecieron con el frío que sopla desde los bolsillos vacíos. Había competencia en el tamaño de las raciones, el largo de las gambas y el grosor de las lonchas del jamón. Se peleaba duramente por arrastrar la cola más larga hecha de invitados en aquella fiesta que terminó por terminarse de abrupta manera. Las cajas se cerraron o se fundieron. Las fuerzas vivas han ido muriendo sin la respiración asistida del pulmón de acero subvencionado. Han dejado libre el ferial sanluqueño. Dad al pueblo lo que es del pueblo. Así lo quiso el Condestable de Iranzo. Que a mis villanos no les falte de ná. Ni una mala comida ni un buen palo. Que se acostumbren a la guerra que para la paz el gusto ya vendrá sólo.

Entretanto los asuntos del diario se siguen arrinconando a la espera de lo que pasa en los madriles. Jaén siempre mirando a los señoritos de la capital para saber lo que pasa con sus haciendas y con sus hacendados. Los que quieren fijar a la gente en el territorio están muy pendientes de quedar fijados en la Carrera de San Jerónimo en una de las llagas de las cinco que tiene la sede del Parlamento regional. Escaño del redentor y sangre de los afligidos por la incertidumbre de lo que pueda pasar con lo de ¿qué hay de lo mío? Dicen que para los Santos quedará la cosa solventada y que tendremos un Halloween tranquilo. Con tan sólo sobresaltos de vampiros, zombies y hombres lobo. Por fin la cosa se tranquilizará y las dietas y la nómina a cuesta del erario público dejarán de pender de un hilo sobre el erial de desempleo y desesperanza que acogota al mismísimo San Lucas. Santo paciente y jobiano que se deja estirar, con gusto por los sayones, de las ingles y de la sobaquera para dar solaz a los villariegos mientras los palaciegos arreglan sus cosas de importancia sin que los importune lo importante. Mañana doblaremos la hoja almanaquera caída en el otoño recién nacido y descubriremos que: cuando termine la fiesta los problemas; como el dinosaurio; seguían allí.