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La convivencia en el conservatorio 'se agrieta'

Imagen de archivo de un curso impartido por la Fundación Barenboim-Said en el Conservatorio de Jaén.
Imagen de archivo de un curso impartido por la Fundación Barenboim-Said en el Conservatorio de Jaén. / F. J. C.
  • A los problemas de espacio se suman ahora las grietas. Algunos piden un traslado inminente, pero eso supone trasladar a más de 1.400 personas

El próximo 15 de diciembre los alumnos del Conservatorio Profesional de Música Ramón Garay y los del Conservatorio Superior Andrés de Vandelvira se irán de vacaciones. Lo harán una semana antes de lo habitual en las vacaciones de Navidad, algo que estaba previsto desde hace meses, porque el día 16 de diciembre entrarán los obreros a trabajar en el edificio que ambos conservatorios comparten, en la calle Compañía, en pleno casco antiguo. Hace un año que se planificaron estas obras para frenar la continua aparición de grietas en el inmueble. Se estableció entonces un plan de obra que contemplaba dos fases de trabajo: tres semanas en Navidad y el resto el próximo verano. Con lo que no contaba nadie es con que un empeoramiento en el estado de edificio, hace dos semanas, ha provocado la alarma en una parte de la comunidad educativa y la ha dividido entre los que opinan que deben trasladarse de edificio hasta que se reparen todas las deficiencias y los que creen que no hay peligro, y que todo debe hacerse conforme a lo previsto.

Y si esto fuera poco, hay una tercera variable, muy a tener en cuenta, y es la posibilidad de que cuando comiencen las obras surjan imprevistos que supongan alargar los trabajos y eso implique que las clases se vean afectadas.

65 aulas y 50 pianos

«Me consta que la Delegación (de Educación) está buscando posibles ubicaciones en caso de que se produjera esa circunstancia, pero es muy complicado», asegura el director del Conservatorio Profesional, Elio García. Él personalmente es de la opinión de que un traslado no puede ser la solución a los problemas, y además cree que no hay motivo de alarma, ya que los informes técnicos aseguran «por activa y por pasiva» que no hay peligro para las personas.

El director del Conservatorio da una idea de lo que supondría la mudanza que se está planteando, sobre todo por parte del AMPA, que consideran que sus hijos no están seguros en este centro. «Estamos hablando de 65 aulas, de material compuesto por 50 pianos, clarinetes, saxofones, guitarras... y demás instrumentos, 1.060 alumnos y 99 profesores en el Conservatorio Profesional y 200 alumnos y 55 profesores en el Conservatorio Superior. Además de que necesitamos aulas insonorizadas y de que no nos pueden dividir en distintos centros porque habría que replantear toda la programación, ya que ahora los alumnos salen de una clase y van a otra, según su horario». Para García es «muy complicado» encontrar un espacio en Jaén que reúna todos esos requisitos.

«Muchos estamos tranquilos, pero el miedo es libre», reconoce el director, que explica que hace dos semanas la estructura del edificio cedió mínimamente y provocó un «asentamiento» que hizo saltar el suelo en uno de los pasillos y que algunas de las grietas aparecidas en los últimos años se agrandaran. «Los arquitectos vinieron y nos aseguraron que no hay peligro, esta semana han estado tapando las losetas del suelo y revisando de nuevo las grietas para evitar que pueda saltar alguna esquirla», explicó García.

La Asociación de Madres y Padres (AMPA) es la que se muestra más preocupada y es constante su denuncia, a través de las redes sociales, por el estado de las aulas. Algunos padres (muy pocos, según el director) han decidido no llevar a sus hijos a clase. Y según el Ampa, hay una profesora que se niega a dar clase en el aula C6 por el crecimiento de la grieta, que se puede ver en la imagen de arriba.

Esta semana, todas las partes (padres, dirección del centro y alumnos) se sentaron con la delegada de Educación de la Junta de Andalucía, Yolanda Caballero, quien les explicó con detenimiento las obras que se van a realizar a partir de diciembre. Los padres no salieron convencidos de esa reunión y pidieron públicamente el traslado temporal del edificio.

José María García, vocal del AMPA del Conservatorio Profesional, aseguró que los tabiques medianeros que separan las aulas «están partidos en la base», y que el temor de los padres y madres es que «el suelo se levante y una esquirla salte a un ojo» de un alumno o que caiga una moldura o un techo desmontable.

«¿Cuáles son los riegos que tienen que asumir las familias? ¿De qué hablamos, hablamos de riesgo de muerte solo y exclusivamente? Faltaría más que tuviésemos que asumir ese riesgo. Pero riesgo hay en un edificio con grietas visibles», dijo entonces.

Además, aseguró que hace una semana se hablaba de «pequeñas fisuras y una obra menor, mientras que en el proyecto que han planteado ahora (el pasado lunes) los técnicos han hablado en otro sentido que entienden más coherente con la realidad de lo que reflejan los papeles».

De ahí su petición de traslado. «Somos conscientes de que un traslado no se puede hacer de la noche a la mañana, tampoco lo pretendemos, pero obviamente que se tenga en cuenta». De hecho, a su juicio, «cuanto antes se produzca, mejor» también por lo que podría suponer un «agravio comparativo con alumnos de otros conservatorios» con pérdida de clases, sobre todo ante pruebas de acceso.

Concretamente las obras que comenzarán en diciembre supondrán, según la Delegación, la realización de catas, tanto en la cimentación como en el saneamiento del edificio, con el fin de confirmar el origen del asiento estructural que está provocando grietas y fisuras en la fachada e interiores. «En función de los resultados de las catas, se recalzará la cimentación y se ejecutará una capa de compresión del forjado en caso de ser necesaria. Si el origen de las incidencias estructurales se encontrase en algún tipo de fuga de aguas en el saneamiento, se procederá a su reparación, incluyendo trabajos de demolición de las solerías y cerramiento», aseguró la delegada hace unos días.

En todo caso, las obras abordarán el saneado y cosido de las grietas y mejorarán los revestimientos exteriores, limpiarán y pintarán las fachadas y sellarán las carpinterías afectadas, sustituyendo aquellas que se han visto deformadas por los asentamientos de la estructura.

Y también habrá renovación de los acabados interiores, mejora de los muros y tabiquerías afectados, de los falsos techos y de la solería deteriorada y los rodapiés caídos. «Estos trabajos supondrán la mejora de las condiciones de seguridad y habitabilidad del alumnado», dijo.

Problema de espacio

Lo peor de toda esta situación es que cuando acaben las obras y se solucionen las grietas y los temores por la seguridad desaparezcan, no se habrá acabado con el problema de fondo que sufre este centro, que es el de hacinamiento. Este es el séptimo curso que Conservatorio Profesional y Conservatorio Superior tienen que compartir sede, a pesar de que cuando se creó el segundo, se aseguró que esta convivencia sería temporal hasta ubicar al Conservatorio Superior en su nueva sede. Han sido muchos los espacios que se han señalado para acoger esta formación, pero siete años después, poco o nada se ha hecho al respecto, y ambos centros siguen obligados a entenderse.

Y la cuestión es que, aunque el Conservatorio Superior se fuera a una nueva sede, desde el Conservatorio Profesional Ramón Garay aseguran que no se solucionarían los problemas de hacinamiento para ellos, que también reclaman más espacio, aunque desde la Administración nunca se les ha dado respuesta a este requerimiento.

«Cuando nos piden un aula para recuperar una clase, no la podemos dar, no hay disponibilidad. Las clases se dan por la tarde, y estamos aprovechando hasta las diez de la noche, pero tenemos alumnos muy pequeños», explica el director del Conservatorio Profesional, Elio García, que recuerda que la mayoría de su alumnado tiene entre 8 y 18 años.

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