Ideal

Algo para recordar

  • El centro, el botellódromo y el ferial fueron un hervidero en la jornada con más seguimiento de la feria hasta ahora, con un sol radiante; hoy continúa la fiesta en el octavo día de San Lucas

LA marabunta llegó al mediodía. El río negro bajó por la Avenida de Granada hasta el recinto ferial y lo hizo casi sin descanso hasta bien avanzada la tarde. Y la noche. ¡Ay la noche!. Después hablaremos de ella. Llegó el segundo y último sábado (por fin, pensará más de uno) de esta larga feria de San Lucas. Once días, lo que supone más de medio Tour o de cualquier otra gran ronda ciclista. Ayer, de hecho, fue la 'etapa reina', la más larga y atractiva de todas. Para hoy queda la última de montaña, el lunes la de descanso o llana, según vayan hígado y bolsillo, y el martes la crono final, la decisiva; lo que no hayas conseguido ya no lo lograrás (esto también vale para lo de la noche). Las similitudes van más allá, bicicleta omnipresente de Shakira al margen. Más de uno tampoco pasaría un control 'antidoping'.

Jienenses de la capital y provincia acudieron en masa al recinto ferial, pero no solo ellos. La última gran feria de Andalucía atrajo a Erasmus de otras provincia (de Granada, especialmente), a profesoras llegadas desde Murcia y hasta despedidas de soltera venidas desde Madrid.

Estas últimas vestidas de geishas y estilo oriental. María y sus amigas celebraron el adiós a la soltería de esta. «Siempre recordará Jaén. Vamos a hacer que sea inolvidable», avanzó Lucía Jiménez, justo antes de tomar un chupito de un trago, aunque palabras y gesto puedan parecer contradictorios. Por si acaso, tiraron de 'selfi'. Algo para recordar.

Zombis

También hubo parejas que refrendaron su amor con una flor y autofoto. La crónica del día, en cualquier caso, resulta diferente a la de cualquier otro. No se puede reseñar que estuvo este cargo político o aquél, o este conocido. Probablemente sí, pero hubiera sido más fácil encontrar a Wally en el Calderón.

Al caer la noche, la feria se vuelve apasionante en general y terrorífica si uno va armado con una cámara de fotos profesional. Subir al lugar del DJ para hacer una foto a 'vista de pájaro', mientras este corea el nombre de tu periódico y la gente grita y aplaude es extraño, pero tiene su parte de subidón. Bajar es el problema. El bajón suele serlo en todos los campos.

Pasar por mitad de cientos de 'feriantes' que te saben poseedor de una cámara es lo más parecido a vivir un capítulo de 'The walking dead' que supongo experimentaré nunca. Lo contrario será portada. El caso es que tras caminar con gran esfuerzo dos metros en diez minutos y sentir tirones de camisa y sonidos de ultratumba y sicofonías con «colega una foto, aquí, aquí», uno no tiene más remedio que inflarse a disparar (la cámara).

Y como colofón mientras suena la bicicleta. Que son para el verano, pero en lo musical seguimos en agosto, salvo en algunas casetas más 'puretas' que siguen en 1980. Al menos sobrevivimos a la etapa reina, que no es poco. Vamos a por la última de montaña.