Ideal

La tímida lluvia no frenó el festivo

Panorámica de La Vestida a primera hora de la tarde con leve lluvia.
Panorámica de La Vestida a primera hora de la tarde con leve lluvia. / LIÉBANA
  • Con menos agua de la anunciada y con ganas de fiesta nacional, el Ferial registró más ambiente del previsto, aunque sin las aglomeraciones que augura la recta final

Hay un cuento baturro que describe muy bien la tenacidad o, según se mire, tozudez aragonesa, muy conocido en otras épocas. Un día, San Pedro, aburrido, decidió bajar para conocer por qué no llamaba ya nadie a las puertas del cielo, y se encontró a un baturro al que preguntó dónde iba. «A Zaragoza», contestó. «Si dios quiere», le apostilló San Pedro. «Que quiera o no, voy a Zaragoza», replicó el aragonés. Al patrón de los cerrajeros no le gustó mucha la respuesta y convirtió al aragonés en una rana y la arrojó a un charco cercano. Pasó el tiempo y antes de dar por concluida su misión, El Pescador se acercó al charco para levantar el castigo al maño y volverle a preguntar a dónde se dirigía. «A Zaragoza, o al charco», contestó con sorna.

Una tenacidad similar exhibieron ayer quienes acudieron al Ferial de Jaén tras la intensa lluvia caída por la mañana, con el cielo todo cubierto de nubes amenazadoras y con la previsión de lluvia para toda la jornada. «¿A dónde vas?». «Al Ferial, o al charco», podían contestar.

Y es que, visto desde el casco urbano, desde el calor del largo verano que aún conservan los domicilios y con el ambiente otoñal tras los cristales, pocos podían sospechar que a mediodía hubiera casetas llenas de comensales, en especial las relacionadas con cofradías y hermandades o colegios profesionales. O intuir que a primera hora de la tarde hubiera casetas-pub donde no cabía un alfiler, como aquellas que contaban con música o actuación en directo, bien sobre un pequeño estrado en alto, como 'la de los bomberos', a la vista de todos, de todas sobre todo, con mucha joven y mediana edad, y hasta avanzada edad; o sobre la barra-escenario salsera del '5º Pino', también muy matriarcal.

O pensar que con la tozuda llovizna hubiera niños chocando en los 'coches locos', o dando vueltas en veleros o el subibaja del gusano loco.

Pero de todo eso había ayer en el Ferial. Porque, si bien el cielo seguía igual de gris, unos y otros le perdieron el miedo al agua, y a las previsiones meteorológicas, más que nada porque ayer era fiesta de guardar, no sólo en Jaén sino nacional, y por tanto la mayoría no trabajó ni hubo colegios ni institutos ni universidad.

«¿A dónde vas? Al Ferial», provisto de todo tipo de paraguas, divertidos, románticos, coloristas, con orejeras, gigantes, anodinos. O paraguas comprados allí, en cada esquina, con gran variedad también de diseño y precio, en lo que fue un ejemplo perfecto de cómo la oferta se adapta en un santiamén a la demanda.

El sirimiri no era enemigo de envergadura que pudiera competir con las ganas de fiesta en el día del Pilar, o de la Hispanidad, como pregonaba el 'tombolero' con un canasto de 'palos-selfie' forrado de la enseña nacional y un cuadro de la Pilarica colocado entre peluches y camiones de juguete. También algún puesto de casi todo exhibió banderas alusivas al día en otro caso de ajuste de la oferta a la demanda. Por no hablar del contento que irradiaban los 'castañeros', con los cartuchos ya preparados sobre sus pequeños puestos, envueltos en humo y aroma de castaña asada, asociado de forma indisoluble de la temporada otoño-invierno que ayer quedó inaugurada en Jaén y toda la Península.

Viendo que el agua no iba a más y que, aunque fuera el más tenaz, había público, los 'carruseleros' de las atracciones a las intemperie optaron también, todos a una, por quitarle las lonas a los 'cacharros' y hacer frente a la llovizna, que no está la cosa para dejar escapar un día festivo como el de ayer. Y, efectivamente, poco a poco los paraguas se fueron plegando y empezó a bajar más gente, no en masa, que hoy vuelve la actividad a centros de trabajo y educativos y queda aún mucha feria, que aunque ayer fue la quinta jornada, todavía quedan otras seis, con un fin de semana que no se espera en principio lluvioso y una traca final para el lunes, la víspera de San Lucas, y la jornada festiva del martes, esta sí, fiesta local.

Y también se espera que recuperen la actividad perdida ayer las terrazas que pueblan, y casi alfombran, el centro de la ciudad. Las calles se vaciaron y hubo que suspender el pasacalles del Festiban, el Festival Jienense de Bandas de Música 'Dedicado a la figura de don Martín Morales Lozano', que organiza la Asociación Cultural Musical 'Sociedad Filarmónica de Jaén'. Aunque por suerte pudo celebrar dicho festival bajo el techo del Teatro Darymelia, abarrotado por un público que se rompió las manos de aplaudir a las bandas de Baeza, Canena y a la anfitriona, con la dirección de Juan Ramón Fuentes Ferrer.

Y también fue muy aplaudido 'Merlín, un musical mágico', con una gran puesta en escena de Esphera Teatro, en el Infanta Leonor.

Un festivo, por tanto, de lluvia pero menos, de teatros y de 'tozudez' de no pocos en el Ferial.