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Los padres piden un traslado del Conservatorio mientras duren las obras para reparar las grietas

Reunión entre los representantes de Educación y la comunidad educativa del 'Ramón Garay'.
Reunión entre los representantes de Educación y la comunidad educativa del 'Ramón Garay'.
  • La Junta no se plantea «ahora mismo» esa opción, aunque no cierra del todo la puerta, y la directiva del centro pide que se cumplan los plazos de obras y no afecten a las clases

Hace un par de años que las grietas se multiplican en el edificio del conservatorio de música Ramón Garay de Jaén. La mala situación del espacio se suma al malestar existente por el hacinamiento en el edificio de la calle Compañía, en el que desde hace seis cursos, cuando se creó el grado superior en Jaén, los conservatorios de música Profesional y Superior de Jaén, comparten instalaciones. Ese cóctel estalló hace ahora un par de semanas cuando se levantaron de repente varios metros de losetas en un pasillo de la planta inferior.

Parte del profesorado, padres y alumnos pidieron explicaciones a la Junta de Andalucía por esta situación, y ayer, la delegada de Educación, Yolanda Caballero, se reunió con ellos para darles detalles de las obras que comenzarán el próximo de diciembre. Unas obras que ya estaban licitadas antes de los últimos sucesos, pero que también generan dudas entre la comunidad educativa.

La delegada aprovechó la reunión para tratar de lanzar un mensaje de tranquilidad. Aseguró que el objetivo del Gobierno andaluz se centra en asegurar el desarrollo académico normal de los dos centros educativos para que la situación actual del edificio y la ejecución de las obras no afecten ni al alumnado ni al profesorado.

«Dentro de la planificación rigurosa que acompaña a este tipo de actuaciones, nos reunimos con los equipos directivos en el mes de junio y lo hacemos, ahora, con el alumnado y con los padres para atender sus inquietudes respecto al calendario lectivo y las condiciones de seguridad del centro», dijo, y quiso dejar claro que estas obras «no responden a una improvisación sino a un trabajo muy pensado».

Para empezar, aseguró que no hay riesgo para la seguridad, basándose en los informes que aportan los técnicos, «actualizados de forma periódica con visitas al centro educativo». Con esta reunión, «queremos definir entre todos cómo sería deseable que las obras se desarrollaran para ocasionar las mínimas molestias, teniendo en cuenta las características técnicas del proyecto, así como el devenir de unas obras que, a priori, cuentan con un plazo de ejecución de cuatro meses», aseguró.

Está previsto que los trabajos se hagan en dos fases. La primera comenzaría el próximo 16 de diciembre con una duración de tres semanas, de manera que el centro cerrará por vacaciones una semana antes de lo habitual, y a esa se sumarán las dos que normalmente se dan por Navidad. La segunda fase se ejecutaría en verano.

Siguiendo las peticiones de parte de los padres y alumnos, la delegada no cerró la puerta a valorar hacer las obras en una única fase y a que se trasladen las obras a otro edificio. «Se están estudiando todos los escenarios posibles», incluido ese posible traslado que, en cualquier caso, «ahora mismo no se plantea» y llevaría tiempo para «hacer las cosas bien», puesto que «no todos los espacios sirven».

Tras la reunión, el director del Conservatorio Profesional, Elio García, explicaba que en el encuentro se ha «transmitido la preocupación de la comunidad educativa de que haya algún peligro» en el inmueble, y que la Junta les ha reiterado que los informes técnicos señalan que no hay «aunque visualmente la gente se pueda alarmar por grietas» y el levantamiento de baldosas.

También habló sobre el temor que existe por las obras, sobre todo porque «si en esas tres semanas surge algún imprevisto y se tuvieran que alargar, qué pasaría con las clases».

García dijo que se está estudiando la posibilidad de «nuevos espacios, aunque es complicado», ya que tendría que ser grande dado que el conservatorio cuenta con unas 65 aulas. «El traslado no nos gustaría a nadie porque sería una pérdida de tiempo, hay que trasladar muchas cosas... Lo ideal es como se planificó», dijo.

Sobre el estado actual del edificio, comentó que «hay cierta preocupación» en la comunidad educativa, aunque el nivel de preocupación «es variado» ya que «el miedo es libre». «Algunos alumnos sí han dejado de ir, pero es muy poca cosa», dijo, y añadió que los técnicos han avalado «por escrito» que hay seguridad y que la Agencia Pública Andaluza de Educación «se ha comprometido a que todas las semanas va a ir a vigilar sobre el terreno» la situación, de modo que está «tranquilo».

Menos tranquilo se mostró José María García, vocal del AMPA del Conservatorio Profesional, quien dijo que la preocupación de los padres y madres no responde a que el edificio pueda «colapsar», pero sí existen otros peligros como tabiques medianeros que separan las aulas que «están partidos en la base», que «el suelo se levante y una esquirla salte a un ojo» de un alumno o que caiga una moldura o un techo desmontable.

«Sí hay riesgos»

«¿Cuáles son los riegos que tienen que asumir las familias? ¿De qué hablamos, hablamos riesgo a la muerte solo y exclusivamente? Faltaría más que tuviésemos que asumir ese riesgo. Pero riesgo hay en un edificio con grietas visibles», dijo.

En este sentido, aseguró que hace una semana se hablaba de «pequeñas fisuras y una obra menor, mientras que en el proyecto que han planteado este lunes los técnicos han hablado en otro sentido que entienden más coherente con la realidad de lo que reflejan los papeles».

Tampoco se había puesto sobre la mesa hasta ahora, según dijo, la posibilidad de una ubicación alternativa mientras se realizan las obras. «Somos conscientes de que un traslado no se puede hacer de la noche a la mañana, tampoco lo pretendemos, pero obviamente que se tenga en cuenta». De hecho, a su juicio, «cuanto antes se produzca, mejor» también por lo que podría suponer un «agravio comparativo con alumnos de otros conservatorios» con pérdida de clases, sobre todo ante pruebas de acceso.

Finalmente, el presidente de la Asociación de Alumnos del Conservatorio Superior de Música Andrés de Vandelvira, David Rodero, apuntó que «lo más coherente sería un traslado», aunque «tampoco hay mucho consenso». Así, «unos creen que siendo seguro no habría problema», pero «no tenemos esa seguridad» ya que «comentan que es un asentamiento del edificio, pero por otro el edificio se sigue moviendo» y «aparecen nuevas grietas».

«Nuestra preocupación es, si se alargan las obras, qué solución van a dar», ha planteado.