Ideal

Tomás Afán durante una representación con un titiritero de El Quijote.
Tomás Afán durante una representación con un titiritero de El Quijote. / MARI CARMEN GÁMEZ

El hombre tras La Paca

  • LAS MIL CARAS DE JAÉN

  • Tomás Afán, codirector y actor de 'La Paca'

  • El director de la compañía jienense, con textos premiados a nivel nacional, acerca el teatro a los niños con los grandes temas presentes, como el amor, la guerra, la muerte o el fútbol

Hace años, cuando actuaba, a menudo soñaba que había olvidado el texto en mitad de una representación; pesadilla recurrente de los actores. Ahora, a veces, sueño que voy a ver una de mis obras, y el texto no se corresponde con lo que yo había escrito; pesadilla recurrente de autores. Supongo que estos sueños indican que algo no anda bien, que las cosas se tuercen y no responden a los planes que uno había forjado. Tal vez, en algunos momentos, la vida sea, en cierto modo, un libreto mal aprendido, un texto traicionado». El mensaje, definitorio, corresponde a una de las últimas entradas en redes sociales de Tomás Afán (Jaén, 1968), codirector de la compañía Teatro La Paca, con una treintena de textos editados, ganador del Premio de Teatro Luis Barahona de Soto o del Premio Raúl Moreno FATEX (en dos ediciones), entre otros muchos y de prestigio, siendo uno de los dramaturgos más reconocidos de su generación y de Jaén, sin duda.

El momento en que cambió su vida profesional recibió una llamada para anunciarle que su gran maestra había fallecido con solo 28 años. Había sido alumno en el último taller que impartió Sarah Kane (acompañada de Mary Peate del Royal Court Theatre) en 1998 en Sevilla. Meses después una cuerda se enroscó sobre su cuello como una serpiente y la vida de la genial dramaturga inglesa terminaba con su cuerpo tambaleándose sobre una viga de su casa.

Ya había intentado suicidarse antes, pero aún así la noticia, lógicamente, impactó y marcó al jienense. «Aquella experiencia marcó todo mi trabajo, fue un antes y un después. El director nos llamó a todos, uno por uno, para darnos la noticia. Fue traumático. Era talento puro pero con un mundo interior rico y atormentado», recuerda Afán. La perra vida a veces, el mundo del arte y la sensibilidad especial de los genios jóvenes, ya se sabe. He ahí el club de los 27 y los Kurt Cobain, Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin o Amy Winehouse.

A Afán siempre le había llamado la atención el cine y estudiando el bachillerato participó en un taller de teatro y, como si de Peter Parker se tratara, el bicho que le había picado tomó el control y le hizo sentir fuerte y capaz de todo. «Fue una adaptación de La asamblea de las mujeres, de Aristófanes», rememora ahora dejándose llevar.

El siguiente paso fue una compañía teatral amateur, al tiempo que iniciaba la licenciatura de Derecho en la UJA, pero la cosa se torció y la abandonó en el último curso. Lo suyo era teatro, puro teatro. Literalmente.

El bagaje del jienense, reconoce, es en gran parte autodidacta. Toda su producción literaria está marcada por su fuerte compromiso social. En su obra existen temas recurrentes, los grandes temas, como la muerte, el sexo, la religión o el fútbol (Sí, fútbol, «la más importante de las cosas sin importancia», frase cuya autoría se reparten Juan Pablo II y Valdano, cuya aportación al mundo de las máximas 'futboleras' probablemente supere ya a su currículum como técnico -«el fútbol es un estado de ánimo» o «el miedo escénico» del Bernabéu y otros estadios, muy en la línea del teatro, así que lo consideraremos bien traído).

Volviendo a Afán, sus textos se caracterizan por aunar lo cotidiano y lo surrealista y absurdo. Se siente especialmente cómodo en el territorio de la comedia, envoltorio para un trasfondo crítico, y reconoce su inspiración en los clásicos del Siglo de Oro, la comedia del arte y autores del teatro del absurdo español. Valle-Inclán es otro de sus referentes.

Dirige desde 1988, junto con Mari Carmen Gámez, su compañera de vida, la compañía teatral 'La Paca', especialmente preocupada en la realización de programas teatrales y espectáculos de creación de nuevos públicos, encargándose habitualmente de la Campaña de Teatro Escolar en Jaén. «El teatro para la infancia no debe ser aséptico, es un colectivo que está muy necesitado de valores y el teatro debe ser un contrapunto para que desarrollen libertad de pensamiento y una conciencia crítica». No trata a los niños como inferiores, se dirige a ellos de tú a tú. Pocas cosas hay más ridículas, y casi todo el mundo lo hace o ha hecho, servidor incluido, que hablar lento y con voz de pito a un chaval de unos cuantos años ya. Son niños, no idiotas.

La realidad de Jaén

Sobre la situación actual que atraviesa el teatro en general y en Jaén en particular es claro. «Es una época de tremenda precariedad. El IVA al 21% ha hecho mucho daño y por la crisis o por lo que sea las instituciones que antes tutelaban ya no lo hacen. Todo ello contrasta con un momento de gran creatividad, pero es casi de ser un kamikaze querer vivir de esto, incluso optando por 'autoexplotarse' echando muchas horas. En Jaén hay gente muy preparada y con mucho talento y en los talleres que hacemos lo veo. Muchos después de hacerlos y vivir una gran experiencia se marchan a hacer arte dramático. A veces tengo ciertos remordimientos, algunos deslumbrados por su primer contacto entran en este mundillo y la realidad es muy dura. Es muy bonito pero económicamente... Solo un ocho por ciento de los actores pueden vivir de ello y muchos están bajo el umbral de la pobreza», subraya.

Entre sus recuerdos imborrables, cuando vio al público, siendo autor de la obra y actor, entre bambalinas, como reían y sobre todo se emocionaban donde había previsto él que lo hicieran. Algo «mágico».

Con traducciones y estrenos en Italia, México, El Salvador, Puerto Rico, República Checa, República Dominicana, Portugal, Alemania, Argentina o Estados Unidos, numerosas compañías han representado sus textos entre los que destacan 'Pim Pam Clown', 'Pictogramas', 'Esencia Patria', 'Parejas', 'El muerto más disputado', En casa de muñecas', o 'Los Impresentables'. Además, en producciones dirigidas por profesionales de la talla de Isidro Rodríguez, Carlos Alonso o Ramón Barea, entre otros.

En el último proyecto en el que anda enfrascado aborda una adaptación de La cerillera, el cuento de Andersen, pero protagonizado por una niña refugiada siria. Como siempre, buscando remover consciencias y algo más. De cualquier edad.