Ideal

A lo mejor pensamos demasiado

Debe ser eso, no consigo encontrar otra respuesta para entender lo que ha pasado en Colombia, en Inglaterra, o aquí mismo, en este país. Tal vez sea un poco osado opinando sobre referéndums que se producen a miles de kilómetros, puede ser, pero por lo que estoy viendo y oyendo el problema es mayoritariamente el mismo. Cada vez la ciudadanía vota menos, y visto lo visto en España no estamos demasiado mal, y esa desafección tiene consecuencias muy negativas o al menos muy difícilmente entendibles.

¿O no es sorprendente que más de la mitad de un país, después de más de cincuenta años de guerra civil, no vote en un referéndum que plantea el fin de la guerrilla? Y lo digo desde el respeto tanto al sí como al no. A primera vista podría pensarse que a más de la mitad de la población le da igual el asunto, pero me resisto a creer que una cuestión tan esencial no tenga una respuesta masiva. Siempre quedará la duda del punto intermedio: sí pero no así. Y tal vez ahí esté la clave, las sociedades avanzan en todas partes y no encuentran el modo de expresarse adecuadamente. El tiempo del sí o no, o el votar cuatro cada años y hasta luego que si te he visto no me acuerdo, ya no funciona. Y debería de preocuparnos y ocuparnos a todos. Porque luego pasa lo que pasa.

Y por aquí de marrón. Porque una vez que han conseguido dimitir a Pedro Sánchez, me da que los socialistas siguen sin tener nada claro cómo actuar. Se sigue instalado en la inercia anteriormente contada, campaña cuando hay elecciones y el resto del tiempo a lo suyo, sin molestarse siquiera en intentar entender al llamado votante ‘progresista’. Y lo separo del votante de izquierdas, porque a este hace años que lo han perdido. No sé si corresponde a una estrategia superior o qué pasa, pero los resultados ahí están. Siempre se repite el mantra: ‘la abstención en su inmensa mayoría es progresista’, pero no indagan en los porqués. Y mientras tanto, insisto, ahí siguen los resultados electorales.

Dejen a ser posible de seguir conspirando, y cuéntennos lo que piensan hacer: con Rajoy, con las terceras elecciones y sobre todo con su ideología. Con sus propuestas reales, concretas y posibles. O sea, háblennos de política. Hagan el favor.