Ideal

'No es no'

El fin del bipartidismo dejó a cuatro grandes actores en la escena nacional. «Es el tiempo del diálogo y el acuerdo», decían todos, políticos y no políticos. Pero no es cierto. «No es no». Y no sólo en el PSOE. «¡Al enemigo, ni agua!». «¡Dales caña!». «¡A por ellos, oéee!». ‘Vetos cruzados’ lo llaman. Por distintas razones, PP y PSOE sólo han podido entenderse con Ciudadanos, pero sin mayoría absoluta. Y como el centroderecha no suma lo suficiente y el centroizquierda tampoco, pues no puede ser y además es imposible.

Criticamos a los políticos por no ponerse de acuerdo, proponemos que no cobren hasta entonces, les exigimos que pacten, pero que los nuestros no cedan. No hemos entendido el nuevo tiempo, o nos cuesta desprendernos del viejo. La costumbre es una segunda naturaleza, que decía Aristóteles.

Los discursos políticos siguen siendo igual de previsibles que un día sin lluvia. Nadie reconoce algo bueno en el adversario. Los ataques, por ejemplo, a la nueva plaza de Santa María persisten –más allá de la razonable discrepancia estética o por alguna chapuza en la ejecución– incluso por quienes más la usan como gran espacio ceremonial bajo el impresionante y ahora diáfano ‘retablo’ de la fachada de la Catedral. «¡Al enemigo, ni agua!»

¿Abstención o ‘no’? se desangra el PSOE, incapaz por otro lado de entenderse con Podemos (y viceversa), como han hecho en comunidades autónomas y ayuntamientos. Si lo va a decidir la militancia, que se ahorren el viaje. Igual que si en primavera hubieran preguntado a los militantes del PP. O al resto. Algunos han pasado del ninguneo a la militancia a su deificación. ¿Qué hacer entonces? Como decía Pascal, no me sigas, que yo también estoy perdido. Sólo tengo preguntas. ¿Los partidos son sólo de los militantes, como las calles lo son sólo de sus vecinos, o el resto del barrio o de la ciudad también tiene algo que decir?

Las consultas son democracia, está claro. Hace poco, sin ir más lejos, propuse una para la carrera de San Antón. Pero tienen sus límites. Por ejemplo, los derechos humanos. Escribe en Facebook la exportavoz de IU, Isabel Mateos, sobre la reciente consulta en Hungría: «Decidir en referéndum qué se va a hacer con los refugiados me recuerda el primer referéndum de la historia: ‘¡Crucifícale, crucifícale!’… y Jesús fue crucificado, democráticamente’».

A estas alturas, mi única certeza es que el infierno son los otros, que decía Sartre. El ‘otro’, la otredad, en este caso política o ideológica. Y así es imposible un ‘nosotros’.