Ideal

Las familias jienenses tienen mil millones más en el banco que antes de la crisis

Las familias jienenses tienen mil millones más que antes de la crisis
  • Los depósitos cubren la deuda con las entidades bancarias, que cae un 30% en estos ocho años

Las familias jienenses tienen hoy más dinero en el banco que antes de la crisis. En concreto, más de mil millones de euros más que en 2007. Los datos del Banco de España así lo certifican. Entonces, los depósitos de particulares de Jaén en entidades bancarias contaban con 7.726 millones de euros y ahora, a fecha de junio de 2016, ascienden a 9.182. El mayor montante en décadas.

La explicación, con los niveles de desempleo en la provincia por las nubes y unos salarios de los más bajos de España, lógicamente, no se encuentra en la bonanza de la economía provincial. La clave está en la incertidumbre y la inseguridad. «Muchas veces, cuando la economía está en crisis y hay falta de expectativas, las familias ahorran, por lo que pueda pasar en el futuro. No se va de viaje, no cambia el coche, aparco el crucero, no cambio el mobiliario de casa... Es definitiva, no se gasta tan alegremente y se trata de reducir el gasto corriente, lo que conlleva un aumento del ahorro», analiza Antonio Martín Mesa, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Jaén (UJA).

En cualquier caso, apostilla que «un incremento de los depósitos de en torno a mil millones de euros, poco más del 10 por ciento, se debe principalmente a eso, a la reacción de las familias ante las incertidumbres del futuro». Descarta así como causa principal otros factores, como la importancia de la última campaña de aceituna. Los datos le dan la razón, ya que ese aumento ya estaba en 2014, cuando el oro líquido no fue tan rentable. «Es la reacción más clara a la incertidumbre», subraya.

La liquidez de estos activos, sin embargo, varía. Los bajos tipos de interés que ofrecen las entidades de crédito ha conminado a los jienenses ha reducir drásticamente sus inversiones en imposiciones a plazo fijo. Mientras tanto, los depósitos en otros productos (no sólo libretas de ahorro o cuentas corrientes, sino también otros con menor liquidez como los planes de pensiones) sí que han crecido. Una mayor liquidez aporta, en días de zozobra, mayor seguridad a las familias, que observan que en un momento dado pueden retirar sus ahorros para afrontar gastos inesperados o mantener su nivel de vida en momentos de desempleo.

Lo de apretarse el cinturón lo han hecho los jienenses, durante los últimos ocho años, como una dieta a rajatabla. Y los resultados son obvios: menos gastos, menos deuda financiera, con confirman los datos del Banco de España. Desde 2008, fecha en la que los jienenses llegaron a la cima de su deuda privada, el dinero que las familias deben a las entidades de crédito no ha hecho más que caer. Según las estimaciones oficiales ha pasado de los 12.424 millones de euros en pasivos (créditos, préstamos o hipotecas entre otros productos financieros) a los 8.747 que calculaba el regulador al cierre del mes de junio.

Para encontrar también una explicación a este fenómeno hay que recurrir a dos causas primordiales. La primera fue la restricción drástica de las operaciones de crédito por las cada vez más duras exigencias de solvencia impuestas a las entidades financieras tras la crisis de las hipotecas 'subprime'. Bancos y cajas de ahorro se encontraron con un activo tóxico y de difícil cobro (mayoritariamente, viviendas) al que no podía dar salida, que amenazaba su viabilidad y que suponía un lastre contable. En este contexto, las propias financieras se impusieron la dieta del crédito, pero también lo hizo el regulador y su superior, el Banco Central Europeo, que obligó a la creación del 'banco malo' (Sareb) y a la fusión de entidades para asegurar su viabilidad futura en base a criterios de solvencia.

La segunda de las explicaciones está en el otro lado del fiel de la balanza: el de las familias. Las que no tenían, no gastaban. Y las que tenían se sentían atemorizadas por las perspectivas negativas de la economía general y no se prestaban a compras de las que se suelen hacer mediante financiación bancaria. Véase, por ejemplo, la drástica caída de ventas de los concesionarios o la quiebra de muchas promotoras de vivienda, que veían cómo tenían activos inmobiliarios que no comercializaban.

También se debe menos

Las cifras de la deuda privada de las familias con los bancos es, a día de hoy, casi idéntica a la que mantenían en fechas previas a la crisis económica. De hecho, se sitúa en un nivel intermedio al dato arrojado en 2005 y 2006, fechas en las que ni el más visionario podría haber augurado las consecuencias de la quiebra de Lehman Brothers y la caída, como fichas de dominó, de otras entidades de crédito fuertemente vinculadas a inversiones especulativas en ladrillo.

Sin embargo, el hecho de que el crédito siga marcando una tendencia a la baja no permite entrever una mejora de las expectativas en mercados de compra de bienes de este tipo (vehículos, viviendas o terrenos), puesto que sigue marcando una pauta conservadora por parte de bancos y cajas a la hora de prestar dinero a los privados jienenses.

Del mismo modo, la tendencia del mercado financiero jienense difiere en parte con la tónica general, observándose una pequeña merma del capital ahorrado por las familias durante los peores años de la crisis económica y financiera a nivel nacional. Lo mismo ocurre con el lado del pasivo del balance familiar. La deuda acumulada de las familias se ha reducido de forma más drástica en estos años en las provincias que, en la época precrisis, tenían un mercado inmobiliario más agitado. Es el caso de Almería, pero también de Castellón, Toledo o Valencia, con comportamientos financieros similares.

Deuda pública, también cae

No es sólo la deuda privada la que se ha ajustado a los niveles previos a la crisis económica. El dinero que deben las administraciones públicas a las entidades financieras también ha recalado en cifras absolutamente drásticas.

Según la estadística del Banco de España hay que remontarse a 2007 para encontrar una deuda inferior por parte de ayuntamientos, Junta, Diputación o del Gobierno central con las financieras. Concretamente, esta deuda sería de 384.8 millones de euros frente a los 517,1 que había en 2011. En todo esto ha influido el acceso a financiación directa por parte de los planes de ajuste del Gobierno de España. A cambio de medidas concretas, el Ejecutivo ha prestado dinero a los ayuntamientos a tipos de interés inferiores a los de mercado, lo que ha supuesto una desincentivación en la contratación de productos financieros en el sector privado.