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Sin miedo al mañana

Andrés Aguinaco, Luis Martínez, María del Carmen López, María Gutiérrez, María Triboi, Antonio Moreno, Ángel Rodríguez y Carmen Rueda; al fondo la rampa de accesibilidad.
Andrés Aguinaco, Luis Martínez, María del Carmen López, María Gutiérrez, María Triboi, Antonio Moreno, Ángel Rodríguez y Carmen Rueda; al fondo la rampa de accesibilidad. / M.A.C.
  • Profesores y universitarios hacen una radiografía de la Universidad de Jaén, de sus virtudes y problemas y de las perspectivas al lograr el título, en el comienzo de un curso de récord

Los años de universidad son los mejores de la vida. Si pudiera volver a atrás lo haría sin pensar, al menos un tiempo». La reflexión (bastante habitual) sale a colación en mitad de una charla amistosa, dicha por una profesora felizmente casada y con una hermosa hija, a lo que los universitarios actuales responden con movimientos afirmativos de testa. Puede ser una trampa del cerebro, ese mecanismo por el cual (y para hacer más llevadera la existencia) recordamos del pasado principalmente lo bueno y tendemos a olvidar lo no tan bueno; puede ser que no, que sea realmente así, aunque generalizar siempre sea un error. Casi todos los universitarios guardan un recuerdo espléndido de su paso por la facultad, incluso los que la pisaban poco (o especialmente estos). A los actuales, sin embargo, la supuesta mejor época de sus vidas les toca en la peor época en general. La crisis y la falta de oportunidades del mercado laboral han colocado a la universidad en un periodo de autocrítica y en mitad de una encrucijada complicada, entre los que piden su renovación casi total, los que abogan por la FP (Formación Profesional) y los que siguen defendiendo su papel por encima de todo.

Estudiar una carrera continúa siendo a pesar de todo una de las mejores formas de acceder al mercado de trabajo, además de la experiencia formativa que esto supone. Incluso se está produciendo el efecto contrario, muchos que en su día no estudiaron o colgaron tiempo ha 'los arreos' han vuelto a las aulas para ampliar su formación ante la situación de desempleo. Quizá sea un momento como ningún otro de estudiar lo que a uno realmente le gusta, como asegura la profesora María Gutiérrez, profesora contratada y doctora de Comercialización y Organización de Mercados de la Universidad de Jaén (UJA). O de ser prácticos, ese debate también está abierto. Ella y tres compañeros, Luis Martínez, catedrático de Informática; Carmen Rueda, investigadora del Instituto de Arqueología Ibérica; y Ruperto Bermejo, profesor titular del Departamento de Química, Física y Analítica en la Escuela Politécnica Superior de Linares, junto a varios alumnos, desgranan para IDEAL el presente y futuro de la universidad y los universitarios, justo cuando comienza un nuevo curso académico en el que la UJA contará con más de quince mil alumnos entre Grado, Másteres y Doctorado, superando así al anterior (tanto en títulos de Grado como en Másteres continúa abierto el plazo de matriculación).

Sin miedo al mañana

Lo más importante

«El papel fundamental de la Universidad es completar la formación del alumno. Lo que aconsejo siempre en las charlas de divulgación es que lo que elija le debe de gustar, eso es fundamental. Para eso deben conocer de qué van los estudios, en la web viene todo detallado, incluso el contenido y los temas de cada asignatura, las prácticas, todo. Si lo que le gusta tiene perspectivas de trabajo, mejor claro. La UJA ha crecido mucho, vamos a por los 25 años, y ofrece ya 39 títulos, nos faltan Medicina y alguna más, pero es difícil que un alumno no encuentre algo que le gusta. Ya no hay que irse a Granada como me pasó a mí hace 20 años o a otro lugar. Tenemos 14 ingenierías, somos la segunda universidad andaluza que más ofrece», explica Ruperto Bermejo.

«El alumno debe ser capaz de adaptarse a un nuevo entorno en el que no va a estar tan controlado y en el que deberá tener una disciplina de trabajo. La Universidad no es solo un estudio de tu grado, sino aprender cultura universitaria, implicarte en actividades propias, tanto deportivas como de acción social», añade Luis Martínez, que ante la crisis al acabar la universidad es tajante. «Cuanto mejor estés formado más facilidades tendrás para encontrar trabajo. Lo principal es ser muy bueno en lo que elijas».

Una de las bazas de la UJA es la cercanía de los profesores. «He estado en otras universidades y lo he comprobado con alumnos que vienen de otras, el trato es mucho más cercano aquí que en sus universidades de origen. En tamaño somos medianos y eso beneficia a esto», que defiende que las infraestructuras de la UJA son muy buenas, «cuando uno viaja a otras, incluso de renombre y de fuera de España, ve que no son mejores, pero tienen nombre dentro de la docencia», apostilla.

El trato de María Gutiérrez con los alumnos es tan próximo que hasta le piden consejo al acabar la carrera sobre planes de márketing y más de uno se le ha 'abierto' en su despacho, con confesiones personales y hasta llantos. «Hay un trato muy personalizado dentro de lo que es la universidad pública y estamos avanzando en servicios como el edificio de servicios múltiples, con comercio dentro de la universidad». Y da un consejo propio del marketing para todos los alumnos: «hay que especializarse y ser diferentes, diferenciarse, tener algo que el resto de competidores no tienen. Y sobre todo que disfruten de esta nueva experiencia, que es muy distinta al instituto», subraya. «Eso sí, la Universidad es dura, sacar los cursos adelante es complicado, así que hay que trabajar y estudiar algo que te guste. Si no, no saldrá bien. Es el momento de decir puedo estudiar lo que yo quiero».

Sin miedo al mañana

¿Y qué opinan los alumnos, los grandes protagonistas, de todo esto? Ángel Rodríguez les hizo caso en cuanto a lo de la vocación y descartó una ingeniería «porque no me gustaba» y optó por Relaciones Laborales. «Espero que me sirva para encontrar un trabajo, creo que tiene bastantes salidas», señala. «No tengo miedo a acabar, pero sí respeto. Si no hay una puerta abierta habrá una ventana, hay que buscar trabajo donde haya».

Tras cuatro años reconoce que la vida universitaria «no es lo que yo esperaba. Está en tu mano, no como en Bachiller donde tienes deberes y te controlaban. Pero si eres capaz de organizarte hay tiempo para todo. Se puede ser feliz. Hay momentos de presión, pero no hay que dejar que te venzan. Al principio vas como pollo sin cabeza a todos lados, pero si te implicas vas madurando con la universidad. Yo he hecho incluso vídeos para que otros compañeros no pasen por eso mismo».

En el caso de Antonio Moreno, recién aterrizado, coincidieron gustos y salidas. Estudia primero de ingeniería. «El primer día llegamos una hora antes unos cuantos como novatos porque no entendíamos ni el horario. Por lo que estoy viendo la universidad sí se parece a lo que esperaba, sobre todo la libertad que dan los profesores.

Independencia y felicidad

La diversidad también está muy presente en el campus jienense. Andrés Aguinaco estudia segundo de Derecho, moviéndose en silla de ruedas y valiéndose por sí mismo. «Espero que las cosas me sigan yendo tan bien como hasta ahora. El tiempo que llevo aquí es mejor de lo que esperaba, tengo más amigos de los que creía y más independencia. Se puede ser feliz, hay tiempo para todo», analiza.

María Triboi es moldava y estudia cuarto de Dirección y administración de empresas. «Los profesores siempre intentan ayudarte, hay una gran cercanía», destaca. A los estudiantes Erasmus, por ejemplo, «les hablan en inglés, los ponen en contacto con otros y les dan muchas facilidades». Le gustaría encontrar trabajo en Jaén al terminar sus estudios, «pero está difícil. Me veo más en Málaga o algo así, aprovechando que sé ruso», señala.

Para María del Carmen López la enfermería «no es un trabajo. Es totalmente vocacional y confío en tener salidas, pero soy joven y no tengo responsabilidades, eso es una ventaja, por si tengo que irme incluso fuera de España». «La universidad es en parte como esperaba, pero se sigue dando demasiado peso a las cosas que aprendes de memoria».

El tiempo, señala, es escaso «y hay que elegir, no se puede hacer todo. Aunque eso no quiere decir que no se pueda ser feliz. Por eso es importante estudiar lo que te gusta, para poder serlo. Creo que es verdad eso de que si consigues trabajar en lo que de verdad te gusta nunca trabajarás».