Ideal

paso a dos

La mano que mece la cuna

Tiene que existir. Tiene que haber alguien de forma individual, o tal vez colectiva, que decida qué tipo de representación teatral hay que hacer cuando alguien tiene que ir a declarar al juzgado: el número de ‘furgonas’ y funcionarios policiales, el uso del calabozo y, sobre todo, el ‘atrezzo’. La decoración. Y ahí el protagonismo es para las esposas y, desgraciadamente, por partida doble. Esposados y con su esposa, y demás familia, amistades, etcétera, viendo las imágenes. Porque, no les quepa la menor duda, de que si no existiera la televisión, el método sería diferente. Más a la antigua, un escenario en la plaza del pueblo y arriba con ellos. Que todo el pueblo les viera bien las caras.

Ya llegará el momento en que el poder judicial decida si hay que abrir juicio o si son inocentes, pero mientras tanto, aquí está el poder ejecutivo, para decidir el grado de escarnio a que se somete a unas personas, antes siquiera de escucharlas. A eso se le llama división de poderes. Hasta aquí, para mí, y desde ahí, para ti.

Una vergüenza – más aún cuando se dice que tan sólo se han cumplido los protocolos – la situación que están atravesando el delegado de Empleo, Antonio de la Torre, y dos empresarios de la ciudad.

No les hablo para nada de cuestiones judiciales, de inocencias o culpabilidades, sino del espectáculo, del vergonzoso espectáculo que se ha montado con estas detenciones. Y no con otras, que esa es otra. A no ser que el protocolo de actuación esté diseñado de tal manera que se pueda interpretar como le dé la gana a cada uno o una.

Porque, si este presunto delito de prevaricación hace necesaria una detención en tu lugar de trabajo, con las esposas preparadas, una noche de calabozo y el lamentable teatrillo posterior, ¿cómo tendría que actuarse en centenares de casos de corrupción pura y dura, con cientos de millones de euros danzando en muchas ocasiones?

Hablamos de atentar directamente contra los principios más básicos de la dignidad humana. Ni más ni menos. Algo está muy podrido en un sistema que no es que permita, es que ordena estos procedimientos. No sé cómo, pero la sociedad civil no puede quedarse mirando esto como si fuera un ‘reality’.

Pónganse en su lugar por un momento, solo por un momento.

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