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El profesor habla en chino

Gregorio Manzano posa en la muralla china.
Gregorio Manzano posa en la muralla china. / IDEAL
  • LAS MIL CARAS DE JAÉN

  • Gregorio Manzano acaba de cumplir 600 partidos como profesional, en China, donde ha pasado de entrenar a un grande a su máximo rival, como pasar «del Madrid al Barça», según sus propias palabras

Johan Cruyff dijo de él que era un ejemplo a seguir. Si lo siguen ahora acabarán en China. En la otra punta del mundo se encuentra el jienense (Bailén, 1956) por tercera campaña consecutiva, llegando al gigante asiático en 2014, un lustro después de que el recordado holandés elogiara su Mallorca y su capacidad de rehacerlo tras perder las piezas más importantes.

Cualquiera que haya vivido en China o haga negocios allí sabe que ya no es la ganga que era. Los sueldos han mejorado ostensiblemente en la fábrica del orbe, comparables en gran medida ya al primer mundo occidental, lo que ha provocado la devaluación de su moneda y preocupado a nivel internacional. El crecimiento interno y su poderío hacia fuera se nota también en el fútbol, el decimoséptimo negocio que más dinero mueve en el planeta. No solo con los multimillonarios que invierten en equipos foráneos, también en el propio. El gobierno de Pekín ha puesto en marcha un plan presentado en abril con el objetivo de que el país, tradicionalmente puntero en deporte individual, sea una «superpotencia mundial de fútbol» en 2050 y para ello quiere que 50 millones de niños y adultos estén practicando el deporte en 2020. Van a invertir en infraestructuras para tener al menos 20.000 centros de entrenamiento y 70.000 canchas. Una por cada 10.000 habitantes en 2030.

Manzano sería así, en cierto modo, parte de esa avanzadilla, del talento traído de fuera para sembrar el futuro. En el gigante asiático hay viejas glorias y hombres del fútbol con currículum, pero también están llegando gracias al músculo económico jugadores de primer nivel en edad de merecer que podrían rendir todavía y mucho en Europa.

El bailenense ha alcanzado hace unos días los 600 partidos oficiales como entrenador, sumando sus distintos equipos en España y China. Mantiene a los suyos en puestos de la Champions asiática, el gran objetivo, después de protagonizar un cambio de club que él mismo definió como «pasar del Madrid al Barça». Del clásico chino Guoan a su acérrimo rival, el Shanghai Shenhua. Un equipo que llegó a pagar sumas astronómicas por tener en sus filas a estrellas como Nicolás Anelka o Didier Drogba. Los 42 millones que pagó Guangzhou al Atlético por Jackson o los 50 de Jiangsu Suning al Shakhtar por Álex Teixeira eran hasta ahora cifras reservadas exclusivamente a unos pocos clubes europeos. «A partir de este año estamos hablando de otra cosa. Jackson, Ramires, Gervinho, Lavezzi o Guarín son todavía jugadores top y en Europa podrían jugar en cualquier equipo», subraya. No es Qatar o EEUU, 'retiros dorados'.

Cómo se comunica

Manzano mantiene allí el apodo que se le puso en España, el profesor, como se dirigía siempre a él verbigracia el periodista José Ramón de la Morena. Ganado a pulso por su formación en psicopedagogía y sus años dando clase (con alumnos ilustres como el diestro Enrique Ponce o el ciclista Manuel Beltrán) y por declaraciones como esta, de hace pocos meses. «Me gusta buscar incentivos motivadores en las charlas previas a los encuentros, además de reforzar siempre positivamente las conductas que dan éxito, y sobre todo me gustar trabajar la concentración mental del jugador a través de técnicas de relajación o visualización. También trabajo mi concentración previa a los partidos. Busco un espacio en silencio para visualizar las distintas situaciones y soluciones que pueden plantearse en un partido y sobre todo busco en mi interior siempre un pensamiento y una actitud positiva. Es entonces cuando más fuerte y mejor me encuentro».

Cuando el profesor Manzano habla a sus jugadores les suena a chino (figuradamente). Así que sigue usando a un joven como traductor, con palabras sueltas él en inglés y en chino. «Es obvio que no es lo mismo que la comunicación directa pero los jugadores han ido comprendiendo también mi manera de ver el fútbol y de ser». Una dificultad extensible a la vida cotidiana, aunque se maneja, aclara.

Dentro de lo posible, el nombrado mejor entrenador de la Superliga china en 2014 está adaptado. La imagen que nos llega está un poco distorsionada, asevera, destacando que «es un país fantástico. Te integras en un mundo nuevo con unas maneras de pensar y resolver las situaciones diferentes y todo ello te lleva a tu crecimiento personal». «Estoy viviendo uno de los momentos más felices y plenos personal y profesionalmente. No me lo esperaba», admite.

Se ha convertido, en cierto modo, en un embajador español en China, habiendo estado con el presidente del Gobierno en la embajada de España o cenando con Rafa Nadal. Promociona además el aceite de oliva y promueve un evento gastronómico español con él de protagonista.

Su sueño sigue siendo, por encima de entrenar a Madrid o Barcelona, dirigir a la Selección Española. «Sería el gordo de la lotería», dijo este mes de enero, lo que lo convertiría «en el hombre más agraciado del mundo». Su lejanía del 'gran fútbol' le complica en cualquier caso la meta. No estuvo en las quinielas para sustituir a Del Bosque.

La Selección

Más cerca parece estar de entrenar a la selección china, donde sí ha sonado y mucho como posible, junto a otros técnicos con currículum y experiencia en el país asiático, como el italiano Marcelo Lippi o el brasileño Luiz Felipe Scolari.

El bailenense, veterano de siete clubes de la Primera División española (Mallorca, con el que ganó la Copa del Rey, Atlético de Madrid, Sevilla, Málaga, Rayo Vallecano, Rácing de Santander y Valladolid), con casi quinientos partidos, sólo piensa ahora en disfrutar su aventura 'marcopoliana'. El manchego, como se le apodó en Bailén (todos tenían algún mote o más de uno), por serlo sus padres, no pudo cumplir su sueño de ser futbolista de cierta entidad por una grave lesión de rodilla en Andújar, pero ha encontrado en los banquillos la forma de vivir y muy bien del fútbol. Y hasta de conocer otras realidades «Hay otros mundos, pero están en este», escribió el poeta Paul Éluard. Manzano puede hoy darle la razón.