Ideal

Jaén, ciudad en funciones

La vida en Jaén es un deslizador acuático, como ese que ha recorrido este verano con éxito los pueblos de la provincia. Crees que te lleva a algún sitio y lo que haces es volver a subir para tirarte de nuevo y entretener el hastío del estío. El mito del eterno retorno, desde los estoicos a Nietzsche, pasando por Mircea Eliade hasta llegar a nuestros días, se disfraza a menudo de historia lineal, de concepción del tiempo como un ir a alguna parte, como si hubiera una línea con un antes y un después.

Regresó septiembre a Jaén con su ajetreo, su congestión de tráfico, sus vías del tranvía llenas de coches de quienes corren de papeleos, a llenar la nevera o a comprar el material escolar. Regresaron las protestas por los recortes que la Junta niega, los lamentos por la Lomce y la reválida del Gobierno en funciones, las quejas por las obras con zanja en la escuela municipal Cervantes, el serial vergonzoso del APA III, los olvidos escondidos en el Raudal de la Magdalena o en las catas arqueológicas para hacer una pequeña calle, de nombre Cataluña, que impide abrir el centro de salud del Bulevar por culpa de un mísero colector que tenía que estar hecho desde hace más de una década, como lo están de hecho las calles de alrededor.

Regresaron las cifras del paro a donde solían tras el espejismo del sol y servicios, y siguió la sequía en el olivar restando cosecha, y llegaron las primeras gotas y hasta la manga larga aunque sea por unos días. Y el balón volvió a rodar, y el 'nuevo' Real Jaén, una de cal y otra de arena, y el Linares Deportivo, una de arena y otra de cal, con la novedad del Atlético Mancha Real.

Y volvió la penuria municipal, el viaje del alcalde a Madrid en busca de auxilio, el contrato de la basura, las nóminas... Dice el gobierno municipal que la oposición bloquea; y dice la oposición que el PP no sabe dialogar. Copian hasta los argumentos nacionales. Y vuelta a empezar. Es lo nuevo viejo. Una ciudad, una provincia, también en funciones.