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30 menores buscan «urgentemente» una familia de acogida en la provincia

Una familia disfruta de una jornada de convivencia organizada por la asociación Apraf.
Una familia disfruta de una jornada de convivencia organizada por la asociación Apraf. / Manuel Béjar
  • La asociación Apraf hace un llamamiento a los padres para que ofrezcan un hogar, temporal o indefinido, a estos niños con «carencias afectivas»

Son inocentes, cariñosos y, sobre todo, necesitan mucho cariño. Al fin y al cabo, sólo son niños que han tenido mala suerte en sus cortas vidas. Por ello, desde la Asociación para la Promoción del Acogimiento Familiar en Jaén (Apraf), luchan incansablemente desde hace 10 años por buscar un hogar de acogida a aquellos menores que por diversas circunstancias han sido separados de su familia biológica. En estos días, señalan, la situación es límite, ya que son 30 los menores en centros de acogida que buscan «urgentemente» un hogar en el que crecer.

«Son niños que han sufrido maltrato, abandono o negligencias porque viven en familias desestructuradas o problemáticas que no atienden sus necesidades», destaca Juan Antonio García, presidente de la asociación que gestiona este servicio público dependiente de la Junta de Andalucía.

El responsable asegura que lo que estos menores necesitan es «afecto y estímulos» que les hagan sentir especiales, algo que les proporciona «cualquier familia». «No se pretende que tengan grandes capacidades, sólo que ofrezcan lo normal, un entorno estable que se vuelca y da cariño», destaca.

Y es que desde Apraf están realizando una campaña con el fin de «aumentar» la bolsa de familias de acogida, que actualmente cuenta con unas 40 en la provincia. «No tenemos suficientes y ahora son más importantes que nunca, ya que la nueva ley del pasado 2015 establece que los niños no pueden estar en centros de acogida, sino en familias, especialmente los de 0 a 6 años de edad -y actualmente hay 17 niños con estas características en la provincia-. Hacemos un llamamiento masivo, porque es urgente la acogida de menores, que buscan un hogar en el que les cuiden», demanda.

Juan Antonio García subraya que la situación de estos niños es un «drama por corregir», ya que los centros de acogida «cubren sus necesidades básicas» pero no todo lo que un niño necesita para crecer y ser feliz, ya que es una ubicación asociada a la «incertidumbre». «Queremos que pasen el menor tiempo posible en los centros, casi todos los hogares jienenses pueden acoger, así que les animamos a que al menos se informen y vean otros ejemplos de familias que realizan esta increíble labor de ayudar a la infancia», destaca el presidente de la entidad.

Entrar en la bolsa de acogida

En cuanto al proceso a seguir, el presidente de Apraf señala varios pasos. El primero, informarse en las sesiones informativas que desde la asociación llevan a cabo, tras lo que realizan un proceso informativo y de valoración sobre sus capacidades. Al finalizar, la Junta de Andalucía emite un certificado de idoneidad si cumplen unos mínimos en términos personales, económicos, etc. Si es favorable, pasan a formar parte de la bolsa de familias acogedoras, por lo que se les propone en un momento determinado un menor para que pueda vivir con ellos.

Dentro de los grupos de niños que buscan hogar también hay grupos de hermanos. «Hemos llegado a tener cinco hermanos que tuvimos que repartir en casas diferentes. Siempre intentamos que vayan al mismo hogar, pero no siempre es posible. Lo importante es que salgan del centro», recalca.

Las acogidas son de dos tipos, temporalmente hablando. Las que tienen fecha límite -temporales- se producen mientras se valora si el menor vuelve a su familia biológica, ya que normalmente se les da la oportunidad de recuperar a su hijo mediante terapias, ayuda de los servicios sociales, etc. Por otro lado, la acogida permanente está dirigida normalmente a niños de más de 6 años para que entren a formar parte de forma indefinida a la familia de acogida, ya que no pueden volver por diversos motivos a la familia biológica. Normalmente dura hasta que los adolescentes cumplen la mayoría de edad, tras lo que son los propios jóvenes los que deciden cuál será el siguiente paso.

Sin posibilidad de adopción

Eso sí, Juan Antonio García remarca que tras la acogida «no hay posibilidad de adopción», no son compatibles. «El que adopta desea ser padre y la acogida es más solidaria, ya que los niños mantienen en todo momento contacto con su familia biológica y no rompen lazos», indica.

La adaptación al nuevo entorno familiar suele ser, según apuntan desde Apraf, «muy buena». «Puede haber alguna dificultad ya que tienen carencias afectivas y de hábitos, por lo que requiere la entrega de los padres, pero los beneficios son incalculables, ya que les enseñan el mundo y le muestran un modelo de familia normalizado y no desestructurado, colocando los cimientos de una persona madura y estable. Eso no tiene precio, las familias se llevan un tesoro», concluye el presidente de Apraf.