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Revolución "curvy" con acento jienense

Revolución "curvy" en Jaén
  • Luchando contra estos estereotipos están Gabriela Marín y Noemi Frías, dos huelmeñas que tratan de hacerse un hueco en el mundo de la moda, conscientes de la dificultad de no tener una talla 34

Partiendo de la base de que el mundo de la moda no es fácil, para ellas el reto ha sido aún mayor. Las denominan modelos de tallas grandes, "curvys" e incluso gordibuenas. Con mayor o menor acierto, describen una realidad: la mujer real no está representada en las pasarelas.

Luchando contra estos estereotipos están Gabriela Marín y Noemi Frías, dos huelmeñas que tratan de hacerse un hueco en el mundo de la moda, conscientes de la dificultad de no tener una talla 34. "Realmente creo que en España aún hay poco trabajo para las modelos de tallas grandes. Aunque ahora está más en auge, también se le pide menos talla cada vez. Cuando yo empecé podías trabajar perfectamente con una talla 50, ahora con una 42-46 como máximo", recalca Noemi Frías, natural de Granada pero residente en Huelma durante toda su vida.

Por su parte, Gabriela Marín cree que este sector está "cada vez está más reconocido", aunque aún le queda "un largo camino por andar". "Creo que poco a poco se logrará consolidar al 100 por cien, confío en ello. Sólo necesitamos hacer ver a la sociedad que la belleza real también puede marcar tendencia y pisar muy fuerte", añade Gabriela, licenciada en Administración y Dirección de Empresas.

Revolución "curvy" en Jaén

Ambas llevan años ligadas al mundo de la moda, en el que empezaron a través de concursos y pequeños desfiles. Noemi tenía 18 años cuando ganó un certamen de tallas grandes. Tras ello, comenzó a trabajar como la imagen de la firma Kanak , una "prestigiosa marca de tallas grandes que había por aquel entonces", según señala. "En un principio tenía firmado con ellos dos temporadas pero les gusto mi trabajo y estuve con ellos más de 8 años. Con ellos he hecho showrooms, me llevaron como imagen a las ferias de moda de Madrid, a París y muchas otras cosas. También he trabajado para una tienda de tallas grandes en Granada siendo la imagen de su página web y haciendo desfiles con ellos", asegura.

Por su parte, Gabriela Marín hizo su primer desfile con la tienda Edén de Granada, en el año 2008, tras lo que realizó más acciones de este tipo con ellos con empresas como el Corte Inglés. Sin embargo, hubo una audición que la marcó especialmente. "Me presenté a un casting, en el que querían elegir la imagen de la marca Vertize Gala. El casting consistía en enviar unas fotos y de unas 500 chicas escogieron a 11, estando yo entre una de ellas. Se hizo una gala en Illescas (Toledo) en la que desfilamos. De ahí se eligió a una chica, no tuve la suerte de ser yo, pero fue una experiencia muy bonita", recuerda.

Obstáculos

Gabriela cree que, pese a que se han producido avances, aún no hay "suficiente demanda" de modelos de tallas grandes. "Aún no está consolidada esta belleza en las pasarelas, aunque creo y espero que esto mejore. En primer lugar, no se demandan modelos que representen la mujer real. Además, aún hay mucho perjuicio con respecto al físico, la sociedad no acepta todavía la belleza real, todavía se ve mal a una chica con curvas, e incluso me atrevería a decir que no considero y no comparto que una talla 42 se le denomine talla grande, me parece absurdo", recalca Gabriela.

En la misma línea se pronuncia Noemi, que considera que hay países que llevan "mucha ventaja" a España. "En Inglaterra, donde yo vivo ahora, es diferente el concepto, hay muchísimas más tiendas de tallas grandes en cualquier centro comercial, hay muchísima variedad de ropa y estilos y además creo que las modelos están más valoradas. En España se está haciendo un buen trabajo para que todo esto cambie, pero todavía tenemos un buen recorrido por delante", señala Noemi Frías.

Mucho por avanzar

Sin embargo, Noemi, que trabaja de dependienta, asegura que nunca se ha sentido "infravalorada o juzgada" por su talla. "Todo lo contrario, cuando yo empecé era algo novedoso y a todo el mundo sorprendía y le alegraba que hubiera modelos para las tallas grandes", asegura. Por su parte, Gabriela sí que recalca que en ocasiones se ha sentido quizás "menos valorada que una modelo de talla "normal"", un término que dice entre comillas porque "así es como se suele decir, aunque no esté de acuerdo", añade la huelmeña.

El sector avanza, pero aún queda "mucho por avanzar" y retos que superar. Gabriela insiste en que "no se puede incidir en la sociedad e intentar inculcarles una moda de una talla 36" porque "la mayoría de las mujeres" no tienen esa talla. "Es algo muy negativo para una chica adolescente, porque crea problemas como la anorexia o la bulimia y estar obsesionada con el físico. Tampoco comparto la obesidad, es cuestión de salud", subraya la joven.

Para Noemi, la revolución curvy está cada vez "más presente", haciendo "que muchas chicas con una talla superior a lo que está establecido como "normal" vean que se puede ser guapa y estilosa con una talla 44". Esto ha provocado, según la modelo, "que muchas de ellas quieran formarse y prepararse para trabajar de modelos", ya que es un mundo en el que antes se les tenía "vetadas".

Son representantes de una llamada "revolución de las tallas grandes", pero que no deja de ser una reivindicación para que todas las mujeres, independientemente de su talla, estén representadas sobre la pasarela. Paso a paso, con mucho esfuerzo, Noemi y Gabriela siguen luchando por su sueño: poder ser modelos en un mundo en el que las tallas vayan más allá de una 34

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