Ideal

Galgos y podencos, eternos olvidados

Georgia fue encontrada en Jaén en malas condiciones, tras lo que fue adoptada en Tarragona.
Georgia fue encontrada en Jaén en malas condiciones, tras lo que fue adoptada en Tarragona. / Galgos 112
  • La protectora de animales Galgos 112 denuncia el alto grado de abandono de estos animales, especialmente en la provincia de Jaén

La concienciación sobre el maltrato animal, el abandono o el fomento de la adopción en lugar de compra están a la orden del día. La sociedad parece reaccionar y cada vez se percibe más sensibilizada en cuanto a estos temas. Las protectoras de animales no cesan su actividad, con decenas de voluntarios que patean las calles en busca del rescate de animales, tras lo que tratan de otorgarles una segunda oportunidad en el seno de alguna familia. "Se busca familia de acogida", "encontrado muerto de hambre" o "necesita un hogar" son algunos de los llamamientos que las protectoras realizan. Con una única objeción: se refieren, en la inmensa mayoría de los casos, a perros de compañía, pero comúnmente un colectivo pasa desapercibido. Las razas olvidadas. El galgo y el podenco.

Para dar voz a estos animales nació hace ocho años en la asociación Galgos 112. Un organismo que, en palabras de Nuria Murlà, cofundadora de la asociación, trabaja en tres ramas diferentes. "La que más dinero cuesta es la de rescate y recuperación degalgos y podencos abandonados –principalmente por cazadores–, la educación en escuelas sobre el cuidado de los animales y trabajar porque a todos los niveles se apliquen las leyes", asegura. Sus ayudas económicas: aportaciones de los socios, de interesados que ingresan dinero puntualmente y de su tienda web.

Cada año se abandonan aproximadamente "de 50.000 a 70.000" galgos, mientras que desde la asociación recogen al año entre 800 y 900 perros. "Nuestra media es de dos por día, actuamos en casi toda España pero no tenemos refugio, están en casas de acogida que los cuidan y preparan físicamente y sobre todo emocionalmente, ya que llegan muy asustados", recalca Nuria Murlà, quien destaca la necesidad de "más casas de acogida" en España y, concretamente, en Jaén.

Abandonos continuos

Si hay algo que María Rodríguez –responsable de la asociación en Jaén– recalca es la "continuidad" de los abandonos en la provincia. "No sólo es cuando acaba la temporada de caza, es siempre. En algunos casos están en muy malas condiciones, desnutridos y con fracturas muy graves. En los podencos también hay casos muy agresivos, aunque lo normal es que los abandonen sin más, con el problema añadido de que pueden causar accidentes al estar sueltos" subraya la voluntaria, que destaca como zonas de especial abandono La Higuera, Fuerte del Rey, Linares, Andújar o algunas zonas de Jaén capital, entre otras.

En medio de la desgracia que azota a estos animales, abandonados en la mayoría de los casos por los cazadores al terminar la temporada, hay historias de esperanza. Y es que la adopción funciona a la perfección en Galgos 112, buscando a través de su web a familias de cualquier parte. En el caso de Keyla, por ejemplo, hubo un final feliz. "Una chica encontró a esta galga en la Estación Linares Baeza y pidió ayuda para poder cogerla, ya que llevaba mucho tiempo suelta con una gran herida en el lomo. Tras estar ingresada algún tiempo, Sylvie, residente en Niza, decidió acogerla", relata la voluntaria.

Keyla fue adoptada por Sylvie, residente en Niza.

Keyla fue adoptada por Sylvie, residente en Niza. / Galgos 112

La misma suerte corrió Georgia, galga rescatada en Jaén y acogida en Tarragona. "La galga estaba en muy malas condiciones, hubiera muerto de no ser por nosotros. Su analítica estaba fatal y tenía hasta lo que parecían perdigones de haberle disparado. Fue una recuperación lenta –estuvo mes ingresada– pero ahora es feliz", manifiesta María Rodríguez.

Una "única" solución

La solución al problema pasa, según Galgos 112, por "terminar con caza con galgos". "Tienen una esperanza de vida de 14 años y para cazar no valen después de los cuatro. La solución es eliminar esta práctica y endurecer la ley", indica la cofundadora de la asociación. Mientras, seguirán luchando por que galgos y podencos puedan tener también su segunda oportunidad.