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La estación de nunca acabar

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La estación en 2001. / IDEAL

  • Desde que finalizó la cesión de medio siglo en 1999 multitud de proyectos han quedado en agua de borrajas

  • El último PGOU recoge su traslado a las afueras, a Vaciacostales, como antes se apuntó a Renfe, Las Fuentezuelas o a su 'reinvención' en el centro

Desde que se cumpliera el contrato de cesión por medio siglo a la empresa Autoestaciones SA en 1999, aprobado en su día por el Ayuntamiento, las propuestas y los enfrentamientos entre los partidos políticos, sindicatos, empresarios, transportistas y vecinos no han cesado en torno a la estación de autobuses de Jaén. Del tirarla y hacemos una nueva, al no se puede que resulta que está protegido el edificio así que nos la llevamos a las afueras o el 'para, para, eso tampoco lo veo', nos la llevamos de ahí pero tampoco tan lejos. Y, en mitad de todos los infructuosos planes, proyectos de hoteles de lujo, 'megaparking', una estación intermodal, otra subterránea de dos pisos, con vías soterradas, reformas y hasta el 'invisible' pero omnipresente tranvía como 'solución' y beneficiario para enlazar su nueva ubicación en la periferia con el centro. Hasta algún ministro presentando lo que iba a ser y jamás fue la nueva estación de Jaén. El 'cuento' de nunca acabar.

Y es que dieciséis años después la ubicación de la estación de autobuses de Jaén continúa generando polémica y controversia. El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) plantea su 'traslado' a las afueras, a Vaciacostales (pudiendo conectar vía tranvía con el centro, si finalmente se coge ese tren), empero ni siquiera esta propuesta es nueva. Y habrá que esperar para ver si llega a su destino.

En este tiempo se han barajado otras opciones que naufragaron, desde la permanencia de la estación donde ha estado hasta ahora (plaza de la Libertad, antes Coca de la Piñera), al traslado a alguna de las zonas periféricas de la capital, entre las que el Consistorio contempló Las Fuentezuelas, pasando por una solución intermedia, ubicarla junto a la de tren de Renfe. Ninguna ha cuajado por falta de consenso y de financiación, con los empresarios, los comerciantes, la Junta o el Ayuntamiento (dependiendo del color), jugando al ataque o plantando el autobús para defender su propuesta.

Al acabar la concesión a final del pasado milenio, la empresa municipal de aparcamientos EPASSA se hizo cargo de la estación, mientras el equipo de gobierno decidía su futuro, a la espera de que fructificaran las conversaciones con el Ministerio de Fomento para llevar la de Renfe cerca del barrio de Las Fuentezuelas y hacer así una estación conjunta. Quedó en nada.

El grupo municipal socialista solicitaba además a la Junta de Andalucía que acometiera la remodelación integral del recinto y los colaboradores del Plan Estratégico de Jaén ponían ya entonces sobre la mesa la construcción de un centro comercial en él. Era el año 2000.

En 2002 varias asociaciones solicitaban a la Junta de Andalucía su declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), al igual que Las Protegidas, en un intento de preservar algunos edificios del denominado Movimiento Moderno. Este punto fue clave para echar abajo el proyecto más emblemático y del momento del Ayuntamiento popular, con Miguel Sánchez de Alcázar al frente, en 2004 (estación, hotel, parking y edificio de oficinas, todo junto). El edificio donde se ubicaba -y ubica actualmente- no puede ser demolido, al estar inscrito en el catálogo del Docomomo (Documentación y Conservación del Movimiento Moderno), lo que exige su preservación.

Se puso así punto y final a la salida de un concurso público para adjudicar la estación de autobuses por otros cincuenta años, incluyendo el hotel y la cafetería, y contemplando como contraprestación la construcción por parte del adjudicatario de una nueva subterránea, con entrada desde el Paseo de la Estación y salida por la Avenida de Madrid. Encima, en la superficie, iban las taquillas y demás dependencias, con una plaza y un parque con zonas verdes y juegos de niños. Además, un nuevo hotel de cuatro o cinco estrellas y un aparcamiento subterráneo bajo la plaza, de tres a cuatro plantas (entre 300 y 400 plazas). Se descartaba, eso sí, la construcción de galerías comerciales.

Hotel de lujo y parking

La intentona aceleró el cierre del Hotel Rey Fernando, que pese a varias posibilidades de salida a concurso no han fructificado y se encuentra hogaño en un estado cada vez peor por el desuso.

En 2007 con el cambio en el Ayuntamiento se relanzó el de estación. El proyecto de la nueva alcaldesa socialista Carmen Peñalver era una estación intermodal que integraría la de Ferrocarril soterrada y la de autobuses interurbanos en superficie, conectando con la alta velocidad Jaén con Córdoba y con Madrid, y a través de trenes de cercanías con el área metropolitana de Jaén. El tranvía conectaría el centro de la capital con la estación intermodal, Universidad, futura Ciudad Sanitaria (tal cual lo leen) y polígonos industriales.

El soterramiento de la actual vía del tren, desde su entrada en la ciudad hasta la estación, hubiera permitido según este plan «desarrollar y conectar toda la zona norte de Jaén y a la vez dejar libre el espacio para una avenida que permita circular al transporte público hasta la Estación Intermodal». La rehabilitación de la actual estación de autobuses, por su parte, podría servir para los autocares urbanos y galerías comerciales, convertido en el corazón de un centro comercial abierto. Un 'megaproyecto' para cambiar la ciudad y más allá. El tiempo pasó y nada pasó.

Debido a su mal estado en 2009 se tuvieron que realizar obras en la actual, por casi millón y medio de euros, con la renovación de las redes de saneamiento y electricidad, pavimentación del patio, nueva solería en andenes y vestíbulo, zócalo de mármol, informatización de las oficinas, renovación integral de la cafetería, pintura, carpintería en puertas y ventanas, impermeabilización de las cubiertas, nueva iluminación y colocación de paneles electrónicos para informar a los viajeros. Los trabajos duraron seis meses, dos menos de lo previsto, para aliviar el fuerte descenso de viajeros sufrido desde el cierre de la estación y su traslado provisional a Ifeja y que las empresas situaron en más del 50%.

En cualquier caso, desde la Junta se dejaba claro que las obras no iban a retrasar la estación intermodal prevista junto a Renfe, aunque dependían del soterramiento de las vías que tenía que hacer el Gobierno central. El ministro José Blanco presentaba en Jaén el soterramiento de las vías, pero sin fechas. «El compromiso es firme y sigue en pie, Jaén no podía aguantar más», se afirmaba desde la Consejería en referencia al estado en que se hallaba la estación de autobuses. La alcaldesa lo secundaba, pero apostillando que la Intermodal era un proyecto para el próximo mandato municipal.

Y como no fue suyo, vuelta a empezar. Con José Enrique Fernández de Moya, de nuevo popular el Consistorio, se valoraron otras opciones mientras aparecían goteras en la estación recientemente rehabilitada.

El último PGOU prevé la construcción de una estación intermodal en Vaciacostales, a las afueras de la ciudad, que integre los distintos medios de transporte: trenes, autobuses interurbanos y urbanos y taxis. Y según dice el informe de la Subdirección General de Planificación Ferroviaria del Ministerio de Fomento, «no parece que vaya a existir interferencia entre las infraestructuras ferroviarias previstas y el PGOU». Este era una de los dos informes que faltaban para su luz verde. El PGOU fue aprobado definitivamente por la Junta en octubre del año pasado, pero sin entrar en vigor porque había aspectos generales, y otros concretos, pendientes de 'subsanar'. Faltaría el del Servicio de Carreteras Autonómicas de la Consejería de Fomento, Vivienda, Turismo y Comercio de la Junta. Esta junto con el Ayuntamiento y Adif, entre otros, tendría que reponsabilizarse de la nueva estación.

En contra de su traslado hay voces autorizadas hablando de 'harakiri' de las empresas de cercanías de Jaén y la ruina del tráfico de la ciudad. A favor, el tiempo ganado (también para los que viajan a pueblos desde otras ciudades), la posible puesta en valor del tranvía y, en menor medida, sacar del centro un foco de contaminación, con una media de 400 movimientos diarios, entre otros, favoreciendo el ocio en ese lugar. Habrá que ver si es la última parada del 'viaje' de la estación.

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