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Jesús Despojado inicia la subida por el Paseo de la Estación.
Jesús Despojado inicia la subida por el Paseo de la Estación. / CÉSAR CARCELÉN

La Amargura brilla en El Salvador

  • Cientos de personas se dieron cita a la hora de la salida a las puertas del templo

Si la del Domingo de Ramos fue magnífica, la jornada del Lunes Santo no lo ha sido menos este año en Jaén. El tiempo volvió a acompañar, incluso con temperaturas cercanas a los 30 grados a las cinco de la tarde, momento en que en los alrededores de la iglesia la del Salvador no cabía un alfiler esperando la salida de Nuestro Padre Señor de la Pasión Despojado de sus Vestiduras y de María Santísima de la Amargura, dos pasos de una cofradía muy querida en el barrio que brillaron ayer con todo su esplendor.

Como siempre, una vez que los primeros nazarenos empezaron a salir a la calle, los penachos de pluma de los soldados romanos eran ya visibles desde la distancia, dando a entender que en breve el Señor de la Pasión Despojado de sus vestiduras estaría haciendo su estación de penitencia, algo que comenzó pasadas las cinco y media la tarde. Sobre una reluciente alfombra de claveles rojos, y bajo un imponente sol de justicia, el paso de misterio inició su cortejo procesional hacia el centro de la ciudad. Como viene siendo habitual, Jesús iba acompañado de la Agrupación Musical Jesús Despojado de Jaén.

Después, llegó el turno de María Santísima de la Amargura, que hizo su aparición en la plaza del Salvador ataviada con un manto granate y bajo un palio del mismo color y que arrancó los vivas y los aplausos de los cientos de jienenses que se habían concentrado en el punto de partida para verla. Por supuesto, el ambiente cofrade a lo largo de la tarde no solo no cayó sino que fue en aumento y, conforme los grados iban descendiendo paulatinamente en el mercurio, eran más las personas que se agolpaban en cualquiera de los sitios por lo que transcurría la procesión para ver con detenimiento la reina del Salvador y a Nuestro Padre Señor de la Pasión Despojado de sus Vestiduras.

La Banda de Música de Nuestra Señora de la Amargura Sociedad Filarmónica de Jaén fue la encargada, como también es costumbre, de acompañar a la virgen durante su empinado recorrido hasta la carrera oficial. Precisamente, uno de los puntos donde más expectación levanta siempre esta cofradía, antes de llegar a las calles del centro, es en la dura subida por la calle Puerta de Sol hasta encaminarse hacia Millán de Priego.

Estrenos

En esta ocasión, la cofradía cuenta con varias novedades que se pudieron ver ayer durante la estación de penitencia. Así, se ha finalizado el canasto del paso de misterio de Nuestro Señor de la Pasión Despojado de sus Vestiduras, obra del tallista cordobés José María Higuera y que ha sido posible a raíz del proyecto organizado por la comisión del paso de misterio integrado por costaleros de Jesús de la Pasión Despojado de sus Vestiduras y encabezado por David Torres Latorre.

Del mismo modo, también eran nuevos los candelabros de cola en el paso de palio, que han sido cincelados a mano en el taller sevillano de Orfebrería Andaluza (Manuel y Joaquín de los Ríos) y sufragados por una comisión de medio centenar de hermanos y devotos. La hermandad también ha estrenado la saya de procesión, obra del bordador Juan Armenteros Chica, que incluye bordados del siglo XIX en oro y que es donación de una familia cofrade.

Entre los numerosos estrenos de este año, también destacaba la venera con la cruz sanjuanista, hecha en filigrana con broche en forma de lazo y cruz y donada por hermanos de la Corporación. Asimismo, la Virgen de la Amargura lució en su fajín una condecoración del Ejército del Aire entregada como galardón a uno de sus costaleros, Zoilo Galán, con la que fue distinguido en 2011 tras su estancia durante tres meses en Herat (Afganistán) en una misión de ayuda humanitaria. Este hermano también ha donado un rokiski (insignia oficial del Ejército del Aire) que lucirá María Santísima de la Amargura en posteriores ocasiones.

La Virgen también portaba una rosa de pasión donada por sus camareras, así como una cruz con distintivo blanco de la Orden del Mérito del Cuerpo de la Guardia Civil donada por Mariano Jesús Hurtado y recibida por acciones reconocidas como de extraordinario mérito en el año 1999.