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Semifinales

Rafa Nadal es insaciable

Nadal golpea la bola.

Nadal golpea la bola. / Reuters

  • Dominic Thiem no fue obstáculo para que el balear se clasificara para su décima final en París

Dijo Carlos Moyá en el libro “Rafa: Mi historia” que Rafa Nadal era insaciable, que, a diferencia de muchos tenistas, si podía meter un 6-0 lo hacía, que no se dejaba ir, que siempre quería más. Ese metafórico 6-0 del que habló el ahora entrenador del manacorense, se ha transformado en el décimo Roland Garros, el sueño que ha perseguido Nadal desde el mismo momento en el que consiguió el noveno entorchado en 2014 y que ahora tiene a un solo partido de distancia.

Rafa Nadal vuelve a una final de Roland Garros tres años después al vencer a Dominic Thiem por 6-3, 6-4 y 6-0.

El balear continuó su idilio con las semifinales de “Grand Slam”, en las que posee un récord de 22 victorias y solo tres derrotas -la última en el Abierto de los Estados Unidos 2009 ante Juan Martín del Potro- y sigue sin perder un set en París en 2017. Y no es casualidad. El Nadal de 2017 en Roland Garros es el mejor de siempre, nunca había perdido tan pocos juegos llegado a este punto del torneo, y nunca había estado tan por encima de sus rivales. El Thiem de Roma, que pulverizó a Nadal, no apareció en la Chatrier y fue Nadal el que infligió el castigo.

Y eso que el comienzo no fue el deseado, el de Manacor se enganchó al servicio y perdió el primer saque del encuentro. Ese juego, el 0-1 a favor de Thiem, fue el único momento en el que el austriaco fue por delante. A partir de ahí, maremoto del balear.

No funcionaba el primer saque, pero a Nadal le daba igual, tiraba con su derecha, movía de lado a lado a Thiem, que era incapaz de defenderse con su revés a una mano, poderoso sí, pero inútil a la hora de contraatacar. El revés que pegaba alto el austriaco no dañaba porque apenas abría ángulos, lo que permitía pegar parado a Nadal y aprovechar la pista libre. Quedaba descolocado Thiem tras cada golpe, pues empleaba toda la fuerza posible en ellos. Un esfuerzo inhumano que fue calmado por el que de verdad es inhumano.

Tras el 0-1, Nadal se apuntó cuatro juegos consecutivos, salvando cuatro puntos de rotura y se acabó por apuntar la primera manga por 6-3. Se abrió el Tourmalet para Thiem, ya que Nadal nunca ha perdido en París tras ganar el primer set. El balear lo tenía bajo control, volvió a salvar un 15-40 al saque y rompió al juego siguiente (2-1). No solo hacía efecto la mente maravillosa de Nadal, a Thiem se le vio la falta de experiencia desde al Arco del Triunfo. Sí, el año pasado jugó una semifinal ante Djokovic, pero para conseguir la mayoría de edad en París, hay que graduarse con Rafa.

Fallaba, fallaba y fallaba el austriaco, y Nadal dominaba con su derecha. Los más de 30 errores no forzados de Thiem le condenaron, a la vez que Nadal no perdonaba. Si podía le aniquilaba y así lo hizo. Cerró el segundo parcial por 6-4 y comenzó el tercer con “break” arriba en el primer juego. Nadal dio un recital de golpes ganadores y se aprovechó de la falta de fe de su verdugo en Roma, quien pareció dar por perdido el partido antes del ocaso. Le falta aún a Thiem para conquistar París, a su compatriota Thomas Muster le costó diez ediciones, él solo lleva cuatro.

Nadal finiquitó su décima semifinal en París vengando el rosco que Thiem le infligió a Djokovic y ve más cerca la décima y el decimoquinto grande. "El nueve es mi número favorito de toda la vida, pero me gustaría más tener diez Roland Garros", comentó Nadal en rueda de prensa. El manacorense aseguró que pensar en revanchas para este domingo ya que"no es una buena mentalidad, ni forma de encarar nada".

En la final le espera Stan Wawrinka, que se clasificó por segunda vez para esta ronda tras derrotar al número uno, Andy Murray en cinco agónicos sets (6-7 (6), 6-3, 5-7, 7-6 (3) y 6-1). El suizo soltó 87 golpes ganadores y disputará su cuarta final en “Grand Slam”. Wawrinka nunca ha perdido una final de un grande y suma por victorias la de 2014 en Australia ante Nadal, la de Roland Garros en 2015 ante Djokovic y la del Abierto de los Estados Unidos también ante el serbio. Nadal intentará tomarse la revancha de la final de Australia, hace tres años, cuando una lesión en la espalda le impidió al balear pelear al 100 %. “Jugar con Rafa en la final de Roland Garros es el mayor desafío en el tenis”, apuntó en rueda de prensa el suizo.