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Bendito atasco para Alonso

Fernando Alonso (naranja) participa en un entrenamiento libre para las 500 Millas de Indianápolis.
Fernando Alonso (naranja) participa en un entrenamiento libre para las 500 Millas de Indianápolis. / Steve C. Mitchell (Efe)
  • El español dedica la segunda jornada de entrenamientos libres en Indianápolis a practicar en tráfico, sin pensar demasiado en el rendimiento puro

Fernando Alonso por fin rodó en tráfico, que era una de sus grandes obsesiones. Quería entender uno de los puntos clave de este tipo de competición, y lo hizo sin mayores dificultades. Salió pronto, justo después del cuarto de hora que dejaron solos en pista a los novatos (él no participó) para que se adaptasen, y empezó a realizar stints cortos (no más de doce vueltas) para entender las claves de este tipo de conducción. Salió el lunes pensando, dándole vueltas al asunto: había perdido la oportunidad de probar qué era eso de tener dos, tres, cinco u ocho coches al lado.

Esta vez se bregó con hombres mucho más versados en esta carrera. Los Pagenaud, Newgarden, Montoya o el otro español, Serviá, compartieron con Alonso pista, sin mayores problemas. De hecho, también estos entrenamientos sirven para que los comisarios practiquen: una bandera amarilla de las varias que hubo en las seis horas de libres de este martes se lanzó, simplemente, para comprobar que todos los sistemas estaban funcionando y que el protocolo, bien conocido por todos, mantenía a todos alerta.

También fue un buen día para el equipo. En la jornada del lunes, detectaron un pequeño problema en la suspensión del McLaren Andretti de Alonso, que le lastró a la postre para poder rodar mejor y más rápido. ‘Pecata minuta’, ya que el equipo que comanda el legendario Michael Andretti lo solventó ya el mismo lunes y dejó claro que cuentan con uno de los aparatos más fuertes de los 33 que compiten este año en Indianápolis.

Alonso se mostró competitivo, dentro de lo que cabe esperar en unos entrenamientos libres. Su velocidad media no fue nunca inferior a la de sus rivales por la presumible victoria, ni con rebufos ni sin él. Alonso rondó los 220 millas por hora, siempre por encima, hasta el final de la jornada. Tomando nota de los tiempos y velocidades con y sin la ayuda de los rebufos (las cifras netas), Alonso no se bajó del ‘top 10’ en toda la jornada. Bien es verdad que no tuvo tantas vueltas sin tener a nadie delante como el resto. De hecho, a mitad de la jornada, Conor Daly o Helio Castroneves llevaban casi el doble de vueltas que Alonso sin haber tenido rebufos.

Lo mejor del día fueron las sensaciones. Tanto en el equipo como en la mente del propio Alonso, están convencidos de que pueden ganar. Creen que lo pueden hacer muy bien, sin lanzar las campanas al vuelo porque saben que puede pasar de todo. Tanto Michael Andretti, jefe del equipo de Alonso hasta el día 28, como Zak Brown, máximo responsable de McLaren y uno de los que más está apretando para convencer a Alonso de que siga, tienen confianza ciega en las opciones de Alonso. El grado de evolución que ha mostrado Alonso en los primeros días de trabajo en Indianápolis ha hecho que incluso hombres bien versados en estas lides le consideren uno de los candidatos al título.

En definitiva, Alonso se llevó otra lección de este martes. Con todos los kilómetros que lleva a sus espaldas, el asturiano está entendiendo otro tipo de competición, otro tipo de coches, otro estilo de entender las carreras. ¿Quién le iba a decir a Alonso que lo de rodar entre coches y no pisar el 'top ten' iba a ser tan divertido?