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Multa de 22.000 dólares por intentar subir sin permiso al Everest

Multa de 22.000 dólares por intentar subir sin permiso al Everest
  • Los extranjeros que quieren subir al Everest (8.848 metros) tienen que pagar un permiso que cuesta 11.000 dólares.

Un sudafricano que intentó subir al Everest sin autorización oficial tuvo que abandonar su intento a petición de las autoridades nepalesas y tendrá que pagar una multa de 22.000 dólares, anunció este lunes una fuente del gobierno. Ryan Sean Davy, de 43 años, logró según su propia versión llegar al Campo 2 (a 6.400 metros) antes de que descubrieran su intento.

Los extranjeros que quieren subir al Everest (la montaña más alta del mundo con 8.848 metros sobre el nivel del mar) tienen que pagar un permiso de ascensión que cuesta 11.000 dólares. «Es normal, vas a un país que tiene cuatro culturas distintas; que ha encontrado en esto una manera de hacer negocio y tienes que asumir sus normas. No puedes ir a otro país y hacer lo que quieras. Es un precio excesivo, pero es lo que hay», nos explica Alex Txikon, que intentó ser el primer ser humano en coronar la cumbre en una expedición completamente invernal y sin la ayuda de botellas de oxígeno.

La medida sirve a Nepal, uno de los países más pobres del mundo y que denomina a la cima como Sagarmatha (diosa del cielo), para regular el número de visitas y para obtener ingresos. El gobierno nepalí justifica ese cánon para lograr un permiso de subida recordando que cada año se sacan de la montaña unos 500 kilógramos de basura que dejan los escaladores, si bien se controla mucho ya que los que bajan sin ella reciben una multa superior a los 3.000 dólares.

Una experiencia muy cara

Tratando de abaratar el gasto total medio de cada intento, que suele llegar hasta los 60.000 euros (viaje, indumentaria, herramientas, máscaras de óxigeno, tiendas de campaña, comida, sátelite, vacunas y los sherpas), el sudafricano no había pagado el permiso de subida, e intentaba subir en secreto, evitando las demás expediciones. «Le vi cerca del campo base, me acerqué y huyó», explicó Gyanendra Shresth, un responsable del gobierno en el campo base de una montaña que recibió el nombre Everest en 1865 para honrar al coronel británico Sir George Bestin Everest, topógrafo que falleció un año después, sin ver la montaña. «Le seguí con un amigo y lo encontré escondido en una cueva cercana. Había instalado su tienda de campaña en un lugar aislado para evitar las responsabilidades del gobierno», añadió Shresth.

Finalmente las autoridades confiscaron el pasaporte de Davy, que se expone a no poder entrar en el país durante cinco años o a una prohibición de practicar el alpinismo durante diez años. Según los cálculos del gobierno nepalí han ascendido el Everest casi el mismo de sherpas que de alpinistas extranjeros, aunque a 800 metros de la cumbre, en la conocida como ‘zona de la muerte’, yacen principalmente cuerpos de alpinistas que fallecieron en el intento (casi 300), entre ellos el famoso ‘El Saludador’, ya que quedó petrificado con un gesto de sus brazos que da a entender que está saludando a los que llegan. En estas semanas entre abril y mayo,antes del monzón, es cuando se intentan la mayoría de los intentos de ascenso porque hay un cambio en el Jet stream que reduce la velocidad del viento en Everest antes del 10 de junio, cuando se abandona la montaña.

No fue el momento elegido por Txikon, que lo intentó en febrero sin éxito. A partir del campo 4 (7.950 metros) tenía una temperatura de 50 grados bajo cero, lo que se traduce en una sensación térmica de -75 grados que hicieron imposible su intento. «Nos plantamos en marzo pero la climatología y el viento lo hicieron imposible. Las autoridades de Nepal nos dieron una semana y media más para intentar alcanzar la cumbre, pero empezó a nevar y tuvimos que desistir», recuerda Txikon, que condena la treta de Davy. «Igual que si vas a Ciudad del Cabo y pagas por subir a Table Mountain tienes que hacerlo aquí, aunque la cifra se excesiva».

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