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El atletismo se reseteará desde 2005

Sotomayor supera el listón de 2,37 metros en los Juegos Olímpicos de Barcelona.
Sotomayor supera el listón de 2,37 metros en los Juegos Olímpicos de Barcelona. / EFE
  • La Asociación Europea plantea no reconocer los récords logrados hasta ese año, y cuenta con el apoyo de la IAAF

Los grandes récords del atletismo podrían dejar de existir tal como se conocen hasta ahora si prosperan las intenciones de la Asociación Europea (AEA) de no reconocer todos aquellos logrados antes del año 2005. La propuesta, que en principio cuenta con el visto bueno de la IAAF, pretende eliminar así de un plumazo las sospechas de dopaje que sobrevuelan al deporte en general, y a algunas de esas marcas en particular.

La drástica medida condenaría al olvido 26 récords mundiales de los 47 que forman parte del atletismo olímpico (24 disciplinas masculinas y 23 femeninas), y lo cierto es que todos ellos están, oficialmente, limpios: aquellos campeones nunca dieron positivo. Ni falta que hace, según Victor Conte. «La gran mayoría de las plusmarcas anteriores a 2005 están contaminadas, especialmente las de las mujeres en los ochenta», sostiene el antiguo dueño del laboratorio BALCO, que fue el centro de una trama global de dopaje de esteroides a principios de siglo.

«Los récords son una de nuestras fortalezas, pero no sirven de nada si nadie se los cree. Es una solución radical, pero los amantes del atletismo están cansados de las dudas que pesan sobre nuestros registros durante demasiado tiempo», asegura Svein Arne Hansen, presidente de la AEA.

Sebastian Coe, su homólogo en la IAAF y plusmarquista mundial en 800 metros lisos en la década de los ochenta, también respalda la posibilidad: «Habrá atletas poseedores de récords actuales que pensarán que volvemos a escribir la historia, que les quitamos algo. Pero es un paso en la dirección correcta y si se hace de una manera estructurada, tendremos una buena oportunidad de recuperar la credibilidad».

En cualquier caso, lo antiguos récords no quedarían invalidados, sino archivados en una categoría denominada «viejos récords»; y cuando fueran retirados no caerían en manos del siguiente en la lista, sino que se establecería un tiempo para lograr una nueva plusmarca.

La nueva homologación

Para que un nuevo registro pudiera validarse como récord debería cumplir cuatro condiciones. En primer lugar, únicamente podrían batirse en un exclusivo grupo de competiciones de alto nivel. En segundo, sólo estarían en disposición de lograrlo aquellos atletas que hayan superado un número de controles antidopaje aún por decidir en los 12 meses previos a la marca. Además, si un atleta fuera sancionado por dopaje -aunque fuese años más tarde- su récord sería retirado. Por último, parte de la muestra del control antidopaje de cualquier plusmarca debería almacenarse y estar disponible para un reanálisis durante diez años.

Adiós a las leyendas

De confirmarse las intenciones de la AEA, el atletismo se despediría de algunos de las plusmarcas más icónicas de su historia y que marcaron a varias generaciones de aficionados al deporte.

Pocos olvidarán el mítico concurso de salto de longitud del Mundial de Tokio en 1991, en el que los estadounidenses Mike Powell y Carl Lewis protagonizaron un mano a mano por el oro y el récord del mundo, en posesión de Bob Beamon desde 1968. Aunque 'El Hijo del Viento' voló hasta los 8,87 metros, Powell destrozó todos los registros con una estratosférica marca de 8,95 metros. «Me he puesto en contacto con mi abogado y le he advertido de que defienda mi récord. Esta decisión es una injusticia y una bofetada. Existen registros que son cuestionables, lo sé, pero el mío es real. Es una historia de tripas y corazón, uno de los momentos más grandes de la historia del deporte», denuncia el plusmarquista norteamericano.

No menos históricos fueron los saltos del cubano Javier Sotomayor, autor de 17 de los 25 más altos de todos los tiempos, incluido el de 2,45 metros en Salamanca en 1993, y que nadie ha sido capaz de igualar. Lo mismo ocurre con el ucraniano Sergéi Bubka, cuyos 2,14 metros con la pértiga en 1994 sólo ha superado el francés Renaud Lavillenie, pero en pista cubierta. La inglesa Paula Radcliffe, con 2:15'25'' en maratón en 2003, y el mediofondista marroquí Hicham El Guerrouj, que batió el récord mundial de 1.500 metros lisos en 1998 con un tiempo de 3'26''00, también podrían despedirse de sus hazañas.