Ideal

Atlético mancha real

Avisó y acabó siendo el traicionado

Josema abatido sobre el césped del Juventud después de sufrir el segundo descalabro arbitral que se ve en el Juventud esta temporada
Josema abatido sobre el césped del Juventud después de sufrir el segundo descalabro arbitral que se ve en el Juventud esta temporada / Iván Aranda
  • El Mancha Real cayó en un encuentro marcado por una acción antideportiva de la que ya existían precedentes

El fútbol no fue el protagonista ayer en el Juventud. No debió gustarle al colegiado extremeño Hernández Maeso que el encuentro fuese tan atractivo como lo fue en el primer tiempo, porque en el segundo, con la ayuda de Chico, se encargó de dilapidarlo. Pero no adelantemos acontecimientos.

Comenzó emocionante el encuentro entre el Atlético Mancha Real y la Balompédica Linense. No hubo respeto entre dos equipos que buscaron el contacto y el peligro desde el primer momento. Airam fue el primero en intentarlo con un tiro desde la frontal que taponó una defensa en exceso poblada.

Aunque los primeros compases fueron para los verdes, lo cierto es que el estilo de Arsenal y lo suyos no se estaba viendo plasmado sobre el tapete. El propio entrenador albaceteño dijo, posteriormente en rueda de prensa, que su equipo no había encontrado esa posesión que tanto le gusta. No fueron dueños del encuentro los mancharrealeños y lo acabaron pagando caro ante un equipo que llegó al Juventud con la puntería afinada.

Tanto como que para la primera acción de ataque de la que dispuso acabase siendo el primer tanto del partido. Llegó este en forma de testarazo, el que asestó Francis Ferrón mandando un centro lateral al fondo de la portería defendida por Emilio. La reacción de los manchegos no pudo ser mejor ya que con el gol parecieron verse espoleados los de Arsenal que buscaron la portería rival con un ahínco casi enfermizo.

Manolillo buscó la igualada con un disparo que se marchó desviado y que llegó después de la primera jugada combinativa que fueron capaces de trenzar los verdes. Después fue Elady el que dispuso de una escorada ocasión después de Iker Zárate (que cuajó una gran actuación) le asistiese dentro del área. Se marchó alto aquel disparo del extremo serrano, pero no tardó en poder redimirse.

En el siguiente ataque, que tuvo lugar pasado el minuto 20 de encuentro, Borja se marchó por la derecha metiendo un peligroso centro al área. Pedrito intentó el remate pero no consiguió acertar con un balón que acabó cayendo a los pies de Elady. El 10 de los verdes se vio solo en el segundo palo y definió con temple, poniendo el uno a uno en el luminoso. Un lástima que con el tanto llegasen unos instantes de relajación a las filas verdes que les acabaron costando muy caro en lo anímico.

De nuevo por debajo

Ni cinco minutos tardó Zamorano en aprovechar lo holgada de su marca para mandar el balón a la escuadra de la portería manchega. Les tocó de nuevo remar contracorriente a los pupilos de Arsenal y parecieron dispuestos a hacerlo. Aparecieron otra vez los extremos y el centro del campo volvió a ubicarse. Manolillo volvió a tener una nueva opción, esta en un saque de falta, pero la barrera impidió su tanto. Se volcó de lo lindo el Atlético Mancha Real y asumió unos espacios atrás que aprovechó la Balona para tratar de matar el choque.

Casi lo hace Zamorano en el 33' en un contragolpe que acabó en un disparo que sopló al larguero antes de salir. Manolillo tuvo en sus botas la que habría sido la respuesta más acertada pero cuando debió asistir, con un pase de la muerte, a un compañero que se encontraba solo dentro del área, acabó disparando y además con muy poco atino.

El toma y daca la iba mejor a la Balompédica, acostumbrada a las idas y venidas, y acabó demostrándolo de nuevo por medio de Zamorano. Fue el más pillo de la clase. Tiró una pared elevada con un compañero y, cuando vio que Emilio salía muy torpemente a por un balón que estaba en dominio del delantero, la tocó con la cabeza lo justo para que el primer tiempo concluyese con un uno a tres. Y hasta aquí el partido.

Digo esto porque del segundo tiempo solo permitió el trío arbitral (Hernández Maeso y sus asistentes Porras Ayuso y Holcer Levato) que se viese una falto al borde del área que Elady falló por poco. Justo después de ella llegó la jugada que acabaría por dinamitar el encuentro.

Estaban avisados

Ya estaban avisado los colegiados, porque así se lo hicieron saber componentes del equipo del Atlético Mancha Real, de que Chico, jugador de la Balompédica Linense, es capaz de imitar con una similitud pasmosa el sonido el silbato arbitral, habilidad que utiliza habitualmente para crear confusión en sus rivales y cortar peligrosos contragolpes. Los sabían los verdes porque León compartió vestuario con él y también porque así lo decían los informes. Lo contrastó esta redacción con aficionados de la Balona que confirmaron que el ruidito de Chico había provocado incluso que en el campo de la Balompédica se llegase a pedir por megafonía al público que no silbase, al creerse un trencilla que la 'broma' estaba siendo obra de una aficionado.

Pues eso fue exactamente lo que hizo Chico ayer cuando vio que Víctor Monteiro se plantaba solo en el área. Por mucho que se había hablado durante la semana en los entrenamientos verdes de la posibilidad de que el jugador de la Balona jugase tan sucio, el extremo portugués se paró y el balón le fue arrebatado, aunque ya se había desatado la hecatombe.

Los jugadores mancharrealeños, indignados por la oscura argucia, fueron a recriminarle su acción a Chico que se lanzó al suelo simulando una agresión que no sucedió en ese instante. Se formó una tangana en la que se vieron involucrados los dos equipos prácticamente al completo. Duró casi diez minutos el parón ocasionado por los empujones, discusiones y la incapacidad de los colegiados de hacer algo que evitase una situación que ya sabían que podía ocurrir (por mucho que lo negase el entrenador visitante, Manolo Ruiz, en rueda de prensa).

Una vez que salieron los jueces de su obnubilación, sacaron la tarjeta roja a pasear con sorprendente resultado. Chico la vio (esperemos que con sanción ejemplar de la mano) pero lo asombroso fue que también lo hicieron Elady y Emilio. Ninguno de los más de 1.000 aficionados que se encontraban en el Juventud pudieron explicarse qué había pasado por la cabeza del colegiado para echar a dos jugadores del Mancha Real por una trifulca en la que participaron más de 20 personas.

Ya no hubo marcha atrás e incluso se creció el Mancha Real ante la adversidad y con Ramón de portero. Los tres cambios estaban hechos y el central se enfundó los guantes, llegando a arrancar varias ovaciones de la grada. Como observó el colegiado que con nueve jugadores aun era capaz el Mancha Real de generar peligro decidió que, en una acción en la que el defensa fue goleado en la espalda en un salto, Josema merecía ver la amarilla por sacar el codo (algo que no hizo en absoluto).

La resignación e impotencia acompañaron a los verdes en el ejercicio de pundonor y responsabilidad que hicieron para defenderse con ocho futbolistas y evitar que el resultado fuese más abultado. Trató de compensar el colegiado con la expulsión de Olmo, pero ya nada taparía una penosa actuación arbitral que no costó la derrota al Mancha Real (no estaban bien los verdes antes de que llegase el famoso silbido) pero evitó cualquier opción de que este pudiera meterse en el encuentro. Y lo peor es que no solo condicionó este encuentro para los verdes sino que además les hipotecó el siguiente al dejarle el equipo en cuadro, si es que no lo estaba ya por las lesiones, para la siguiente jornada en Huelva.