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Amada Santos revisa el papel de la mujer en el mito clásico de Fedra

La intérprete se mete dentro de un personaje profundo, con un texto duro y exigente.
La intérprete se mete dentro de un personaje profundo, con un texto duro y exigente. / PARIPÉ TEATRO
  • La actriz asume un complejo monólogo en un montaje que se estrenará el día 3, con dramaturgia y dirección de Pedro Lendínez

Amada Santos ha asumido un gran reto profesional que verá la luz el próximo 3 de noviembre en el Teatro 'Infanta Leonor' (21.00 horas). 'Después de Fedra' cumple el deseo de a actriz de acometer un monólogo de tipo clásico, con un personaje femenino del corte de Fedra. Paripé Teatro ha alumbrado esta criatura, con Pedro Lendínez como responsable de la dramaturgia y de la dirección.

'Después de Fedra' suma meses de un trabajo intenso que mostrará sus resultados en tan solo unos días. «Ha sido necesario estudiar el texto -en prosa, pero muy musical, casi tirando al verso-; pero antes había que investigar en el personaje; luego han seguido los ensayos. Ha sido mucho esfuerzo, y seguimos. Además en esta ocasión me encargo de toda la producción, de buscar patrocinios, etc., algo que no había hecho antes», comenta la actriz. Respecto al montaje, Amada Santos destaca que el público se encontrará ante una Fedra «que está y no está a la vez». Y es que el montaje comienza justo en el punto en el que termina el mito, tras la muerte de su hijastro, Hipólito. «Aparece -continúa la actriz- el alma de Fedra, que deambula por el espacio. Se intuye que es su alma, que se quita toda la culpa y la carga por la que ha sido machacada durante toda su vida; por desear, amar y sentir algo impuro a los ojos de los otros; es una bajada a los infiernos. También está ligado al tema de la igualdad de género.».

La actriz reconoce que ha sido duro afrontar este proyecto, sobre todo por esa carga añadida de encargarse de la producción. «Ha habido momentos -destaca- que he estado a punto de desbordarme, pero siempre he intentado mantener el equilibrio. Esto parece una boda, o como si fueras a parir (ríe). Ahora lo que quiero es que la gente se siente en la butaca y disfrute durante algo más de una hora, que es lo que dura la obra. He tenido la sensación de haber volado con el personaje a mi lado, y ahora lo que quiero es que el público se emocione conmigo y con lo que vean en el escenario».

Conexión y unión

Cuando Santos pensó en acometer este proyecto tan personal tenía muy claro quién podría encargarse del texto y de la dirección. Ya había trabajado -y lo sigue haciendo en otras iniciativas- con Pedro Lendínez. «Los dos hemos estado muy unidos, trabajado a una y conseguido una conexión brutal. Ha aguantado mis ataques de ansiedad, entre comillas, y la verdad es que dirige con mucho cariño y amor, encaminándome para que esto llegue a buen fin. El trabajo con él antes era muy bueno, pero ahora es más fuerte todavía».

Pedro Lendínez afirma que desde que Amada Santos le comunicó que quería que él fuera quien le acompañase en este proyecto tan personal la idea le pareció muy interesante: «Fue un orgullo y una alegría que ella me eligiese para la dramaturgia y la dirección. Entonces comencé a indagar en el mito, leí todas las versiones posibles y al alcance y trabajé sobre lo que queríamos montar. Para mí ha sido incluso sencillo, porque cuando uno cree en lo que hace las cosas suelen ir más fluidas.». El autor del texto señala que este montaje es una apuesta novedosa, desde el momento que la historia se plantea lo que ocurre a partir de donde termina realmente el mito tal y como se conoce. «Eso es algo interesante -destaca-; al igual que el hecho del papel de la mujer, que en la literatura normalmente ha estado relegada a un segundo plano, mientras que aquí quería hacer un viaje para colocarla de alguna forma en su sitio natural, que no es donde la han mostrado los mitos clásicos».

Libertad en el camino

El responsable de la dramaturgia incide en la originalidad del montaje, «con un texto denso -no en el sentido de pesado, sino por la gran carga emocional, y también social-. Es un texto muy pensado desde el punto de vista de la mujer como ser en el sentido más amplio de la palabra, y alejándonos de esa visión que tenemos de la sumisión de lo masculino que arrastró la mujer durante siglos.». Respecto a la dirección, Lendínez incide en que siempre intenta trabajar con los actores y actrices a través de un proceso en el que se convierte en un acompañante de su viaje. «No le digo a los actores lo que tienen que hacer, sino que tienen la libertad para transitar por sí mismos, mientras yo les apunto detalles, cosas que no ven durante ese camino. En eso se basa mi trabajo. Con Amada ha sido increíble, porque se lanza al barro de una forma brutal, se ha dejado llevar y ha sido muy fácil el proceso de dirección», asevera.

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