Ideal

Antología de Diego Ventura en Jaén

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/ Enrique

  • El festejo de rejones contó con más público que la corrida de a pie de la víspera, pero siguió siendo una entrada pobre

Jaén. Se acabó lo que se daba y la feria taurina de San Lucas 2016 ya es historia. Y se acabó con una corrida del arte del rejoneo, que volvía a Jaén después de muchos años de ausencia. La vuelta de los rejoneadores mejoró la entrada del día anterior, aunque muy por debajo de lo previsto.

Indudablemente no ha sido una feria positiva en cuanto a la afluencia de espectadores, entradas muy cortitas para unos carteles también cortitos. Lo mejor de todo esto es que el empresario Juan Reverte lo sabe, siendo su intención que, a partir de ahora, con más tiempo para trabajar para de nuevo atraer a los aficionados a la plaza. Lo peor, que ya llevamos varios años padeciendo una crisis interna que parece no tener fin.

Abrió la corrida el rejoneador portugués Rui Fernandes. Tuvo una buena tarde en conjunto, aunque perdió los trofeos con el rejón de muerte, sobre todo en el cuarto. Su primero fue manso buscando en todo momento las tablas. Clavó buenos pares, pero siempre al hilo de las tablas. Mejoró mucho su actuación con su segundo que tuvo mucho poder en su embestida. Lo mejor de su actuación fueron los pares clavados al quiebro, dándole mucha distancia al toro y las cortas en el final de su labor. Una pena que a su primero lo matara de pinchazo, rejonazo y descabello y su segundo de varios pinchazos perdiendo en ambos, pero sobre todo en su segundo los trofeos bien ganados.

El gran triunfador

La actuación de Diego Ventura en la tarde de ayer se puede definir de memorable o sublime. Su labor a su primer toro de la ganadería de Luis Albarrán fue una auténtica antología del toreo a caballo. Ya desde salida formó un alboroto colocando el rejón de castigo. En el tercio de banderillas volvió literalmente loco al tendido toreando a dos pistas con el caballo ‘Sueño’, cambiándole la embestida al otro pitón de forma milagrosa rozándole los pitones la grupa del caballo. La plaza impactada puesta de pie. Los pares al quiebro resultaron perfectos y ajustadísimos, finalizando con el caballo ‘Remate’ colocando tres cortas en un palmo de terreno. Cumbre de Diego Ventura en Jaén en labor que era de rabo y que solamente fue premiada con dos orejas tras un rejonazo fulminante.

Volvió a enloquecer de nuevo al tendido en la lidia del quinto de la tarde. Fue un buen toro con el hierro de Los Espartales, aunque algo más sosito. De nuevo volvió a templar a dos pistas a milímetros de los pitones y los pares al quiebro perfectos tanto de ejecución como de colocación. Sin lugar a dudas y a día de hoy es el número de los rejoneadores. En el tramo final de su labor clavó las cortas y un par de rosas a dos manos que puso de nuevo la plaza en pie. Colosal actuación de Diego Ventura, aunque lo mejor sin duda fue sus declaraciones a la radio andaluza donde admitió su compromiso total con Jaén a pesar de las dificultades que atraviesa, criticando a todos aquellos taurinos que critican una feria siempre criticada por lo tardío del calendario. Chapo para Diego Ventura.

Cogida de Hernández

No lo tuvo fácil Leonardo Hernández después del impacto del toro anterior de Diego Ventura. En el tercero también de Los Espartales que fue bueno le realizó una gran labor el rejoneador cordobés, aunque le costara calentar el ambiente que en un principio fue bastante frío. Colocó buenos pares al quiebro, sufriendo en uno de ellos una espeluznante cogida de la que salió el rejoneador despedido de la cabalgadura y el caballo sufriendo un importante revolcón afortunadamente sin consecuencias. De nuevo se vino el ambiente arriba clavando las cortas en la suerte del violín en el mejor colofón posible. Mató de un rejonazo que causo un fuerte derrame lo que dejó el premio en una sola oreja.

El sexto de Luis Albarrán hizo cosas extrañas en los primeros compases que no fue impedimento para que Leonardo Hernández lo volviera a cuajar en el tercio de banderillas, aunque no con el mismo lucimiento por reservón y la falta de raza de su enemigo. Finalizó otra vez con las cortas rayendo a buen nivel. Pincho antes del rejonazo definitivo cortando una merecida oreja.