Ideal

Ponce persigue la perfección

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Derechazo del maestro de Chiva. / Enrique

  • El maestro indultó un toro en Villanueva del Arzobispo y salió a hombros con Venegas y Miranda

  • Algo más de media entrada en un festejo marcado por la ausencia de Roca Rey por lesión y por los buenos toros de Sancho Dávila

Tarde triunfal en Villanueva del Arzobispo, con los tres toreos a hombros por la puerta grande y un Enrique Ponce cumbre que hizo olvidar el desencanto por la composición final del cartel. Todavía no logro entender cómo se puede sustituir a Roca Rey por David de Miranda en la corrida de ayer. El onubense es un buen torero. ¿Pero no había ningún otro de las denominadas figuras que pudiera sustituir a Roca Rey? ¿Y tampoco hay diestros de la tierra que puedan sustituir al peruano? Me lo pregunto y no encuentro una respuesta lógica. No sé muy bien quién tiene la culpa, el empresario, los apoderados, los otros dos toreros, aunque me inclino más por el sistema que manda en este mundillo y que tanto daño está haciendo a la Fiesta. La verdad, no veo a ninguno de los toreros jienenses sustituyendo a una figura del toreo en una feria de Huelva, o de otros lugares. No lo veo. Pues aquí sí, en una provincia en la que tenemos varios toreros capaces de afrontar ese compromiso.

Es lo que tiene esta provincia, la generosidad nos sale por todos los lados, menos para los nuestros, que al parecer se tienen que buscar las habichuelas lejos de nuestra tierra. Y reitero que no lo digo por David de Miranda, el chaval acudió a Villanueva del Arzobispo todo ilusionado y entregado, atisbando en él grandes posibilidades de cara al futuro.

También entiendo que no debe de ser papeleta fácil para el empresario sustituir a Roca Rey, el torero más ilusionante del momento, entiendo las presiones que habrá tenido y las dudas consiguientes, pero debo de entender que Villanueva del Arzobispo merecía otra sustitución, el cartel pionero lo merecía, la expectación era alta, no debiendo tirar por la calle de en medio buscando la solución más fácil.

Poca entrada

La entrada de público estuvo por debajo de lo esperado, cubriéndose la mitad del aforo, cuando las expectativas eran altas en un principio con la presencia de Roca Rey. En lo meramente artístico el espectáculo fue total, quizás hubo mucha generosidad desde el palco presidencial, muchas orejas, incluso cuestionable el indulto del cuarto, pero lo que es cierto es que el público se divirtió en el conjunto de la tarde.

Para que se desbordara el entusiasmo colaboró un buen encierro del ganadero de la tierra Sancho Dávila. Sacó mucha nobleza el conjunto de la corrida. El momento cumbre del festejo fue el indulto del cuarto toro de la tarde por parte de Enrique Ponce, que atraviesa sin lugar a dudas el mejor momento de su ya larga trayectoria.

El maestro

Sensacional la tarde en conjunto del maestro valenciano. Desorejó al buen primero de la tarde en labor técnicamente perfecta. Imprimió a su trasteo templanza, gusto y sensibilidad. Surgieron los derechazos y naturales de forma reposada y plástica ante la admiración de un público entregado. Toreo muy bien Ponce a la verónica, cuajando después un faenón de principio a fin. Exprimió al toro como un limón, con momentos mágicos y majestuosos de un toreo señorial y sublime. Enrique Ponce se está acercando a la perfección y no dudamos que lo logre. Obra maestra, cumbre, insuperable, quedándose todos los adjetivos cortos ante torero tan importante.

Los máximos trofeos se llevó el diestro de Beas de Segura José Carlos Venegas del excelente segundo de la tarde. Salió como un vendaval el joven diestro buscando el triunfo. Variado y torero con el capote y entrega sin límites con la muleta. Empezó su labor con pase cambiado en el centro del platillo, cuajando después una labor intensa con la derecha, algún tropiezo emborronó algo su impetuosa labor que tuvo en el cierre de la misma con un arrimón que puso la plaza en pie mientras el toro acariciaba la taleguilla de un torero impávido. Una pena que el quinto se parara no pudiendo redondear su tarde. Ese quinto se lo brindó a Enrique Ponce.

Entró el onubense David de Miranda en el cartel en sustitución del lesionado Roca Rey. No defraudó, y completó una tarde aceptable demostrando cualidades importantes de cara al futuro.

Maneja con soltura los engaños, su toreo a la verónica tiene enjundia y su muleta traza muletazos artísticos, de mano baja y toreo largo. Desorejó a su primero, cortando una oreja del último.