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7 claves para luchar contra la ludopatía

7 claves para luchar contra la ludopatía
  • En el día internacional del juego responsable hablamos con Helena Colodro, psicóloga especialista en adicciones

Menos de un segundo de búsqueda en Google para encontrar 125 millones de resultados con la palabra “bingo”, más de 40 millones con la palabra “apuesta” y hasta 233 millones de resultados cuando buscamos la palabra “poker”. A un golpe de clic, así de cerca y de forma anónima tenemos la sala de juego en la ‘puerta’ de casa. El juego online desbanca a la clásica ‘tragaperras’.

Helena Colodro es Psicóloga en Inspira Psicología y ejerce también como psicóloga especialista en adicciones en el Centro Comarcal de Drogodependencias de la Asociación AD-HOC de Baza (Granada), donde además de tratar problemas de adicciones a sustancias como la cocaína, el alcohol o el cannabis, atiende a personas que tienen un problema con el juego.

Las personas que piden ayuda por un problema de juego patológico acuden sintiendo mucha pena y vergüenza. Han perdido grandes cantidades de dinero jugando y en mucho caso han perdido también el apoyo de familia y amigos. “Como profesionales, no podemos ayudar al paciente a “borrar” esos hechos que tanto lo atormentan, no podemos liberarlo del dolor derivado de lo que ya ha hecho, pero sí podemos enseñarle a hacerse cargo de su presente y de su futuro, aprendiendo a gestionar de otra forma sus emociones e impulsos, entrenando nuevas formas de responder ante el deseo de jugar o ante los pensamientos trampa que lo animan a seguir jugando”, afirma Helena.

“Tradicionalmente la ludopatía se ha relacionado con el perfil de jugador de las llamadas “máquinas tragaperras”, sin embargo, poca gente sabe que estamos ante un trastorno en auge también en población más joven que juega y apuesta por medios online, desde casa. A esto se suma las campañas de publicidad en TV, cada vez más agresivas y persuasivas, que animan a jugar online asociando el juego con el éxito, el dinero fácil y asegurado…pero nada más lejos de la realidad”.

“Desde los centros de tratamiento de adicciones alertamos: el juego de azar, como el alcohol o cualquier otra droga, es un agente adictivo por sí mismo, tiene efectos sobre el cerebro similares a los de ciertas drogas, y con el tiempo también produce cambios en el funcionamiento del mismo. Una vez que se empieza a jugar, no hay forma de saber con seguridad si la conducta de juego se va a convertir en un problema o no. Es por ello que el juego debe estar controlado y regulado”.

¿Qué es le juego patológico?

“El juego patológico, también llamado ludopatía o trastorno por juego, es un trastorno mental y está considerado una adicción “sin sustancia”. Es importante diferenciarlo del abuso de otras actividades como navegar por Internet, los videojuegos, usar el móvil o comprar en exceso. Estas últimas conductas pueden constituir un problema importante que requiere tratamiento, aunque no se consideran adicciones hay que vigilar muy de cerca estos nuevos hábitos que hoy se ven “normales” como pasar horas y horas frente a una pantalla, sea del tipo que sea, jugando o comunicándome con otras personas vías redes sociales”.

El juego patológico se caracteriza por una participación excesiva en juegos de azar o apuestas por dinero de cualquier formato, lo que conduce a problemas importantes en la vida familiar, social y laboral, y en muchas ocasiones a dificultades económicas y legales.

A partir de aquí surgen muchas preguntas, preguntas a las que encontramos respuesta en un artículo de José César Perales, Profesor de la Universidad de Granada e investigador en juego patológico y colaborador en Inspira Psicología.

¿A partir de qué momento se tiene un problema con el juego?

El hecho de tener la sensación de que en ocasiones has jugado más de lo que habría sido razonable, que tu familia haya manifestado quejas relativas al tiempo y el dinero que pasas jugando, o que hayas intentado jugar menos sin conseguirlo, por ejemplo, ya es indicativo de que tu conducta puede considerarse de un riesgo alto.

¿El juego patológico se puede “curar”?

La mayoría de las personas que sufren juego patológico pueden volver a hacer una vida tan normal y adaptada como la de cualquier persona. Sin embargo, las situaciones y actividades relacionadas con el juego constituirán de forma indefinida un riesgo de recaída, por lo que habrá que limitar o controlar cuidadosamente la exposición a esas situaciones.

¿Cuáles son los rasgos más característicos del juego patológico?

El primero y más importante es el deseo imperioso de jugar. Ese deseo no es permanente, sino que se dispara en ciertas situaciones (que no tienen que ser las mismas para distintas personas). Por ejemplo, algunos jugadores sienten mayor deseo de jugar cuando están tristes, nerviosos o aburridos, cuando están cerca de un lugar en el que se puede jugar, o cuando beben alcohol.

Una segunda característica muy frecuente es seguir jugando o volver a jugar para recuperar las pérdidas. Esa conducta se denomina “perseguir las pérdidas”. Es fácil darse cuenta de que utilizar el juego como medio para paliar los problemas provocados por el juego no puede más que convertirse en un círculo vicioso que contribuye a agravarlos.

En tercer lugar, las personas que sufren juego patológico suelen tener una serie de creencias erróneas sobre los juegos de azar. Suelen sobrevalorar su destreza con el juego, de tal manera que perciben tener un control del que carecen (y que de hecho no se puede adquirir). En ocasiones se tienen supersticiones (alguien en el cielo me protege y me ayuda a ganar, mi amuleto me da suerte). Y muy frecuentemente se tiende a creer que ganar o perder va por rachas, de tal manera que si pierdo muchas veces antes o después tengo que ganar. Los juegos de azar están expresamente diseñados para reforzar y explotar esas creencias en perjuicio del jugador.

¿Qué causa el juego?

No hay una única causa. Existe una cierta vulnerabilidad genética, de tal forma que algunas personas presentan un mayor riesgo de partida. Los estilos de crianza, crecer en una familia donde el juego sea habitual, tener una personalidad con tendencia a la impulsividad, o la disponibilidad cercana de lugares y medios para jugar, son factores todos ellos que contribuyen a que una personas acabe desarrollando un problema con el juego, pero ninguno de ellos es totalmente determinante. Es el conjunto de todos ellos en la vida de la persona la que acaba provocando el problema.

¿Está el cerebro de los jugadores alterado?

Todas las experiencias de una vida alteran el cerebro de una manera u otra. Eso no quiere decir que el cerebro de un jugador esté dañado. Si se juega de forma prolongada, eso se acaba reflejando en el funcionamiento del cerebro. El cerebro se adapta progresivamente formando nuevas conexiones y regulando la concentración de ciertas sustancias químicas pero, salvo que haya problemas añadidos al juego (por ejemplo, consumo excesivo de alcohol), el cerebro de una persona que juego y el de una que no juega son prácticamente idénticos.

¿Qué se puede hacer desde la Psicología para tratar el juego?

El tratamiento del juego se dirige a varios objetivos: Identificar qué dispara el deseo de jugar, reducir este deseo (limitando el acceso a situaciones de riesgo, exponerse de forma gradual, aprender a regular las emociones), reorganizar las prioridades, aprender a pensar de otra manera, reconstruir las relaciones.

El trabajo del terapeuta no es simplemente escuchar y dar consejos, ni la terapia va a llevar a una curación espontánea y súbita. Más bien el terapeuta será el responsable de planificar y monitorizar las actividades, tanto dentro como fuera de la consulta, para que se vayan trabajando los objetivos que he expuesto arriba. Es por ello que la participación activa del cliente y su entorno más cercano sea esencial para recuperar una vida normal.