Isabel Preysler, bajo lupa. El viernes pasado, Ana Boyer Preysler, hija del empresario Miguel Boyer y su actual esposa
Isabel Preysler, se convirtió en licenciada en Derecho por la Universidad Pontificia de Comillas. Ana acudió a la entrega de diplomas y orla que se realizó en el campus de Cantoblanco, y sin quererlo, ella y su familia, se convirtieron en el centro de todas las miradas, y no para bien. La polémica se desató porque según muchos padres allí congregados a
Isabel Preysler se le dispensó un trato preferencial que mosqueó a muchos de los presentes ,y con razón.
Isabel Preysler y su hija Tamara, las dos acompañantes elegidas por Ana Boyer, aparecieron pocos minutos antes de que se iniciara la lectura del listado de licenciados y se las acompañó hasta la primera fila, donde se habían reservado dos asientos para ellas. Nada de esperar una hora antes con dolor de pies incluido, ni guardar cola para entrar.
El resto de familias, que si lo padecieron, se sintieron ofendidísimos y empezaron a murmurar. Hubo algún comentario en voz alta pero nadie quiso boicotear el acto. A la salida Isabel Preysler y sus hijas se marcharon rápidamente, sobre todo porque la gente empezó a calentarse y llegaron las primeras quejas. Ella, puso pies en polvorosa aunque haciendo como siempre alarde de su buena educación, saludó como una princesa y se montó en su coche con una sonrisa publicitaria de oreja a oreja.
El malestar de los asistentes fue evidente porque no entendían ese privilegio para con Isabel Preysler. "Si quiere estar ahí, que hubiera venido pronto como hemos hecho todos", se quejaban, aduciendo que en la vida social Preysler podía ser la número uno, "pero aquí todos somos iguales".
Isabel Preysler causó más de una situación inconveniente. Otra cosa que tampoco gustó al resto de padres fue que la famosa se dejara acompañar de un fotógrafo de su revista de cabecera, que inmortalizó a ella y a las hijas. A la salida, y una vez que su presencia fue pública, varias agencias de prensa se trasladaron al lugar organizando un revuelo que incomodó a muchos de los presentes, que no entendían el lío mediático. Un malestar que trasladaron a la Universidad que al parecer ha recibido las quejas de varios padres por el trato de favor recibido por la señora Isabel Preysler. Enchufismos hay en todas partes.