
Andrés Cárdenas, con la portada de su libro delante. :: ALFREDO AGUILAR
Andrés Cárdenas (Bailén, 1954) lo tiene claro. Dice que ha escrito un libro en tres dimensiones: Divulgativo, Divertido y Diferente. Aunque también aclara que no es él el que tiene la última palabra porque está seguro de que lo mismo que habrá lectores que consideren que «la obra es la polla», también habrá los que consideren «que es una pollada». Se trata de un tratado de la palabra más común en el léxico callejero de las provincias del Antiguo Reino de Granada, en donde la dichosa palabra está siempre en la boca. Por lo pronto el libro se ha convertido en una especie de ‘best seller’ casero en Granada, donde se han vendido casi 5.000 ejemplares en unas pocas semanas.
-La primera pregunta reconozco que es una pollada pero no tengo más remedio que hacérsela. ¿Cómo se le ocurrió la idea?
-Lo cuento en la introducción. Una tarde, Mari Carmen Montero, la entrañable secretaria de Redacción de este periódico en el que trabajo desde hace 30 años, me pasó un escrito que había sacado de Internet sobre la utilización de la palabra polla por los granadinos. ¡Resulta que lo había escrito yo! Alguien había copiado un artículo mío y lo había colgado en la Red sin citar el autor. Así que decidí que lo mismo que la Red se había aprovechado de mí, yo me iba a aprovechar de ella. En mi blog pedí a la gente que me hablara sobre esta palabra y me respondió mucha gente de Granada y Jaén. Entonces me di cuenta de que valía la pena hacer un tratado.
-¿Tan importante es esta palabra para ser protagonista de un libro entero?
-Bueno, no es un libro al uso, es un ‘librito’. Pero sí que es importante, por lo menos para los ciudadanos de Andalucía Oriental. Mire, somos los únicos en el mundo que gracias a esa palabra, convertirmos un ‘sí’ en un ‘no’. Un granadino, por ejemplo, le pide a otro que le preste cien euros y puede contestarle: «Sí, por la polla». O sea, que no.
-En el libro hay capítulos dedicados a la famosa palabra en Jaén.
-Claro. Muchos jienenses me han ayudado, me han contado el origen del famoso ‘ni pollas’ y me han hablado de personajes tan populares como Polla Gorda el Hornero. Además, la idea del artículo primitivo me la dio un irlandés, amigo mío, que había visto un choque entre dos coches y una moto en una avenida de Almuñécar. Fue un choque sin importancia. Uno de los conductores se bajó del coche y preguntó: ¿Y ahora qué pollas hacemos?’. El otro respondió:¿Y yo qué pollas sé? El de la moto, que era de Jaén, dijo entonces: ‘Pues rellenar el parte, ni pollas’. Mi amigo el irlandés se quedó a cuadros. ¿Cómo era posible que en una conversación de tan pocas palabras se metiera tanto esa palabra? Yo se lo expliqué.
-Ya que habla de la utilización de la palabra en el Reino de Granada, ¿este libro puede ser su aportación particular al Milenio?
-(Risas) Claro que sí. ¿Por qué no aprovechar la ocasión para reivindicar esta palabra tan nuestra? La misma madre de Boabdil, que procedía de Jaén, lo dijo cuando vio deprimido a su hijo: «Lloras como mujer no lo que no has sabido defender como hombre, ni pollas».
-¿No teme que su libro sea considerado un recopilatorio de tacos y palabrotas?
-La palabra ‘polla’ para los granadinos y jienenses no es un taco, ni siquiera una palabra soez. La decimos todos y se ha convertido en nuestra muletilla preferida, es un vocablo que forma parte de nuestro acervo cultural. Un granadino la puede soltar tres o cuatro veces en una conversación y el interlocutor, sí es de aquí, ni se da cuenta. Si una vecina le pregunta a otra dónde está su hija y esta le contesta: «¡A dónde va a estar! ¡Con la polla el novio!» A nadie se le ocurre pensar que está con el pene de su prometido, sino que la madre se está quejando de que su hija abandona sus tareas para estar con su futuro yerno. El jienense la tiene también como coletilla preferida con el ‘ni’ delante: Soy de Jaén ni pollas. En fin, que para algunos este libro será la polla, pero para otros será una pollada.
-¿Y el título del libro?
-Está sacado de una anécdota ya muy conocida. La de ese alcalde motrileño que se enteró de que sus propios concejales le estaban preparando una moción de censura. Los llamó y les dijo: «Me he enterao de que estáis de pollas, dejaos de pollas vayamos a pollas». No dijo nada más. No hizo falta. Todos entendieron lo que decía el alcalde.
-El prólogo es de Andrés Sopeña y los dibujos de Mesamadero.
-El prólogo y los dibujos son lo mejor del libro. No podían ser otros los que me acompañaran en esta aventura. Les encantó la idea cuando se la propuse. Son la polla.
-¿Cree que el libro tendrá el mismo éxito en Jaén como lo ha tenido en Granada?
-Ojalá.