José Mourinho, actual entrenador del Real Madrid, vuelve a Barcelona para enfrentarse al equipo de Guardiola en el primer clásico del año. El portugués pisará el próximo lunes el Camp Nou, campo en el que ejerció de segundo entrenador, o simple traductor para algunos, a las órdenes de Sir Bobby Robson. Sin embargo y tras pasar cinco años en el club, no parece guardar un buen recuerdo de sus años como culé y cada vez que se ve las caras con el equipo catalán su comportamiento se convierte en otro de los protagonistas del encuentro.
En el clásico las cosas parecen que no van a cambiar, Mourinho rompió su silencio tras la
sanción de Copa del Rey que le mantuvo alejado del campo durante dos partidos, y sus declaraciones, como siempre, tratan de calentar un clásico de por sí ya caldeado.
El entrenador del Real Madrid es un provocador nato, conocidas son sus celebraciones por la banda, sus continuos enfados en el banquillo (con lanzamiento de botellas de agua incluidos) y sus referencias a la grada y a sus cánticos. A Mourinho le encanta ser el centro de atención, distraer a rivales con su palabrería y acaparar los focos antes de que el árbitro diga acción.
Por ello su actitud es más odiada que querida entre sus colegas de profesión (
un gran ejemplo de ello es Manolo Preciado), y sobre todo en las gradas rivales. Hace un mes Mourinho le recordaba a los seguidores del Milan el triplete conseguido con su gran rival, el Inter, hace tan solo un año. Con el equipo italiano también celebró el pase a la final de la Copa de Europa, fue en el Camp Nou, césped al que saltó para festejar junto a sus jugadores la victoria ante el FC Barcelona, equipo al que dejaba fuera de su segunda final de Champions consecutiva.
El luso fue “echado del campo” con aspersores.
Las provocaciones de 'Mou' en la Ciudad Condal son innumerables, la palmadita a Guardiola cuando daba instrucciones a Ibrahimovic o los dimes y diretes con Xavi en rueda de prensa, también forman parte de su lista acciones, que harán, como bien espera el portugués, que su recibimiento por parte de la grada del Camp Nou, no sea del todo agradable. Su compatriota Luis Figo ya sufrió el recibimiento de los catalanes cuando se presentó ante su ex equipo con la elástica del eterno rival. Este año el club ha asegurado que quiere un clásico tranquilo, aunque con Mourinho en el banquillo nadie sabe lo que puede pasar.