Una alegría de millones para la localidad tosiriana. La peña 'La Alegría del Cerro', un grupo de amigos que, desde hace 15 años, comparten su pasión por la Virgen de la Cabeza han repartido un pellizco de suerte en Torredonjimeno. Como suele pasar en estos lances, la fortuna se ha cruzado, de forma casual, con este grupo de amigos.
Francisco Bueno, un comercial de la empresa Wurth, fue el afortunado que llevó el 43.802 a la localidad tosiriana. «Él no suele ser la persona que elige el número, pero este año, al no poder ir yo a Jaén, le tocó a él», explica Antonio Luis, uno de los componentes de la peña, que asegura que «cada año jugamos un número diferente, aunque siempre lo hacemos en esta administración, la 'Niña Bonita'», ubicada en la calle Eduardo García Triviño de la capital jienense. En total han vendido en Torredonjimeno 350 décimos, «unos 20 por cada socio de la peña. Somos unos 15 integrantes y lo cierto es que los décimos han estado muy repartidos», asegura uno de los agraciados con 5.000 euros por décimo".
Este grupo de amigos tienen en común su pasión por la Morenita «y la Virgen de Consolación, patrona de Torredonjimeno. Cuando éramos jóvenes nos reuníamos, unas 40 personas. Entonces nos conocían como 'La Caja' y con el paso del tiempo nos juntamos unas 15 personas para ir a la romería de la virgen de Consolación y para la del Cerro del Cabezo. Ambas nos han echado una mano y se han acordado de nosotros», asegura otro de los afortunados.
La empresa local Drogasur, el hotel Twist o el estanco ubicado en la calle San Pedro han sido algunos de los centros desde donde se han vendido los décimos premiados, al pertenecer algunos de sus trabajadores a este colectivo. También hay constancia de que al menos 20 décimos han ido a parar a Martos, a un estudio de arquitectura donde trabaja otro de los socios de la peña. Allí se ha repartido entre trabajadores y clientes un buen pellizco de fortuna.
«Nosotras hemos compartido un décimo entre tres amigas. Estamos muy contentas aunque haya que seguir trabajando. Tocamos a unos 1.600 euros que nos ayudarán a pasar mejor las fiestas», asegura María de la Fuente.
Ramón es otro de los afortunados. Es camarero en el hotel Twist, y el décimo se lo ofreció su jefe. «El tenía veinte décimos para repartir entre amigos y empleados. Me lo ofreció y yo casi no lo cojo, porque este año está muy mal la cosa. Él me decía ¡cógelo y luego me lo pagas'. Yo pensé, 'y si toca' y me lo quedé'. Lo primero que ha pensado Ramón hacer con su décimo es pagar una moto que se compró en verano (5.200 euros) y que le robaron hace unas semanas. Las letras siguen llegando. Pero también ha pensado en su mujer y en los hijos. «Yo le doy el décimo a la mujer y que ella haga lo que vea más conveniente», asegura