Que el flamenco no es cosa de jóvenes es un dicho muy alejado de la realidad. Sólo hay que echar un vistazo a la amplia lista de participantes que durante algo más de un mes han demostrado su buen hacer, tanto en cante como en guitarra, en la II Bienal Flamenca organizada por la Peña Femenina 'Carmen Linares'. Más de cuarenta jóvenes llegados de todos los puntos de Andalucía, así como de otras comunidades autónomas, demuestran la buena salud de este arte entre los más jóvenes.
Una «final reñida y de gran calidad», como comenta la presidenta de la peña, Francisca García, donde los aficionados al flamenco han podido deleitarse con los que serán «los grandes artistas del futuro». Un objetivo para el que, además, no sólo han conseguido el reconocimiento de este certamen, sino también el apoyo y los consejos de una gran maestra, como es Carmen Linares, que amadrinó esta segunda edición de la bienal.
El certamen, que surge de la iniciativa de la peña flamenca más joven de la ciudad, y única femenina, cumple una vez más su objetivo de ofrecer un escenario a los jóvenes flamencos para demostrar su valía y su estudio del flamenco sobre un gran escenario, como es el del Teatro Cervantes de Linares. «Llevar a cabo esta bienal es una trabajo muy importante para nosotras pero una satisfacción porque son pocos los certámenes de este tipo destinado a los jóvenes», explica García, que subraya que es precisamente ese 'espíritu joven' de la bienal una de las características más aplaudidas por la propio Carmen Linares, quien se mostraba, una vez, muy satisfecha con el nivel de los participantes.
Especialmente emotiva fue la actuación durante la deliberación del jurado de la joven cordobesa Rocío Luna, de tan sólo once años, que recibió el premio al 'Artista Revelación' de las manos de la gran cantora linarense. «Es una artista de gran nivel y calidad pese a su juventud porque ha demostrado que conoce todos los palos, algo difícil para su edad», comentaba Carmen Linares, quien no dudó en ofrecerle algún que otro consejo para mejorar en la técnica y dar pasos hacia el futuro.
Los premios a los mejores cantaores recayeron en esta edición en la sevillana Vanesa Rodríguez y Antonio José Nieto (Lucena, Córdoba), quien también fue galardonado con uno de los accésits de la mejor taranta, un premio que quedó desierto. El primero de los accésits fue para la linarense Belén Vega. Por su parte, en la categoría de guitarra, Manuel Ángel Calahorro, obtuve el primer premio gracias a una calidad «que marcó una gran diferencia». Incluso la propia Carmen Linares, según explica Francisca García, quedó sorprendida con la maestría de este joven. Mientras tanto, el segundo premio fue otorgado a José Manuel Ortiz.