Cada vez con más asiduidad, la noche del 31 de octubre los jienenses no pierden la oportunidad de disfrazarse y celebrar la noche de Halloween en diversos rincones de la provincia. Está claro que lo que no pueden faltar son los disfraces de brujas, fantasmas, muertos y monstruos, pero tampoco las escobas y velas, así como calabazas. El origen de las famosas calabazas talladas viene de una leyenda de origen celta sobre Jack 'El Tacaño', un granjero que engañaba y mentía a vecinos y amigos. Esta conducta le consiguió una reputación de persona tan malvada que rivalizaría con el mismísimo Satanás. Incluso llegó a engañar varias veces a Lucifer, ganándose el odio de éste. Tras morir, San Pedro le impidió el paso al cielo, pero para su desgracia tampoco en el infierno le aceptaron debido al trato que había dado al Diablo. Éste le expulsó de su reino y le condenó a deambular por los caminos con un nabo hueco con un carbón ardiendo dentro (lo que derivó luego en una calabaza) como única luz que guiara su eterno vagar entre los reinos del bien y del mal.
Además, para los más pequeños de la casa, esta fiesta se festeja con una gran intensidad, ya que también se está poniendo de moda ir recorriendo las casas proponiendo 'truco o trato', fórmula mediante la cual los chiquillos piden caramelos y golosinas a aquellos que les abren las puertas. Así, los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta. Después de llamar a la puerta los niños pronuncian la frase 'truco o trato', 'dulce o truco' o 'dulce o travesura' (proveniente de la expresión inglesa 'trick or treat'). Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una pequeña broma.
Este tipo de actividades, que aún sorprenden a muchos por su novedad, se mezclan con las tradiciones más enraizadas, que se llevan a cabo justo al día siguiente. Algunas de ellas, como comer en familia o manchar las puertas de gachas, también se siguen llevando a cabo en muchas localidades de la provincia. De esta forma, Halloween y el día de Todos los Santos se entrelazan para regocijo de los jienenses que así pueden disfrutar por partida doble.
Para divertirse esta noche, existe una amplia variedad de opciones. Hay quien decide hacerlo en casa, organizando una fiesta de disfraces entre los amigos como excusa para comenzar con buen pie este puente. Pero también están aquellos que se decantan por acudir a los pubs y bares que ofrecen fiestas con un tema evidente: el miedo, los monstruos y la brujería. Los locales se decoran para la ocasión, normalmente con tonos oscuros y algo más lúgubres de lo habitual, con calabazas, velas, fantasmas y calaveras. Se trata de pasar una noche especial, como se ha podido comprobar estos días en las calles de Jaén, que estaban llenas de carteles anunciando diversas actividades relacionadas con Halloween.
Algunas entidades también han aprovechado el tirón que está teniendo esta fiesta traída de los países anglosajones. Tal es el caso, por ejemplo, de la Asociación Provincial de Personas Sordas de Jaén, Aprosoja.