Su voz es su herramienta de trabajo. Los docentes lo saben bien y por eso tratan de cuidarla al máximo, pero aún así en muchas ocasiones no se pueden evitar las afonías, las faringitis u otros problemas que les dificultan poder dar una clase con normalidad.
La Consejería de Educación, consciente de la situación, incluyó en 2006 la atención integral de las patologías de la voz en el profesorado en el Plan de Salud Laboral y Prevención de Riesgos Laborales del personal docente de los centros públicos. El objetivo era implantar una cultura preventiva en el sistema educativo y detectar y atender específicamente las enfermedades más frecuentes en maestros y profesores.
Sólo durante el pasado curso, y según informa la Delegación de Educación, fueron 97 docentes los que tuvieron que ser atendidos por este tipo de problemas en la provincia de Jaén. A todos ellos, y tras las evaluaciones médicas pertinentes, la Junta les facilitó unos amplificadores de voz, esto es, micrófonos para usar en clase sin necesidad de forzar tanto las cuerdas vocales.
Cursos
«Tenemos claro que la voz es su principal instrumento de trabajo, por eso estamos especialmente interesados en que la cuiden al máximo y también intentamos darle soluciones cuando las medidas preventivas no han dado resultado», explica la delegada de Educación, Angustias Rodríguez, que recuerda que «constantemente se están impartiendo cursos al profesorado para que aprendan a educar el uso de la voz y poder evitar así los problemas».
Son talleres que normalmente se desarrollan en los Centros de Profesorado y, según asegura Rodríguez, «el primero que se ha planificado en este curso en Jaén capital ya tiene todas sus plazas cubiertas, lo que demuestra que existe gran preocupación en este sentido y que, por tanto, vamos a seguir programando más».
El proceso para solicitar uno de estos aparatos comienza con un parte médico del otorrinolaringólogo o el foniatra, que previamente le habrá detectado un problema de voz. Con esta documentación se realiza un escrito solicitando el micrófono y se entrega en registro. La asesoría médica cita a la persona para confirmar el diagnóstico y ver su historia clínica y se le da un aparato en depósito. Cada año, si quiere seguir utilizándolo, tan sólo tiene que enviar un informe médico que aconseje su uso. En caso contrario, tendrá que devolverlo.
Esta acción se recoge en el I Plan Andaluz de Salud Laboral y Prevención de Riesgos Laborales del Personal Docente 2006-2010, que al mismo tiempo se enmarca en la planificación general de la Junta en estas materias. La iniciativa incluye 36 medidas para prevenir las patologías más frecuentes que afectan a los profesionales de la enseñanza, entre ellas las relacionadas con problemas de la voz y el aparato respiratorio, el estrés o la depresión.
Amplificadores
El amplificador de voz cuesta 52 euros, aunque en el mercado hay aparatos más caros y de menor tamaño. Por eso, muchos docentes optan por hacerse con uno de éstos de manera personal. Hay incluso colegios que con sus propios presupuestos compran dos o tres para tenerlos a disposición de su claustro. Además, estos micrófonos tienen una gran durabilidad, se estropean poco y los que devuelven para reparar son, sobre todo, por el mal uso. Las maestras de Infantil son las mayores usuarias de este sistema, porque el sobre esfuerzo que tienen que hacer en un aula llena de pequeños suele ser mayor.