Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Linares

Linares

Conocer ciudades, culturas y gentes de otros lugares de la forma más económica es posible ahorrándose el alojamiento. Ocho linarenses ya lo practican
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
¿Le gusta viajar pero no puede permitírselo? ¿Y ejercer de anfitrión? ¿Tiene un sofá en casa? Si ha contestado a alguna de estas preguntas de forma afirmativa, esta puede ser una gran oportunidad.
Llega a la ciudad el 'couch surfing', lo que traducido significa algo así como 'surfeando sofás', una forma de viajar ¿barata? ¡no! Gratuita. La iniciativa es bastante reciente y nació en la Red. Hoy son ocho linarenses los que se han apuntado ya y viajan gratis por muchos rincones del mundo.
Llegar a una ciudad alemana, francesa, italiana, sueca o americana, por poner algunos ejemplos, y tener una casa en el que su propietario le presta su sofá, una cama o un rincón de su hogar es ser más que hospitalario. Por ello, practicar 'couch' requiere también -aunque no es obligatorio- que de vez en cuando uno ejerza de anfitrión y cobije en su casa a otros viajeros interesados en conocer otras tierras, culturas y gentes.
Uno de los linarenses que lo hace es José S.L. Un joven que con treinta y dos años, navegando por Internet para intentar planificar un viaje lo más barato posible, se encontró con la mejor forma de viajar. «Al principio no entendía mucho cómo alguien puede meter en su casa a un extraño con los tiempos que corren, pero luego te das cuenta que la vida nos hace demasiado desconfiados, y yo soy muy aventurero». Y se lanzó a la aventura.
Hoy tiene treinta y cuatro y ha realizado dos viajes de largo recorrido de sofá en sofá, compartiendo mochila con «mi novia y mi perro». Desde España hasta Inglaterra, pasando por Francia y Alemania, fue su primer viaje. «Es evidente que necesitas dinero para viajar y alimentarte, pero lo más costoso es el alojamiento». Por el camino, unos diez anfitriones que «nos trataron como si nos conocieran de toda la vida».
Y es que el anfitrión no solo presta un sofá, sino que descubre al viajero una ciudad desconocida muchas veces por las guías turísticas y «este es uno de los aspectos que más invita a practicar esta forma de viajar».
No en vano, el embrión fue «ayudar a unos y otros cuando viajan, ya sea un tour por la ciudad, alojamiento gratuito o una invitación a una cena. No hay obligaciones, lo que importa es el contacto personal», reza en su filosofía la página www.hospitalityclub.org: el club de la hospitalidad, que fue fundado por el joven alemán Veit Kuehne en agosto de 2000. Kuehne viajó a través de autostop por todo el mundo tratando de encontrar un millón de miembros para el club con la idea de la hospitalidad de cambio. Se puede seguir su viaje en www.bringing-personas-together.net).
'Unir a las personas'
«Nosotros solo hemos alojado a una persona en nuestra casa» dice José «porque tampoco hemos recibido más peticiones. Fue una chica, polaca, que llevaba un año viajando por todo el mundo y quería llegar a Tarifa. Estuvo solo un día. Le enseñamos la ciudad, los monumentos, las minas y por supuesto las tapas. Nos reímos muchísimo esa noche, no entendía nada de español. Cuando llegó a su destino nos envío una postal, ¡en español!, comentándonos que le gustaría volver a Linares en su viaje de vuelta».
Y este es el fin del 'couch surfing': unir a las personas, las culturas, la gastronomía, la religión.
«La experiencia es muy gratificante para la persona que te ofrece su casa. Muchos trabajan y no tienen tiempo para atenderte, pero para la mayoría es más difícil viajar, por eso tener un huésped es viajar igualmente», algo que, dice José, son palabras textuales de muchos couchsurfers.
Además, al no existir obligación de darles alojamiento, se puede ejercer de anfitrión únicamente para dar un paseo o tomar un café. «Te encuentras a personas muy diferentes, y eso es grande. Por eso no congenias con todo el mundo. Para nosotros lo ideal era conocernos primero y decidir si nos quedábamos o no. La gente es muy generosa y apenas hemos tenido problemas en este sentido. ¡Hasta han llegado a ofrecernos una cama sin nosotros haber contactado con ellos! por el simple hecho de compartir un momento de sus vidas con nosotros», se emociona José.
Un joven alemán fue el primero. Hoy, más de un millón de personas, entre ellos ocho linarenses, de 231 países diferentes, han visto ese factor como algo positivo en esta página y en otras como www.couchsurfing.com.
Videos de Jaén
más videos [+]
Jaén
Vocento
SarenetRSS