'Lo que Dios a unido que no lo separa el hombre... ni la crisis'. Ésta podría ser la versión actualizada del rito del casamiento. Y es que una vez apagada la llama del amor, la recesión se ha convertido ya en uno de los factores que más pesan a la hora de prorrogar al contrato matrimonial. En efecto, los 1.500 euros que cuesta un divorcio y todas las incertidumbres posteriores están persuadiendo a muchas parejas de deshacer el nexo conyugal, prolongando la cohabitación a la expectativa de que 'la cosa' (la economía) mejore más pronto que tarde. Después de cuatro años consecutivos con importantes aumentos en el número de separaciones en la provincia jienense, asistimos a un cambio de tendencia. Según las estadísticas que maneja el Consejo General del Poder Judicial, en el primer trimestre decidieron romper el vínculo 389 parejas, lo que supone un descenso del 6,71 por ciento respecto al mismo período de 2008, cuando se computaron 417. No estamos hablando de un 'fenómeno' exclusivo de Jaén, sino que se observa en toda España.
Muchos gastos
¿Qué está pasando? Aunque la casuística es amplia y variada, lo cierto es que el coste legal de acabar con una vida en común oscila entre los 1.000 y los 1.500 euros. Se trata, sin lugar a dudas, de un buen pellizco teniendo en cuenta la situación financiera de muchas familias. Pero muchas veces esos 1.500 euros no son el verdadero problema. Lo que realmente pesa como una losa son los gastos sobrevenidos que vendrán después, un importante condicionante si el susodicho (o la susodicha) no tiene trabajo o tiene un nivel de ingresos insuficiente para subsistir en solitario. Éste es el principal escollo que hace que muchos esposados perseveren y mantengan la convivencia de forma artificiosa. No hemos de olvidar que un proceso de estas características implica no sólo una menor disponibilidad de efectivo, sino que la parte que abandona el hogar tendrá que hacer frente a una serie de cargas, como el alquiler de una nueva vivienda, la pensión de manutención de los hijos y ciertas inversiones (fundamentalmente un vehículo).
El decano del Colegio de Abogados de Jaén, Francisco Javier Carazo, manifiesta que «en efecto, la gente aguanta más y la cifra de rupturas ha disminuido de forma notable en los últimos meses, un hecho que debe imputarse a la coyuntura actual y a la necesidad de hacer una serie de desembolsos que hacen que muchos se lo estén pensando dos veces». «Curiosamente -agrega Carazo- no se ha producido una reducción por la vía de la asistencia jurídica gratuita, tal y como se desprende de la mayor carga de trabajo que tienen los compañeros del turno de oficio».
Francisco Javier Carazo manifiesta que lo que está sucediendo en estos momentos contrasta con los incrementos que se produjeron a partir de 2005, cuando entró en vigor la ley que agilizaba los procesos de divorcio. «A pesar de ello, se seguirán produciendo repuntes en épocas puntuales, como después del verano, cuando muchos matrimonios se den cuenta de que lo suyo no tiene futuro y deciden emprender cada uno su propio camino», apunta.