De tanto repetir el hecho de que un año supere al anterior en el número de personas que acuden a Bluescazorla parece hasta algo normal o, incluso, previsible. Aun a pesar de ser reiterativo, el gentío que se acumuló ayer en el escenario 'Gambrinus' para disfrutar del programa desarrollado en el incomparable marco de esta plaza no tiene parangón.
Las mesas y sillas se apiñan estos tres días junto a los bares para dar asiento y las suficientes viandas para recobrar las fuerzas que permitan seguir la tarde en el escenario 'Jaén Paraíso Interior' y la madrugada en el escenario 'Cruzcampo'.
Pero si alguna estrella ha competido con el sol en estas dos primeras jornadas ésa ha sido, sin duda, Raimundo Amador. Este gitano siempre alegre y de hondas raíces mira de frente, a los ojos, a todo aquél que se le acerca, conversa sin distancias, sin egolatría, con la porción justa entre dignidad y humildad. Su música se empapa de todo ello para salpicarlo al público cada vez que coge su guitarra y se coloca frente al micrófono.
Por esto y por su impecable trayectoria como compositor y guitarrista en solitario, con Veneno y con Pata Negra, se le concedió el Premio 'Bluescazorla'09'. Al recogerlo, con todo el humor que le caracteriza, mostró a la par alegría y extrañeza por visitar por primera vez este festival después de quince años: «Yo me decía siempre, ¿y a mí por qué no me llamarán?».
Solistas y grupos
Pero no solo de pan vive el hombre, además de Raimundo Amador otra decena de solistas y grupos desplegaron toda su fuerza musical en los tres escenarios. La noche del jueves el británico de éxito tardío James Hunter revolucionó el 'Cruzcampo' y lo retrotrajo cuatro décadas atrás, a los años 50, la época dorada del soul. La esencia de la música negra por excelencia fue el regalo de Hunter al numeroso público que allí se dio cita. Los que llegaron a Cazorla se lo perdieron pero seguro que buscarán la grabación. El final de la noche del jueves fue para la 'All Stars Jam Session', en la que todos los bluesman hicieron gala de una creatividad infinita para satisfacer a un público entregado.
Ayer sirvió para que desfilaran los mejores grupos nacionales. Así, 'The Walking Stickman & Balta Bordoy' dejaron un show al más puro estilo de los años 50's con el recuerdo de leyendas como Jimy Reed o Lightning Hopkins. 'Jp Cumellas & Talavera' presentaron un espectáculo dedicado a la música 'bluegrass', un estilo acústico en estado puro con destellos de música folk, irlandesa y blues tradicional. 'Johnny Pérez Trío' dejaron claro que son una de las más prometedoras bandas del blues nacional por su potencia al más puro estilo Vaughan. 'A contrablues' cogió un poco de blues, country, rock y jazz y montó un show cercano al espectador. Por último 'Lone Rhino Band', grupo formado por Julio Lobos en 1987, puso las notas más clásicas del blues de Muddy Waters, Ray Charles o B.B. King.