Según las agencias de viaje, salía más barato estar volando, que en la casa de uno. Vivir en avión era una solución a la economía, domestica. Las agencias, a precio de ganga, te ponían el mundo a tus pies. Quien no se decidiera a viajar es que no tenía interés alguno por documentarse, ilustrarse, era un malasombra, que no quería darle gusto ni hacer feliz a su esposa, o un avaro. O un ser poco evolucionado, o un miedica que le da pánico, como a mí, el viajar en avión. Los escaparates de las agencias de viaje eran un cimbel maravilloso que han hecho, que los más catetos cortijeros hayan recorrido las calles de la musical Viena, que la plaza del Moscú de los zares se pisara con katiuskas de "todo a cien", las pirámides de Egipto fueran visitadas, ojo avizor, por si ocurría un atentado islamista; y Jerusalén, donde murió Cristo, con el ojo avizor también por la cantidad de zanjas y trampas peligrosas que tiene esa franja fronteriza. Han conseguido las agencias que algún secanero haya dormido junto a aprisco de renos, en noche boreal misteriosa. Y las agencias que si la Roma eterna, que si el Cañon del Colorado, que si el Caribe, Islas Bahamas, arrecifes de coral y la romántica Venecia, que si el Oeste americano para visitar el rancho del ex presidente Bush, que socialistas se negaban a conocer. Las agencias nos acercaban el mundo por un puñao de euros.
Los que atendieron los cánticos de sirenas de estos viajes ganga parecen no estar de acuerdo con los anuncios de las buenas comidas, las estrellas de los hoteles no tienen el brillo que presumían y los levantamientos para visitar monumentos, cuando aún no han cantado los gallos, a muchos le ha molestado. Y es que hay gente que después de estos viajes piensa, que vender duros a diez y nueve reales, es muy difícil. Pero Cancún y Punta Cana han sido visitadas por gente de playas granadinas siendo las nuestras de más calidad en sus arenas y en sus aguas. ¡Ay la novelería! ¡Ay dar envidia al vecino! ¡Vivir para ver!
El mundo con las agencias de viajes estaba muy cerca. Pero la crisis mundial ha hecho que se calmen las ansias cultural-viajeras. Y por si faltaba algo para meternos miedo en el cuerpo, la gripe porcina, llamada A, ha nacido por tierras mexicanas y ha alejado algo al mundo. Y si esa fiebre que huele a chicharrones y a longaniza ha tenido el valor de meterse en los cuarteles del Ejército y la poca consideración de visitar colegios, nada tiene de extraño que ataque a nuestros paisanos. Y dice el refrán que no "hay mal que por bien no venga". Y esto servirá para que dejemos reponerse a las cartillas de ahorros y evitarnos posibles accidentes. Aconsejaría a estos viajeros visitar nuestros pueblos y sus monumentos, y antes de irse tan lejos a pedantear conozcamos a nuestra España y su historia.