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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

Cultura

Cultura-Jaen

Es la culminación de un proyecto ideado por dos jóvenes realizadores: Hugo de la Riva y José Alberto Martínez
10.04.09 -

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Cazorla, escenario para el estreno del corto 'El Abducido'
Jóvenes realizadores del cortometraje. /J. L. G.
El Teatro de la Merced de Cazorla ha sido el lugar elegido por el joven realizador manchego Hugo de la Riva para presentar su duodécimo cortometraje titulado 'El abducido. Una comedia humana'. En este trabajo ha contado con la colaboración del cazorleño José Alberto Martínez, que ha participado como ayudante de dirección y fotografía. Ambos acudieron al estreno y compartieron con los privilegiados espectadores que se allí se dieron cita sus experiencias en la elaboración de este proyecto que les ha llevado casi un año de trabajo.
Se trata de un cortometraje de ficción con una duración de once minutos, tres de ellos dedicados a unos vistosos créditos. En él se cuenta el trámite amoroso entre un ovni y un humano por él abducido. Una metáfora cuya intención es romper cadenas entre dos palabras que, unidas, van perdiendo vigencia: amor imposible. El platillo volante, enamorado de uno de los muchos humanos por él abducidos, solo procura el bienestar de éste, unas veces ofreciéndole cobijo, cama y alimento para salvaguardarlo de un sol de justicia en un paisaje baldío; y otras, agasajándolo con la compañía de los más variados personajes acopiados durante su travesía por la tierra.
Como en todo amor limpio y bienintencionado el fin último del enamorado es buscar la felicidad del otro, ya sea éste persona, animal o cosa. En este caso, el ovni (la cosa), concluye que la felicidad de su amor abducido es otorgarle la libertad perdida. Aquí descubrimos la otra metáfora del corto: el amor no debe ser obstáculo para la libertad de los amantes.
Cabe destacar, a parte del magnífico trabajo actoral de Ezequiel Ransanz, cuyo rostro lo dice todo sin articular una sola palabra, la magnífica banda sonora compuesta por Ramón García i Soler. Un trabajo totalmente desinteresado para el que ha contado con los cincuenta músicos integrantes de la Orquesta Sinfónica Atrivm, de Ontinyent (Valencia).
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