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Jaén cierra el año 2008 con una retracción de la actividad de -3,2%, un auténtico revés que echa por tierra las teorías positivistas basadas en el menor peso del 'ladrillo'

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La recesión pasa factura a Jaén, que se sitúa aún más lejos de las provincias 'más ricas'
El frenazo de la construcción está pasando factura a la economía de Jaén. /IDEAL
El debate sobre si la incidencia de la recesión en Jaén está siendo menor que en otras zonas ha quedado zanjado. La pésima marcha de la economía nos está afectando mucho más que al resto de provincias andaluzas, por circunscribir el análisis al ámbito geográfico más cercano. Así se pone de manifiesto en el informe 'Previsiones económicas', que elabora Analistas Económicos de Andalucía (perteneciente al grupo Unicaja). El documento revela que Jaén decreció un 3,2 por ciento en el último trimestre de 2008, un batacazo en toda regla tan sólo superado por Almería, con una tasa de actividad del -3,5 por ciento. En realidad, todas las demarcaciones de la comunidad presentan datos negativos a excepción de Córdoba, que se salva de la quema con una leve mejoría del 0,1 por ciento. El problema es que el desplome de Jaén es mucho más acusado que el resto, que empeoran sus resultados pero con un 'costalazo' menos severo. A saber, Sevilla, 0 por ciento; Málaga, -0,2 por ciento; Cádiz, -0,2 por ciento; Granada, -1 por ciento; y Huelva, -1,4 por ciento. En el contexto regional el descenso global fue del -1 por ciento, mientras que en el cómputo de España la retracción se situó en el -0,7 por ciento al cierre del pasado ejercicio.
¿Qué consecuencias tiene esto? Pues la primera ya se ha apuntado. Se equivocan de lleno los que defienden que Jaén está mejor preparado que el resto para afrontar esta coyuntura, argumentando para ello el menor peso del negocio inmobiliario sobre el Producto Interior Bruto (en este punto conviene recordar que la construcción llegó a equipararse con la agricultura, al alcanzar el 13 por ciento del PIB). En esta teoría se enmarcan los discursos de buena parte de los dirigentes autonómicos.
Desequilibrio
Pero lo más preocupante es que los desequilibrios territoriales se acentúan todavía más. Resulta enormemente significativo echar un año la vista atrás para comprobar cómo estábamos entonces y cómo nos encontramos ahora. En marzo de 2008 conocíamos que en el quinquenio precedente habíamos evolucionado un 26,2 por ciento, tomando como referencia el PIB a precios corrientes. Mientras tanto, en ese mismo lustro Andalucía iba más allá, con un incremento del 33,1 por ciento. Debido a ello, la diferencia no sólo no disminuyó, sino que se agrandó en 6,9 puntos enteros.
Si en ese instante (principios de 2008), cuando la crisis empezaba a enseñar sus garras, la meta de la convergencia parecía difícil, ahora, que ya se comienza a hablar de depresión, el objetivo se presenta como una misión casi imposible. Y es que mientras que el Norte avanzaba en un rápido AVE, el Sur lo hacía en un lento Intercity. Tomando 100 como base de la cohesión, España se hallaba en 93,93 (a 6,07), mientras que Jaén se colocaba a la cola de nuestro país, con un 67,21 (a una distancia de 32,79). La cuestión es ¿cuánto nos habremos alejado ahora?
Las previsiones para 2009 no invitan precisamente al optimismo. Los cálculos de Analistas Económicos apuntan que Andalucía en su conjunto podría caer en torno a un 3 por ciento. Y agregan que estamos atravesando una etapa de contracción muy clara e intensa, cuya duración y secuelas resulta muy complicado pronosticar. Tras la tempestad en los mercados financieros internacionales, añaden, se ha entrado en una fase en apariencia algo más tranquila, gracias a las inusuales medidas de apoyo por parte de los gobiernos y los bancos centrales. Pero advierten de que «la situación aún está lejos de la normalidad». «Es evidente -apuntan- que las medidas extraordinarias de liquidez, las inyecciones de capital, las garantías concedidas y los planes fiscales de enorme magnitud no pueden sostenerse ilimitadamente, y llevan aparejados riesgos muy relevantes».
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