Con la puerta de los bancos cerrada a cal y canto para la mayoría de los jienenses con problemas de liquidez, son muchos los que han optado por desprenderse de bienes de cierto valor (muchas veces sentimental) que les puedan proporcionar ese dinero para llegar a final de mes o para pagar la cuota de la hipoteca. Y si hay un artículo codiciado en tiempos de crisis, ése es el oro, una materia prima que mantiene su poder adquisitivo, que se puede hacer líquida con suma facilidad y cuyo valor sube como la espuma precisamente en contextos económicos como el actual, en fases de deflación, cuando el crédito se contrae y cuando todos los activos tradicionales (construcción, bolsa de valores...) sufren una importante depreciación.
Un dato, mientras que en 2006 una onza se cotizaba a 400 dólares, ahora, tan sólo tres años después, esta cifra se ha incrementado por encima de 1.000. Éste es el principal motivo por el que aquí mismo, en Jaén (y en toda España), han comenzado a proliferar empresas que se dedican exclusivamente a la compra de un metal que ha sido moneda de cambio desde el siglo VI antes de Cristo. El 'precio' máximo, entre 10 y 12 euros el gramo. ¿Merece la pena?
Necesidad
La respuesta dependerá del grado de necesidad de cada cual. Pero lo cierto es que las situaciones de insolvencia están ya a la orden del día en muchas familias de la provincia. Baste decir que la morosidad financiera aumentó en Jaén un 300 por ciento a lo largo de 2008, una señal inequívoca del altísimo grado de endeudamiento que tienen las empresas y los particulares. Dientes, relojes, medallas, colgantes, sortijas... todo lo que lleve dorado suscita interés. Los que se ven en la obligación de deshacerse de sus joyas, con más o menor pesar, obtienen una 'recompensa' media que oscila entre 70 y 200 euros, una cifra que puede subir mucho más cuando se trata de dijes especialmente valiosos.
Fuentes de Oro Cash, uno de los negocios especializados que acaban de abrir en la capital jienense, han indicado que el perfil de los que se acercan a su establecimiento es amplísimo, «de hecho -afirman- no se podría diferenciar entre clientes de clase baja, media o alta». «Ahora hay más actividad porque la situación es más complicada para todo el mundo, eso es indudable, pero éste es un negocio que siempre ha existido y que seguirá existiendo ya que estamos hablando de un producto refugio para los inversores y que permite garantizar el patrimonio», aseguran.
Respecto al importe de las tasaciones, explican que «normalmente se toman como parámetros de referencia indicadores de mercados mundiales ubicados en países como Estados Unidos o Francia, a los que se aplican los consiguientes márgenes comerciales». «En definitiva, esto es como todo, depende de cómo evolucione la oferta y la demanda», concluyen.
Fundiciones
El destino final de todo este codiciado material suele ser las fundiciones. Una parte se emplea para fabricar lingotes y otra parte va a parar a las marcas de joyería, que cada temporada renuevan su muestrario en función de modas y tendencias. Pero también es frecuente que algunas de estas piezas no salgan ni tan siquiera de los locales de empeño. Y es que igual que hay gente vende, también hay quien está interesada en adquirir.