No ha sido necesario ningún diluvio. Tan sólo día y medio de lluvias moderadas, que han arrastrado la nieve desde las cumbres hasta el Guadalquivir. El río creció y saltó el puente del vado de la Torre del Vinagre. Y después, el caos. La comarca de Cazorla vivió ayer un día para sonrojarse por las carencias en las infraestructuras. El bar del Camping Llano de Arance de Coto-Ríos, a donde llegaban los parroquianos en todoterrenos embarrados, anoche era un clamor. «Cada año pasa un par de veces apenas llueve», decía el propietario. El núcleo estaba aislado por carretera. Sólo se podía entrar o salir por la pista forestal del Cementerio Viejo. Y como se iba la luz, el bar del pueblo había tenido que cerrar. Así que el único sitio para 'abrevar' era el camping. En la cercana aldea de María Ángela, sus 150 vecinos estaban peor: de allí, asegura su alcalde pedáneo, Antonio Talavera, ni se podía salir ni entrar. Él mismo estaba con familiares y allegados al calor de una lumbre, porque no había luz.
«Si se pone aquí uno malo hoy, la palma», admitía Talavera. De hecho, un menor enfermó. La fiebre subió hasta los 39 grados. Y la única solución fue llamar a un médico -en la aldea no vive ninguno- que por teléfono móvil (los fijos no funcionaban) dio las indicaciones pertinentes. Eran las seis de la tarde y el 112 informaba de que se había abierto un paso por la pista forestal del puente de los Caracolillos a Roblehondo por el Borosa. «Pues dígale usted al 112 que las máquinas no han salido todavía, y que no se puede pasar», respondía la autoridad local, que no esperaba que hubiese novedades ya hasta hoy.
Era la situación ayer de dos puntos en los que esperaban la llegada de turistas para el fin de semana. En una comarca que lleva años lamentando las carencias en infraestructuras. Carreteras, suministro eléctrico y telefonía fallaron ayer. Hoy, en Coto-Ríos (donde vive medio millar de personas) muchos vecinos se preguntan si podrán ir a un entierro, a despedir a un vecino. «O en todoterreno o no se llega», decían en la localidad.
El 112 informaba de que a las once de la mañana el río se había desbordado a la altura del vado de la Torre del Vinagre. «Salta medio metro por encima del puente», precisaban vecinos de la comarca. El servicio de coordinación de emergencias, con datos facilitados por la Guardia Civil, indicaba que «Coto-Ríos no está incomunicada, ya que se puede llegar por la pista forestal del cementerio viejo». No precisaba que la pista estaba completamente embarrada y que sólo los todoterrenos podían pasar. En María Ángela, además del corte de la carretera se produjo un desprendimiento en la pista forestal que se pretendía usar como alternativa. Se movilizó a las cuadrillas del Infoca para acudiesen a retirar las rocas y el barro.