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ALFONSO, un jienense de 34 años de edad, ha descubierto las redes sociales en internet, porque últimamente, sobre todo entre la gente de su edad y más joven, éste es un tema de conversación frecuente. «He encontrado a fulanito en Facebook» o «menganito me ha mandado un mensaje a Tuenti», son frases ya repetidas. Las redes sociales de internet, que no son otra cosa que una comunidad de personas que se unen por relaciones de amistad, intereses comunes u objetivos profesionales, están en su momento cumbre. Las más conocidas son Facebook, Tuenti, My Space o Flickr y para la inmensa mayoría de sus usuarios, en estas redes sociales, todo son ventajas.
«Son desde una herramienta de trabajo hasta una manera de localizar a personas con las que no hablaba desde hace tiempo y otras con las que ni siquiera creía que iba a volver a coincidir», dice Alfonso, que explica que 'aterrizó' en las redes sociales por curiosidad y que en sólo unos meses tiene ya a 30 personas dentro de su lista de amigos del Facebook.
«También me ha servido para conocer a amigos de mis amigos y descubrir cosas curiosas, como sus aficiones a grupos musicales o las fotografías de sus viajes. Son gente nueva que te aporta nuevos conocimientos», afirma Alfonso. Como él, la mayoría de los usuarios de las redes sociales son fieles defensores de esta nueva forma de comunicación. Es la cara amable de esta moneda, que también tiene su cruz.
Felipe Morente, profesor de Sociología de la Universidad de Jaén, está entre los que no terminan de verle el lado positivo a estas redes. «Es cierto que a los humanos les gusta estar con otros humanos, esto ha sido siempre así. El problema llegó cuando en la sociedad se dio un proceso de individualización, una ruptura de los vínculos comunitarios. Se rompió aquello de ir a la plaza y de enterarse de todo lo que ocurría y en ese proceso de individualización surgió la necesidad de comunicación».
Para el sociólogo, las redes sociales son una manera de volver a lo de antes, y más concretamente, a lo de mucho tiempo atrás. «Antiguamente no existía una privatización de las emociones y ahora se ha vuelto a hacer público lo más privado, pero de una manera muy sofisticada, somos producto y a la vez promotores de ese producto», dice Morente.
Así, el profesor de la UJA apela a lo de siempre, a una mirada que permite hacer una primera valoración de una persona, y asegura que a través de la red esto no es posible. «La estética que se muestra en la red está previamente pensada y seleccionada para el perfil».
Respecto a la defensa que hacen los usuarios de este tipo de herramientas, sobre la posibilidad de abrir nuevas vías de comunicación con nuevas personas o antiguos amigos, Morente se muestra escéptico y asegura que esas son situaciones excepcionales. Finalmente, el sociólogo abre un debate y, aunque reconoce que internet es un instrumento magnífico, pregunta hasta que punto genera alineación o emancipación.
Protección de datos
Pero, independientemente de las opiniones de unos y de los análisis de otro, lo que es cierto es que hay un peligro aún mayor que la posible alineación, para los usuarios de las redes sociales. Es el riesgo de que sus datos personales se vean expuestos.
«Reconozco que expío a mis ex, incluso a los que me tienen bloqueado como amigo. Busco y cotilleo la información que han compartido con amigos comunes», ha llegado a reconocer en la propia red otro usuario.
Es cierto que la gracia de las redes sociales es darse a conocer, buscar a gente conocida y charlar con ella y para eso están los perfiles, donde uno introduce sus datos personales. Todas las redes tienen distintos grados de privacidad, pero ninguno de ellos es capaz de garantizar al cien por cien la seguridad. Conocedores de estas limitaciones, la mayoría de estas redes permiten además otros métodos, como las denuncias sobre contenidos inapropiados que hacen los propios usuarios. Por ejemplo, en Tuenti, al lado de cada foto y cada comentario está el botón '¿denunciar?'.
Aún así, parece que esto no termina de ser suficiente. Recientemente, la Agencia Española de Protección de Datos daba a conocer una resolución relativa a las redes sociales aprobada por las autoridades de protección de datos de 37 países en el marco de la 30 Conferencia Internacional de Privacidad.
En esta resolución destacaba que el auge experimentado por estos servicios ha propiciado un nivel sin precedentes de divulgación de información personal y advierte de los potenciales riesgos para la privacidad que tiene la información que se da en los perfiles.
Así, como ejemplo de usos secundarios y riesgos potenciales, el documento habla de que es práctica entre los responsables de personal de algunas empresas, investigar los perfiles de los candidatos a un puesto de trabajo o directamente de sus empleados, para conocer más cosas acerca de la gente que trabaja para ellos.
Además, también se alerta sobre el incremento en el fraude de identidad y se habla de la necesidad de realizar una amplia campaña de información para impedir que los usuarios de estas redes se expongan a toda esta serie de riesgos.
A los usuarios
La resolución hace también una serie de recomendaciones para los usuarios, y les pide que se planteen qué datos personales publican en sus perfiles de redes sociales. A los menores de edad les advierte de que no revelen sus domicilios o números de teléfono y a los adultos les propone utilizar un seudónimo en lugar de su nombre real cuando creen un perfil.
Por último, advierte a los usuarios de que presten una atención especial a la hora de publicar información de carácter personal relativa a terceras personas (incluidas las imágenes o fotografías) sin el consentimiento de esas terceras personas.
También hay consejos para los proveedores de las redes sociales. El primero y más básico es proporcionar información fácil e inteligible sobre las posibles consecuencias de publicar datos de carácter personal en un perfil.
Otro punto es el del control de los usuarios. «Los proveedores deben permitir una restricción en la visibilidad completa de los perfiles, así como de los datos contenidos en los mismos y en las funciones de búsqueda de las comunidades». En cuestiones de seguridad, pide que se proteja a los usuarios de accesos fraudulentos. La resolución llega incluso a solicitar la eliminación de perfiles de usuarios.
Al final, la cuestión es que la sociedad avanza y unos apuestan por avanzar con ella, aunque sea con los ojos cerrados, y otros se muestran más reticentes. En el caso de las redes sociales, lo ideal es tener toda la información y el conocimiento y a partir de ahí saber aprovechar esa herramienta nueva. «Muchos de los que usamos las redes sociales seguimos usando también los métodos tradicionales de encuentro y comunicación. Eso no disminuye las relaciones, sino que las facilita», dice finalmente Alfonso.
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