JAÉN
Este año han dejado la profesión 49 profesores y maestros socios de Anpe, mientras que 97 han «ganado» una plaza, como indica el presidente del sindicato en Jaén, Roberto Sánchez. «Estamos muy contentos por el alto índice de aprobados que ha habido este año, con lo que se reconoce el esfuerzo llevado a cabo por los opositores. Para Sánchez, este año se ha caracterizado además por «una convocatoria en la que se ha tratado de rebajar la altísima cifra de interinidad que existía y que ha alcanzado en algunas ocasiones el 25 por ciento, cuando lo aconsejable y lo que se pretende conseguir es el 7 por ciento. Lo importante para el docente y para que exista una mayor calidad en la educación es la estabilidad laboral», subraya. En cuanto a los que se jubilan apunta que «el trabajo del docente debería estar más valorado. Precisamente una de nuestras reivindicaciones es que exista un reconocimiento para que tenga una autoridad en sus funciones», apostilla.
Juan Gutiérrez Toledano ha 'colgado las botas' después de 42 años al frente de una pizarra. Tras un período de cuatro años como funcionario administrativo, su primer destino fue Hornos, «un pueblo precioso, lleno de historia y arqueología. Después le destinaron a Baeza, donde han transcurrido los últimos 37 años entre las enseñanzas en el San Juan de la Cruz y el Andrés de Vandelvira. «Han sido unos años llenos de experiencias, en los que he trabajado incluso en un reformatorio para chicas, intentando abrir sus puertas a la gente de la calle. Tuve éxito, pero también algún susto que otro, porque un día organizaron incluso una fuga del centro», dice. También ha trabajado en programas de garantía social y siempre «intentando afrontar nuevos retos, adaptándome a las nuevas enseñanzas. Yo creo que hay que mirar las cosas con optimismo y no empezar el día de forma negativa.
En toda su trayectoria profesional, «sólo he faltado a clase un mes contando todos los días» porque asegura que la enseñanza es su pasión y aunque es maestro de matemáticas, «no me importaba parar la clase para hablar de arquitectura o historia». «Yo soy un maestro de los de siempre, me gustaba enseñar a mis alumnos de todo». De estos años, se queda con recuerdos como «cuando han venido antiguos alumnos míos a decirme que querían que les diera clases a sus hijos o cuando me han dicho que ahora son médicos o profesores de matemáticas por mi culpa». Ahora, tras su jubilación, «quiero hacer muchas cosas que tengo inacabadas y disfrutar de mi familia, por lo que creo que no voy a aburrirme».
Por su parte, Teresa Romero ha aprobado las oposiciones en la convocatoria de este verano. No es nueva en esto, ya que lleva trabajando como interina desde el curso 1990/91. «Este año vi que tenía mi oportunidad y fui a por todas. Me apunté a una academia y ha sido duro porque después de trabajar, la casa, mi hija... me tenía que poner a estudiar. Pero al final ha merecido la pena. Cuando vi que había aprobado sentí una satisfacción personal inmensa». Este año da clases en el IES Nuestra Señora de Alharilla de Porcuna, aunque «intentaré pedir destino en Jaén dentro de unos años». Teresa asegura que la docencia «me encanta porque no se trata sólo de impartir en materias, sino también de formar en valores a nuestros alumnos día a día».





