JAÉN
LAS CLAVES
Las inmediaciones del gallinero estaban sembradas de cebos envenenados con un potente tóxico de uso fitosanitario, conocido como aldicarb. También había jaulas trampa para alimañas, informa la Guardia Civil.
El lince llevaba un collar con un radiomarcador que informa en todo momento de su posición. Los biólogos del proyecto Life lo estaban siguiendo. La señal indicó que algo iba mal. Llegaron a la finca, y ante los indicios de que pudiera pasar algo grave entraron. Encontraron el cuerpo sin vida del animal. El veneno lo fulminó. No llegó ni a salir del cercado. Los perros especialistas en encontrar venenos de la Consejería de Medio Ambiente encontraron más cebos en la propiedad, en lugares a donde no se puede llegar desde fuera del cercado.
F.M.C. se personó en la finca la misma mañana en la que encontraron al lince. De eso hace ya tres semanas. La semana pasada se le citó para volver a tomarle declaración, ya como imputado.
Fuentes cercanas al caso, en el que además de Medio Ambiente y Fiscalía se va a personar Ecologistas en Acción, indican que hay constancia de que el gallinero era visitado asiduamente por alimañas. Se sabe que F.M.C. había comprado un buen número de gallinas, pero el día que encontraron al lince quedaban en la propiedad muy pocas. En accesos al recinto donde estaban las aves hay señales de uñas. Se cree que el acusado quiso cortar esta sangría poniendo trampas.
Ecologistas en Acción asegura que el lince muerto rondaba desde hacía tiempo los gallineros de la zona de Alcaparrosa.





