Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Provincia

Provincia-Jaen

En septiembre, caídas ya las primeras lluvias después de la torridez del estío, en nuestras sierras se puede escuchar el profundo sonido de la berrea del ciervo

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Tiempo de berrea, exaltación de la vida
LUCHA. Un ciervo macho junto a una hembra durante el tiempo de la berrea, en el mes de septiembre. /IDEAL
JUNTO a los pueblos y ciudades de Andalucía, cada día, en medio de auténticas vorágines de eso que hemos llamado desarrollo, buscando más espacios para su urbanismo exacerbado frente a un verdadero encuentro humano, más dialogante con los sentidos y emociones del hombre, en estos días del mes de septiembre, caídas ya las primeras lluvias después de la torridez del estío, en los amaneceres y atardeceres de nuestras sierras más agrestes, se puede escuchar el profundo sonido de la berrea del ciervo. Son ecos de un mundo agreste y lejano que han atronado el final del verano desde la noche de los tiempos, cuando la naturaleza era aún un lugar salvaje.

Los días se van acortando, la luz torna a colores más dorados y en el calendario de la naturaleza empieza un nuevo ciclo, un nuevo curso. La atmósfera es altavoz de una multitud de sonidos que este tiempo, menos radical, provoca en el fragor de la fauna, que se vivifica, y se reencuentra en la enjundia de las especies. Hay en la calma preotoñal una excitación mineral que se hace exuberancia. Desde las umbrías y solanas, a través de los roquedales cubiertos de encinas, alcornoques y pinos, por los portillos entre altos breñales, van surgiendo los ciervos que se arraciman en las vaguadas y regazos de la sierra para el amanecer y en los atardeceres, los ciervos machos luchar entre ellos para ganarse el favor de las hembras, los grandes machos corretean nerviosos desafiando al resto de machos de la manada. Hay que exhibirse y luchar para demostrar quién es el macho poderoso, el gran ciervo dominante, el destinado a satisfacer el celo de las hembras del grupo.

Bramidos

El estremecedor sonido de los bramidos de los machos unido al violento choque de sus cornamentas hacen de este ritual de apareamiento de los ciervos uno de los momentos más espectaculares que uno puede encontrar en la naturaleza. En esta época del año, los ciervos machos lucen sus mejores cornamentas. Así multitud de curiosos y amantes de la naturaleza se echan al campo en estos días para poder contemplar el maravilloso espectáculo de la berrea. Incluso la Junta de Andalucía tiene en marcha una campaña de visitas a lugares de berrea, campaña que aún está activa y que cualquier persona puede utilizar para acercarse a este acontecimiento de impar estampa.

El celo del ciervo ocurre aproximadamente en septiembre debido a que en nuestros campos se produce mucha hierba en mayo. Y es que la gestación dura casi ocho meses (unos 235 días ) para así contar con una buena fuente de alimento para las madres que dan de mamar a sus crías. Igualmente si todas las crías nacen más o menos en la misma época, los depredadores lo tendrán más difícil; en una época habrá mucha posibilidad de cervatillos, pero les desborda, y después ya no la tendrán.

Peleas

El harén es el premio y los claveros de los bosques se llenan con sonidos excitados. Se inicia la berrea y los machos de ciervo elevan sus corvas, bramando a los cuatro vientos. Luego, comenzarán las peleas, impresionantes, cuando los grandes ciervos se alzan sobre sus patas traseras para arremeter contra su contrincantes hasta el literal desfallecimiento. Lucen sus cuernas altivos y orgullosos, a sabiendas de que las hembras se hallan preparadas para concebir. Los machos no sólo braman y pelean en los claros de la serranía, también escarban y orinan sobre la tierra, formando un barrillo en el que se revuelcan para delimitar su territorio. Tras varios días de luchas agotadoras, los machos ganadores cubren a las hembras de sus harenes. Después del tiempo de gestación, darán a luz, en el mes de mayo, a una sola cría, y raramente a dos, es el jabato o cervatillo, quién, nada más nacer, se pondrá en pie con dificultades y comenzará a mamar. Los cervatillos son miméticos y adoptan diversas posturas con el objeto de pasar desapercibidos. Mamará el jabato durante unos cuatro meses y permanecerá junto a la hembra hasta el siguiente parto.

El rey de los bosques

Las cuernas no son su único carácter identificativos de los ciervos, ya que además suelen marcar sus territorios con glándulas odoríferas, que poseen en los lagrimales, y con orín, durante el celo.

La consecución de las astas en el ciervo es un extraño caso evolutivo, ya que los ciervos la pierden y renuevan anualmente, lo que supone un tremendo esfuerzo metabólico. Por qué una vez alcanzada esta magnífica cuerna, el animal no la mantiene a lo largo de su vida sin cambiar es un misterio aún sin resolver y, desde el punto de vista energético, constituye un claro despilfarro, cuestión poco habitual en el reino animal.

Así, a finales del mes de marzo, el ciervo sufre la pérdida de las astas o desmogue. Pocos días después, comienza a crecer la nueva cuerna, lo que supone un esfuerzo para el ciervo que, durante los cuatro o cinco meses de crecimiento de ésta, tiene que asimilar varios kilos de sales cálcicas y fosfóricas. Las cuernas crecen recubiertas de una piel muy vascularizada y sedosa denominada borra.

Tamaño

Es en el mes de julio, la cuerna alcanza su máximo tamaño y el alto nivel de testosterona en la sangre hace que el terciopelo se quede sin riego sanguíneo y, entonces, muera. En lo que se conoce como la escoda, el animal se frota contra los árboles para ayudar en su caída.

Los ciervos se mantienen con una dieta exclusivamente de hierbas y gramíneas. Ramonean tallos tiernos, yemas de árboles jóvenes y cortezas. También comen bellotas, castañas y moras y precisan descansos prolongados para realizar la rumia de la comida acumulada en su panza.

El ciervo no es un animal de costumbres fijas en sus encames, al contrario es errante y se mueve y aposenta para sestear o dormir en diversas partes del espacio que frecuenta. Es buen saltador y nadador. Sus hábitos son, generalmente, crepusculares y nocturnos, durante el día, se dedica a descansar a cubierto de sus enemigos. Normalmente gregario, forma manadas de machos solos, por una parte, y hembras con cría, por otra. Los grupos de ciervas son auténticos matriarcados dirigidos por una vieja hembra que establece una jerarquía entre las demás. Ahora y hasta bien entrado octubre las sierras andaluzas se estremecen con el bramido ancestral del ciervo que proclama la grandeza de la vida.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de Jaén
más videos [+]
Jaén
Vocento
SarenetRSS