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Los sectores cuyos profesionales más padecen el 'mobbing' son los relacionados con la administración pública, seguido de las asociaciones y la sanidad

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Miles de trabajadores sufren acoso laboral en la provincia, el 75% mujeres
HOSTIGAMIENTO. El trabajador se siente indefenso ante el acoso laboral. /IDEAL
El 16,5 por ciento de la población ocupada de Jaén sufre acoso laboral en la provincia. Son 38.500 personas -11.700 en la capital- que tienen que soportar de forma diaria vejaciones y amenazas en el entorno laboral, pero que muy pocas veces se atreven a denunciar. Son datos de la Asociación de Víctimas del Acoso y el Maltrato Laboral (Avamla), la primera de este tema creada en Andalucía y que ofrece ayuda jurídica y psicológica a los trabajadores que padecen este problema en sus puestos de trabajo.

El presidente de la entidad, José Antonio Valderas, reconoce que «estamos atendiendo varios casos en la provincia de Jaén por motivos de 'mobbing'. Es una situación que aumenta cada día más, por lo que hay que tomar las medidas necesarias para atajarlo de raíz», subraya.

Tres de cada cuatro casos de acoso laboral se da entre las mujeres, que son las mayores perjudicadas. Además, un 60 por ciento de las veces, el 'mobbing' es el denominado como descendente, es decir, de personas que ostentan un rango jerárquico superior a los que tienen a su cargo. En el 30 por ciento se observa entre los propios compañeros (horizontal) y en un 6 por ciento es ascendente, ya que los que lo sufren son los jefes.

Depresión

El acoso laboral se puede manifestar de muchas formas, pero no implica violencia física, sino acoso psicológico, que provoca graves perjuicios para el trabajador como depresiones o bajo estado de ánimo, problemas en las relaciones sociales o sentimiento de angustia provocado por el hecho de tener que ir a trabajar. Ello se refleja en un 63 por ciento en dolores de espalda, musculares y articulares (55 por ciento) o irritabilidad (54 por ciento). «Son riesgos psicosociales iguales que los que aparecen en los accidentes, a los que deben darse la importancia que tienen, ya que crean pérdidas económicas debido a que se merma la capacidad laboral y provoca bajas», apunta Valderas.

Estas patologías pueden sobrevenir cuando se rebaja la moral del trabajador con ataques verbales directos hacia su persona o poniéndola en evidencia ante los demás o en asignar al trabajador los peores trabajos, apartarle del funcionamiento normal de la empresa e impedirle cualquier progreso profesional de la misma. El objetivo es que el trabajador presente su dimisión de forma voluntaria, sin tener que pagarle la indemnización por despido improcedente.

Sin embargo, son muy pocos los que denuncian estos casos (sólo un 5 se da de baja, debido al miedo al despido, sabedores de que no pueden perder el trabajo para seguir pagando las facturas familiares. «Este acoso es difícil de demostrar y además, en muchas ocasiones, los compañeros no se atreven a apoyar al empleado», reconoce Valderas, quien matiza que, sin embargo, la mitad de las demandas que llegan a los juzgados se admiten a trámite. Para identificar que el trabajador está sufriendo 'mobbing' se puede atender a una serie de señales, tales como el hostigamiento, su frecuencia semanal y su prolongación medio año.

Administración pública

El presidente de Avamla apunta que este tipo de problemas se da con más frecuencia en la Administración pública que en el sector privado, ya que «los cargos superiores del sector público suelen hacer valer su puesto fijo para maltratar a los demás trabajadores porque saben que no se irán». Por ello, pocas veces se toman las medidas necesarias. «Se les llama la atención, pero no se les retira del puesto en el que están, con lo que el acoso laboral no termina.

En cambio, en el ámbito privado, a no ser que sea el jefe el acosador, es más probable que se despida al maltratador por parte de sus superiores», añade. Así, la Administración pública registra un 22 por ciento del maltrato, seguida de las asociaciones y los medios de comunicación, en un 19 por ciento, además de la Sanidad (13 por ciento).
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