El 14 de enero de 2007 Joaquín discutió con su hijo a la una de la madrugada, y le dio varias bofetadas en la cara. También lo agarró con fuerza del cuello. Estos hechos son constitutivos de un delito de maltrato en el ámbito familiar, por el que el Fiscal pedía una condena de un año de prisión.
Sin embargo las partes se avinieron a participar en un proceso de mediación penal a través de la asociación de mediación para la solución de conflictos 'Soluciona Jaén', y con la colaboración de la Fiscalía se puso el caso en manos de una profesional de la asociación, que se entrevistó con denunciante y denunciado y logró que ambos tuviesen un encuentro. Joaquín reconoció allí que actuó con violencia por entender equivocadamente la relación de autoridad con su hijo, asumió su responsabilidad e hizo propósito de no reincidir. El perjudicado aceptó las disculpas y expresó que no quería que su padre ingresase en prisión. Una vez reparado el daño se dictó sentencia.





